Ayer publiqué este artículo en @DSocialista_. Como creo que en el debate que se ha generado han salido algunas cuestiones sobre estrategia y táctica que son especialmente importantes en este contexto de guerra imperialista, algunos apuntes:
Entre los comunistas existe un consenso amplio, al menos a nivel abstracto, sobre que la única posición correcta es el "derrotismo": defender que tu bloque pierda la guerra. Aquí hay que hacer dos apuntes: el primero es definir bien "nuestro bloque",
que no se reduce a EEUU e Israel, sino que incluye la UE y la alianza militar que es la OTAN. El segundo apunte es que el derrotismo efectivo es la promoción, mediante la lucha de clases, de esta derrota. No basta solo con la propaganda o posicionamientos en abstracto,
Por más que sean, a nivel lógico, el punto de partida (más que nada porque para hacer algo conscientemente en política tienes que quererlo y enunciarlo). El hecho de que no haya habido discusión sobre el tipo de prácticas que requeriría esto ya me parece sintomático.
Qué hay, sin embargo, de los pueblos agredidos en esta guerra imperialista regional? Aquí es donde ha estado el centro del debate. Hay quienes consideran, básicamente, que los trabajadores libios, palestinos, iraníes, iraquíes, etc. deberían centrar sus esfuerzos
en la derrota de *sus* fuerzas. En enemigo principal de un habitante de las aldeas que Israel está asolando en Líbano sería, desde esta perspectiva, no Israel sino Hezbollah.
Del mismo modo, el enemigo principal de estos palestinos no serían los colonos israelíes que los expulsan de su tierra, los humillan y asesinan, sino la resistencia palestina.
Cuando uno llega a esta conclusión: ¿no es obvio que hay algo mal en las premisas? ¿No se da uno cuenta de que está siendo dogmático? ¿No te dice el instinto que estás cometiendo un error, que eso no puede ser correcto?
Esta es una guerra de agresión encabezada por dos potencias genocidas, EEUU e Israel, contra pueblos oprimidos de la región. Su objetivo es claro: tomar el control de los recursos y destruir la resistencia existente ante el sionismo.
Eso consolidaría a Israel como la potencia regional indiscutida y le permitiría ir consumando el sueño colonial del "Gran Israel". Tanto a nivel demográfico como militar, ninguno de estos objetivos puede consumarse sin masacres a gran escala.
La población israelí es de 10 millones de personas. No puede haber "Gran Israel" sin una guerra genocida permanente, sería un imposible político y demográfico, los colonizados no lo aceptarían.
Siendo este el contexto: ¿no es evidente que el principal interés de los trabajadores de la región, la condición de posibilidad de que pudieran aumentar sus fuerzas, es derrotar al Eje Genocida?
¿No es evidente que estamos ante un escenario similar al de las invasiones nazis, donde no hay política obrera posible sin derrotar al enemigo?
Yo creo que sí.
El problema, sin embargo, es haber interiorizado un esquema abstracto y ahistórico según el cual toda guerra o conflicto es un conflicto interimperialista que requiere de una táctica de "derrotismo dual": que los trabajadores de cada bando hagan lo posible por la derrota de este
(Quizá ayuda a ubicar la movida que esta gente, que cree que la tarea de los trabajadores americanos y los palestinos es oponerse ante todo a sus dirigentes, creía lo mismo ante la Segunda Guerra Mundial; o sea, que el enemigo principal no era los nazis)
Presumiblemente, si son coherentes con su lógica, creían lo mismo para Argelia, para Vietnam, etc. Pero dejemos eso de lado.
Yo creo, y expongo en el artículo, que esa es una idea catastrófica.
El principal interés de los trabajadores de la región es la derrota de EEUU e Israel, es disminuir todo lo posible la posibilidad de que la guerra de exterminio continúe, es confrontar el colonialismo yanki-sionista.
Aquí el problema, en mi opinión, es que quienes defienden la postura contraria no son capaces de concebir que existen más opciones que la dupla "derrotismo dual" versus "nacionalismo". Como creen que cualquier idea de resistencia y todo
lo que no implique "derrotismo" en todas partes es dejar de ser comunista, el seguidismo total a fuerzas de otras clases y traicionar a los trabajadores, tienen que aferrarse a su viejo esquema.
Pero esto, simplemente, no es así, ni lo ha sido nunca. La resistencia no implica seguidismo total ni renuncia a la independencia política, no requiere vender ilusiones sobre quienes la lideran, no obliga a renunciar a los objetivos comunistas y plegarse totalmente
ante los liderazgos que existen. Por el contrario: es la única vía, en un contexto así, para avanzar en esta línea.
Porque por mucho que desprecien a sus dirigentes, a la República Islámica y lo que se quiera, los trabajadores de la región saben bien
donde está el enemigo principal ante una guerra así. No es demasiado complicado.
Lo que tienen en común todas las críticas que hemos leído estos días es negar cualquier entidad al "defensismo revolucionario", que es, bajo este nombre u otras variantes,
un concepto perfectamente asentado en la historia del marxismo. Lo que señala es algo muy simple: los trabajadores pueden defender, en casos de agresión, el esfuerzo de guerra sin renunciar a sus objetivos, sin seguidismo total,sin olvidarse de poner sobre la mesa
demandas de clase (varios ejemplos entre otros posibles: protección adecuada para la población civil, distribución racionada de alimentos, confiscación de monopolios y grandes fortunas para hacer frente al esfuerzo de guerra, libertades políticas, etc.).
Por esa vía, podría avanzarse en formas embrionarias de independencia política, que merecen mi apoyo, y en los intereses generales de los trabajadores de la región, el principal de los cuales es la derrota del eje agresor.
Y con una victoria, no hay duda de que estarían mejor posicionados para luchar. Incluso a nivel estrictamente económico, el levantamiento de sanciones aliviaría el estrangulamiento y abriría nuevos espacios para la lucha de clases por la distribución de esa nueva riqueza, etc
De ahí que esta sea, en mi opinión, la única posición internacionalista ante lo que enfrentamos: una guerra neocolonial de exterminio.
Lo contrario no es internacionalismo, sino una serie de dogmas bastante irresponsables. Se establece una dicotomía estéril entre apoyar toda represión e intentar que tu bando pierda, y por el camino se pierde cualquier política razonable concreta
Porque la cuestión de fondo es la siguiente: la resistencia y la derrota del Eje genocida no es, en absoluto, un interés exclusivo de la burguesía iraní o libanesa o lo que sea. Es un interés objetivo de todos los pueblos trabajadores de la región.
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La idea de que si Haití fuera invadido por EEUU y resistiera Haití estaría llevando a cabo una guerra imperialista "en posiciones de inferioridad" es, en mi opinión, absurda.
Y este absurdo borra la estrategia comunista con respecto a las agresiones a países oprimidos
¿Cómo puede pretenderse que no hay ninguna diferencia entre lo que deberían hacer en esta guerra los trabajadores americanos e iraníes? ¿Que todos ellos deberían hacer lo posible por intentar que su país perdiera la guerra?
Cuando uno llega a conclusiones tan absurdas lo sensato es revisar las premisas. A día de hoy los iraníes no se juegan simplemente la supervivencia de la República Islámica. Lo que está en juego es mucho más profundo: contener a un Eje genocida que está
La situación es extremadamente confusa, en parte porque el imperialismo siempre ha sido mentiroso y traicionero, pero ahora está alcanzando unos niveles de irrealidad e imprevisibilidad difíciles de creer. Algunas preguntas que creo relevantes:
Si el alto al fuego se acabara consumando e incluyera los términos que están mencionándose, estaríamos ante una enorme victoria estratégica de Irán. Control sobre Ormuz, peaje incluido, retirada de sanciones y aranceles -como mínimo. No se ha hablado de concesiones relevantes.
Pero el "Plan de 10 puntos iraní" que Trump dijo ayer aceptar como "base para la negociación" incluye muchas más cuestiones. Si todo esto o algo similar se cumpliera, la derrota estratégica de EEUU sería aun más colosal.
El Eje genocida está perdiendo, y EEUU se enfrentaba a la siguiente disyuntiva: o un acuerdo de paz que sería una derrota estratégica o arriesgarse a una invasión terrestre a gran escala. Los últimos movimientos de Trump parecen un intento desesperado de +
mejorar su posición negociadora amenazando con algún tipo de crimen de guerra masivo. Hay quien dice que se trata de un farol, y que Trump acabará echándose atrás. Sería algo típico en él: una estrategia negociadora de "perro loco" orientada a generar miedo.
Es cierto que hay buenos motivos para sostener esta hipótesis: una bomba nuclear o alguna otra forma de crimen de guerra masivo (ataques brutales contra infraestructura civil o energética) generaría un shock mundial, una enorme crisis diplomática y lo que es más importante:
Una vez la insurgencia kurda ha salido del discurso, la insurreción interna telerigida parece inviable y los bombardeos constantes no consiguen detener a Irán, realizar enormes concesiones o la invasión con tropas sobre el terreno va imponiéndose como la única disyuntiva de EEUU.
La opción de retirarse y anunciar la victoria, que al parecer están proponiendo algunos lumbreras en EEUU, casaría muy bien con el modus operandi de Trump, pero tiene un pequeño problema: Trump no es el presidente de Irán.
A años de negociaciones tramposas Trump les ha añadido el corolario más criminal posible: agresión brutal en mitad de unas negociaciones, asesinando al Jefe del Estado y otros miles de personas.
Los dos ejes centrales de la Administración Trump -giro autoritario y escalada imperialista- podrían estar empezando a complicarse por culpa del desastre de Irán. El Save America Act, pieza central de su plan para manipular las elecciones, podría no salir adelante
Los republicanos no tienen votos suficientes, por lo que los mas leales a Trump están proponiendo cambiar las reglas del Senado para que la ley salga adelante.
Sin embargo, algunos republicanos no parecen dispuestos a hacerlo, incluyendo el líder republicano en el Senado,
John Thune, a quien los trumpistas más fervientes ya llaman "traidor". Thune está insistiendo en no cambiar las reglas y hacer que la ley se vote, sabiendo que perderán la votación (lo que será otro golpe para Trump).
La humillación a EEUU-Israel no para de aumentar, y no saben qué hacer. No tardarán en lanzar una campaña de propaganda masiva para convertir a la víctima en agresor y tratar de culpar a Irán del desastre generado por el eje genocida.
El desastre es antológico, y los genocidas no encuentran salida. Ya hay militares israelíes diciendo a la prensa que el objetivo de la operación nunca fue el cambio de régimen. Cambian de relato de un día para otro.
Trump y sus sicarios están haciendo esfuerzos desesperados por manipular los precios del mercado de petróleo. Afirmaron que la guerra "estaba casi completa", para desmentirse horas después.