Algunas notas sobre la situación de los kurdos en Siria.
No puede entenderse la actual situación del pueblo kurdo sin abordar su giro hacia el “centralismo democrático”. Y, por tanto, la desviación del proyecto político que le hizo crecer.
Cuando el PKK irrumpe en las comunidades kurdas de Turquía, logra una fuerte implantación entre estudiantes y trabajadores porque rompe con los grupos que pretenden responder a las pretensiones genocidas del Estado Turco desde la asimilación.
El núcleo principal de esta popularidad reside en proponer no un estatus prioritario en Turquía o Iraq para los kurdos sino en entablar una guerra popular prolongada contra el imperialismo y sus agentes locales para construir un campo socialista en Oriente Medio.
Este proyecto lleva al exilio de múltiples de sus cuadros, como Ocallan, a Siria y el Líbano, donde el PKK entabla relaciones con el FPLP entendiendo que comparten un horizonte común. De hecho, forman cuadros con la resistencia palestina.
Sin embargo, hacia los años 90 y con el desmantelamiento de la Unión Soviética, el PKK da su giro hacia el “confederalismo democrático”. En mi opinión, este giro se entiende mejor atendiendo al cambio en las condiciones que rellena este cambio y no viceversa.
La realidad es que con el golpe final hacia una lógica de campo socialista, decrépita ya por entonces, la cúpula política del PKK renuncia a su proyecto por otro que le parece más realizable.
Sustituye la independencia kurda por una coordinación propia de territorios autónomamente incorporados a las potencias que las contienen. Un proceso con múltiples facetas desde el autonomismo de Rojava hasta la disolución del PKK con una misiva que elogia a Erdogan.
En Rojava se llevan viendo las costuras abiertas del autonomismo. Tras los relatos de emancipación libertaria, se esconden transferencias de dinero de la Siria de Assad para combatir a ISIS, pactos con Estados Unidos para lograr un corredor comercial al Mediterráneo.
Una utopía socialista que se cae en cuanto examinamos su base económica capitalista con un entramado de estructuras de bienestar social y derechos que pretendía ser subsumida como “autonomía” en Siria y a la vez motivar una transformación “democrática” del mismo.
Una aspiración que llevó a refugiarse en el hegemón imperialista por excelencia de Oriente Medio, Estados Unidos, y a defender como moderado a un grupo (HTS) con el que las milicias kurdas denominaban “terrorista” y con el que combatían durante la Guerra Civil Siria.
Es decir, bajo la apariencia de autonomía, de radicalidad por rechazar el Estado de forma maximalista, lo que se escondía fue la paulatina transformación de un movimiento políticamente independiente en un peón de los repartos de Oriente Medio.
En esos repartos una Siria alineada con Turquía, capaz de bloquear a Irán, así como Hezbollah y Hamás demanda de una Siria unificada y, los kurdos, van a verse ahogados por sus propios socios. Pero la lección no solo está ahí sino en la pérdida de un proyecto político socialista.
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1. El Real Decreto solo incluye la compra-venta, no el tránsito ni el diseño de armamento y tecnología de defensa en programas de investigación. El resto de medidas promete que tendrán que aprobarse el en parlamento. Veremos cómo.
2. Se propone prohibir el paso de combustible por los puertos pero sabemos que por ellos pasan otros recursos clave como el acero para la guerra.
3. La prohibición del paso de armas sólo aplicaría al paso de aeronaves no a los puertos. Conocemos casos en los que transitan armas por los puertos españoles.
Hay cierto ecologismo que confunde la superación del capitalismo con la vuelta a formas “precapitalistas”. Lo cual, sustituye el análisis de clase con una proyección romántica del campo. Al final no explica bien cuáles son las relaciones de clase en el campo ni cómo superarlas.
La concentración de tierras es un fenómeno creciente. Grandes imperios agroalimentarios que van acaparando tierras y que manejan suficiente facturación como para imponer políticas en su favor.
Esto arrincona a los pequeños productores. Causando sobre todo conflictos con el reparto de los recursos. Un ejemplo es el conflicto por las megabalsas en Francia, cuya oposición organiza ‘Les soulevements de la terre’: elsaltodiario.com/ecologia/guerr…
El post de Elena ya no está disponible, pero si quieres una respuesta marxista te la doy. Hay dos ejes principales de refutación (1) aborda el presunto carácter inmutable de las propiedades objetivas y (2) otro la presunta subordinación de lo social a éstas.
Para abordar lo primero tenemos que poner primero en palabras lo que sólo se afirma veladamente: que lo natural parece para algunos claramente una realidad inmutable. El estudio de la selección natural desbarata por completo esta afirmación.
El estudio de la selección natural nos demuestra que las especies están en constante transformación no sólo por el principio de competición de las especies por los recursos (ahí pone el foco el darwinismo social) sino por las propias contradicciones de las especies en su entorno.
Sobre la “fuerza de trabajo” es importante recordar que el proletariado es sólo propietario de esta mercancía en términos formales, pues no tiene uso libre de ella para emanciparse del sistema.
El proletariado puede intentar especializarla, maximizarla y sí, emplear su fuerza de trabajo en los espacios políticos para tirar el sistema abajo. Pero no puede retirarla sin más del sistema o desvincularla de la burguesía y su estado.
De hecho, lo más cercano que vivimos a este fenómeno no tiene la forma de una retirada sino de una expulsión, devenir excedentario y, con ello, una persona sinhogar y en otras posiciones lumpemproletarias.
Aquí la razón es de Aguiriano. Con buenas intenciones se toma la clandestinidad como valor y no como condición. Lo que ha de permanecer clandestino o público vincula con cómo se despliega la dominación. La frontera entre la clandestinidad como valor y el blanquismo es estrecha.
No se pueden organizar a las masas que no te conocen, con las que no te conectas, para las que no existes. Lo cuál es bien distinto de que toda tu actividad deba ser pública o reglamentarte en la legalidad burguesa.
Evidentemente el estado burgués busca aprovechar los intersticios de tu actividad pública para desmantelar la clandestina y la totalidad del movimiento. Pero si ese es el riesgo a pagar por existir entre las masas se paga con trabajo de seguridad y responsabilidad no alejándose.
Hay que tener valor para cuestionar que “sólo el pueblo salva al pueblo” cuando las instituciones nacionales y autonómicas se están pasando la bola y se abre un proceso de reconstrucción y reparación en el que veremos sistemáticamente cómo el aparato estatal abandona a la gente.
Cuando decimos que “sólo el pueblo salva al pueblo” no defendemos una visión romántica y voluntarista del apoyo mutuo, pero enfatizamos que ante la negligencia (diseñada) del estado burgués sólo el proletariado y sus instituciones propias pueden sostenerse.