Ayer recibí los dos informes de la UDEF sobre Zapatero, como me imagino le ha pasado a media España.
He hecho como Rufián el otro día y apenas he dormido leyendo todo por aclararme.
Como los medios sacan noticia por noticia para ganar clicks… he decidido ordenar las ideas y hacer un hilo completo sobre el caso.
El informe 1907 (186 páginas) reconstruye la estructura: quién es quién en la red, qué sociedades controlan, por dónde se mueve el dinero, dónde acaba y qué papel juega cada implicado. Es la radiografía societaria y financiera.
El informe 1908 (158 páginas) reconstruye la cronología: ordena por fecha los mensajes de WhatsApp, correos electrónicos, llamadas y reuniones recuperados del móvil de Rodolfo Reyes y de los demás dispositivos intervenidos. Es el guion temporal del caso.
Uno te explica el cómo y el cuánto, el otro te explica el cuándo y el con quién.
Por eso, a lo largo del hilo, las capturas alternan entre los dos: cuando se cita un mensaje concreto (una frase, una hora, un día), la fuente es casi siempre el 1908; cuando se cita una conclusión policial, una titularidad societaria o un flujo de dinero, la fuente es el 1907.
Abrochaos los cinturones… que empezamos.🧵
Lo primero, la frase clave del informe, literal en las conclusiones: “una red organizada (…) liderada y basada en los contactos de José Luis Rodríguez Zapatero”.
Un expresidente del Gobierno señalado por la policía como cabeza de una organización criminal.
En España no había pasado nunca, aunque alguno de la sincronizada o de Radio Televisión Espantosa esté hablando de Felipe, Aznar o citando lo de de M. Rajoy, un apunte falso de Bárcenas.
El caso es por el rescate de 53 millones que la SEPI le dio a Plus Ultra en marzo de 2021.
Una aerolínea con una flota reducidísima (la propia UDEF dice que en algún momento llegó a operar con un solo avión), un 0,03% de cuota en rutas España-Iberoamérica, deuda pendiente con la Seguridad Social y dueños venezolanos a los que Estados Unidos estaba investigando por blanqueo.
Sobre el papel, era la última empresa del país que tenía que haber sido rescatada, y por tanto haber cobrado ese dinero.
Lo que documentan los informes es cómo.
La respuesta tiene muchas capas de profundidad, y merece la pena detallar todo bien.
Ya lo habréis leído pero conviene poner algo negro sobre blanco: si tenemos información, es gracias a Estados Unidos.
En 2021, el HSI —que es la rama investigativa del Departamento de Seguridad Nacional norteamericano, una especie de FBI especializado en delitos económicos transnacionales— estaba investigando a un ciudadano venezolano residente en Madrid, Rodolfo Reyes Rojas, por blanqueo y por evasión de sanciones americanas a través de empresas pantalla.
Una de esas empresas era Plus Ultra Líneas Aéreas.
Como parte de esa investigación, los americanos hicieron una extracción forense del móvil de Reyes. Y cuando vieron lo que había dentro, hicieron dos cosas.
Pidieron las autorizaciones judiciales que tocaba para compartir esa prueba con otro país, y se la entregaron a la UDEF para que pudiera sostener cargos penales aquí.
Esa entrega es lo que abre las diligencias 77/24 ante el Tribunal Central de Instancia número 2.
Sin ese móvil no hay nada. No hay “vamos a follar aunque tengamos que pagar un poquitín”, no hay “nuestro pana Zapatero detrás”, no hay listas de clientes por WhatsApp, no hay “finance boutique”.
El caso no existiría. Los entrecomillados son reales del informe.
Y conviene parar un segundo a pensar lo que eso significa. Ha tenido que ser una agencia extranjera la que entregue, en bandeja, las pruebas necesarias para abrir una investigación sobre un expresidente del Gobierno español.
La policía española, los tribunales, los organismos antifraude, la propia SEPI: todos tenían a Plus Ultra delante durante años.
No sé si fue por incapacidad técnica, que ya me parecería un problema. O si fue por falta de voluntad institucional, que sería otro mucho más grande.
Una de las cosas que más sorprende al leer las conversaciones que reconstruye el informe 1908 es lo poco que se cuidan los implicados al hablar entre ellos.
No hay claves, no hay eufemismos. Se entienden perfectamente y le ponen incluso nombre propio a su estructura.
El 18 de mayo de 2020, Roberto Roselli, director financiero de Plus Ultra, le escribe a Rodolfo Reyes para hablarle del entorno de Zapatero al que acaban de acceder.
Y le dice esto: “Pues ya le dijo a Julio que montaron su finance boutique. Así que por vendrá la mordida”.
Lo de boutique financiera y mordida, en la misma frase, sin ningún rodeo.
La UDEF lo único que hace en su informe es coger esa palabra suya, “boutique”, y traducirla a jerga policial: “red organizada para el ejercicio de influencias ilícitas”.
Y el tono es ese todo el rato. Cuando Reyes le sugiere al vicepresidente de Plus Ultra, Julio Martínez Sola, que recurran a Zapatero, Sola le contesta literalmente: “Como dice un amigo, vamos a follar aunque tengamos que pagar un poquitín”.
Es el tipo de frase que aparece más de una vez en los chats.
Un cliente venezolano de la red, Domingo Amaro, le escribe a Martínez Martínez para preguntarle por qué tarda en contestar. Julio le dice que está “en misión de Z”.
El propio Manuel Fajardo, el segundo lugarteniente, en otra conversación: “en el equipo del amigo estamos él y yo”. Llaman a Zapatero “el amigo”, “el jefe”, “el líder”, “Z” y, cuando se ponen formales, “Presidente”. Pero todos saben perfectamente de quién hablan.
Esa autodenominación importa, porque lo que la UDEF describe como organización criminal es exactamente lo que sus propios miembros llamaban “EQUIPO” en mayúsculas y “finance boutique”.
No es interpretación de la policía, es vocabulario suyo.
Y eso da paso a la pregunta clave del caso: ¿cómo demuestra la UDEF que Zapatero es realmente el jefe de esa estructura, y no un nombre que los demás invocaban para impresionar?
A partir del lenguaje interno, la UDEF reconstruye la jerarquía de la red con bastante precisión.
En lo más alto, Zapatero, ejerciendo lo que el informe describe como “un liderazgo no visible en la estructura formal”, o sea, sin figurar en ninguna parte.
En el segundo nivel, sus dos hombres de confianza: Manuel Fajardo, que opera desde Venezuela, y Julio Martínez Martínez, que es quien aparece formalmente al frente de las sociedades en España.
Y en el tercero, la operativa diaria: María Gertrudis “Gertru” Alcázar, secretaria oficial de Zapatero en su despacho de la calle Ferraz 35, y Cristóbal Cano, director administrativo del entramado de Martínez Martínez.
La pieza clave del esquema es Martínez Martínez. Controla 39 sociedades distintas, según la Oficina Nacional de Investigación del Fraude. Veinte están inactivas, ocho activas no tienen empleados.
Es decir, no es un grupo empresarial real, es una infraestructura de instrumentos contables.
Y la mejor síntesis de su función la da uno de los clientes venezolanos de la red, Danilo Diazgranados, en una conversación interceptada con el abogado Palomero: dice de Martínez Martínez que “es el banco del jefe”.
Palomero responde que entiende perfectamente lo que quiere decir.
Una sola frase y queda descrita la naturaleza de la relación.
Martínez Martínez no es socio, ni empleado, ni asesor. Es el lugar donde se aparca el dinero del jefe.
¿Cómo se prueba además que el jefe es Zapatero, y no Martínez Martínez?
La prueba más limpia está en dos archivos de Excel.
El 6 de julio de 2021, a las cuatro y media de la tarde, Zapatero le envía por WhatsApp a Martínez Martínez dos archivos con segundos de diferencia. Uno se llama “LISTA AR OK.xlsx” y el otro “DIRECCIONES EMAIL JM.xlsx”.
Lo que contienen es el listado de personas y empresas a las que se debe enviar el informe mensual de “asesoría estratégica” que produce Análisis Relevante, la sociedad formalmente titulada por Martínez Martínez. La cartera completa de clientes, enviada por Zapatero al titular de la empresa.
A esto la UDEF lo llama, textual: “la verdadera dirección ejercida por José Luis Rodríguez Zapatero”.
Y a la posición formal de Martínez Martínez la describe como “una mera apariencia o cobertura instrumental, destinada a encubrir los mecanismos reales de toma de decisiones”. Página 82 del informe 1907.
Y luego está la secretaria de Zapatero, Gertru. Los correos analizados la muestran trasladando instrucciones de su jefe a Cristóbal Cano sobre qué facturas emitir y por qué conceptos.
La oficina oficial de un expresidente, financiada con cargo público, funcionando como nodo de coordinación contable de la red.
Pero hay una pieza todavía más demoledora de la dirección personal de Zapatero.
Es un chat de WhatsApp donde aparecen nombres muy incómodos.
Hay un chat de WhatsApp en este caso que ha pasado bastante desapercibido en los titulares, y que merece una lectura cuidadosa, porque coloca a Zapatero dirigiendo personalmente la operación y arrastra de paso a la cúpula de una multinacional cotizada.
El chat se llama “AR”. Lo creó Sergio Sánchez en abril de 2020, dos meses después de constituirse la sociedad Análisis Relevante.
Cinco participantes, y los nombres importan.
Julio Martínez Martínez (testaferro de la sociedad).
Sergio Sánchez Benítez (titular del 25% de la empresa, redactor material de los informes que se venden, y actual responsable de Relaciones Institucionales de Movistar+).
José Luis Rodríguez Zapatero.
Y dos miembros de la familia De Paz: Javier de Paz Mancho, hoy presidente de Movistar+, y su hija Silvia de Paz, hoy socia del bufete Pérez-Llorca.
Recordemos qué es Movistar+.
Es la división de contenidos y televisión de Telefónica, una compañía cotizada del Ibex 35.
Su presidente y un alto ejecutivo del mismo grupo aparecen, junto a una abogada de Pérez-Llorca, dentro del chat operativo interno de la sociedad que la UDEF describe como núcleo de una organización criminal.
La interpretación de la UDEF no se anda con eufemismos: el chat demuestra “la participación activa y directa de José Luis Rodríguez Zapatero en los canales de organización y comunicación interna de la sociedad Análisis Relevante S.L.”.
Eso desmonta de raíz la línea de defensa que Zapatero ha venido sosteniendo en público, que se reduce a “yo asesoraba, no tenía nada que ver con la gestión”. Estar en el chat operativo durante meses no es asesorar.
Telefónica, por su parte, ha cerrado filas con sus dos directivos diciendo que no hay nada irregular. Pero también sabemos que el gobierno socialista ha maniobrado para hacerse con su control. Veremos.
El propio De Paz ha admitido que llegó a hacer un pago para asociarse a Análisis Relevante y que canceló en el último momento, lo que no encaja del todo con la versión de “no sabía qué era esa sociedad”.
Hay una pieza más que conviene leer al lado de esta.
En agosto de 2020, Plus Ultra se planteó pagarle 44.000 euros a Indra a través de su filial Minsait por un informe técnico necesario para el rescate.
Lo discutieron así, textual: “que lo aprueben y le regalamos los 44k. Hacemos un contrato vitalicio con Indra. Pero después de que tengas los riales”.
Es decir, propusieron incorporar a la cotizada española al esquema de pago contingente al éxito del rescate.
No prosperó, pero el matiz no es menor: Javier de Paz fue durante años figura relevante del entorno de Indra y siempre vinculado al PSOE en sus movimientos.
No estoy sugiriendo conexión causal directa, pero el solapamiento de nombres y empresas merece mención. Lo dejo ahí.
Esta es la primera vez en el caso que el nombre de una cotizada del Ibex empieza a aparecer dentro del perímetro.
No será la última.
Hasta aquí el frente Zapatero.
Pero Plus Ultra no se la jugó a una sola carta.
Mientras trabajaba esa vía, abrió otra en paralelo a través de Ábalos. La UDEF reconstruye la segunda con el mismo nivel de detalle.
23 de marzo de 2020, en pleno confinamiento. Rodolfo Reyes le pregunta al abogado Miguel Palomero de Juan dónde podrían “tocar puertas” a nivel político.
Palomero contesta: “Tocamos a Abalos”.
Esa noche queda abierta lo que la UDEF llama, en el informe, “la vía Ábalos”.
Mes y medio después, el 4 de mayo, Palomero le escribe a Reyes: “Rodo, hemos hecho un approach a la mano derecha del ministro”.
La mano derecha es Koldo García Izaguirre, lo identifica la propia UDEF.
8 de julio.
La secretaria de Pedro Saura, entonces Secretario de Estado de Infraestructuras, Transporte y Vivienda, llama a Plus Ultra “de parte del ministro” para concertar una reunión.
La cita se fija para el 22 de julio.
Al salir, Sola y Roselli escriben a Reyes el resumen: “Se notaba que nos han recibido por ‘altas’ recomendaciones”. Reyes les contesta con una frase que no se presta a mucha interpretación: “Si bro. Nuestro pana zapatero detrás”.
Las dos vías terminan confluyendo, y hay un detalle que cierra el cuadro entero.
El 7 de septiembre de 2020, Zapatero se reúne con el entonces ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, en el Ministerio de Trabajo.
Desde Transportes, Rubén Eladio López Martínez, director de la Unidad de Emergencias del ministerio de Ábalos, le escribe a Koldo en directo: “Está zapatero reunido ahora mismo con el ministro de inclusion y seguridad social”. Koldo se lo reenvía a Ábalos.
Tres ministerios siguiendo en tiempo real una sola reunión.
La fecha importa por el contexto.
Esa misma semana, Plus Ultra arrastraba 451.954 euros de deuda con la Seguridad Social, y ese era justo el requisito que no cumplía para acceder al rescate.
La reunión Zapatero-Escrivá cae exactamente en esa ventana.
Que Ábalos siguiera la reunión por WhatsApp mientras Koldo le reenviaba mensajes desde el ministerio da una idea bastante clara del nivel de coordinación entre las dos vías.
Y que hubiera un alto cargo del Mitma actuando como informante de los movimientos del expresidente añade una capa adicional, sobre el papel de la administración pública, que todavía no ha tenido respuesta.
Y esto también es importante por lo que cuenta Ketty Garat: que colisionaron intereses de la trama Zapatero con los de la trama Ábalos, y que por eso se destapó lo del ministro.
Porque estaba “molestando” demasiado al business del expresidente.
9 de marzo de 2021. El Consejo de Ministros aprueba el rescate.
Conviene tener clara la dimensión de lo que pasó ese día.
Una aerolínea con una flota reducidísima, un 0,03% de cuota en rutas España-Iberoamérica, deuda pendiente con la Seguridad Social y dueños venezolanos investigados por Estados Unidos consiguió 53 millones de fondos públicos.
Por ley, esa empresa no podía cobrar nada.
Lo que documentan los informes de la UDEF es cómo se fueron sorteando, uno por uno, los filtros que en teoría tenían que haberlo impedido.
El primero, estar al corriente con la Seguridad Social a 31 de diciembre de 2019.
La Tesorería informa al juzgado, en respuesta al requerimiento judicial, que Plus Ultra arrastraba en ese momento una deuda viva de 451.954 euros, generada entre julio de 2017 y mayo de 2020.
Sin embargo, Plus Ultra presentó a la SEPI dos certificados fechados el 20 de agosto de 2020 diciendo lo contrario, que no debía nada.
La propia UDEF lo describe como “datos falsos aportados a la SEPI” para sortear el filtro. Sin esa falsificación, el expediente ni se podía haber tramitado.
El segundo, la información que circulaba dentro del proceso.
El 26 de febrero de 2021, Julio Martínez Martínez ya felicita a Camilo Ibrahim Issa, accionista venezolano de Plus Ultra, por “la próxima obtención del préstamo”.
El problema es que el Consejo Gestor del FASEE, el órgano técnico que tiene que decidir, no se reúne hasta el 2 de marzo, y el Consejo de Ministros no aprueba hasta el 9.
Alguien dentro del Estado le filtró el resultado, con fecha y todo, antes de que la decisión existiera formalmente.
El tercero, el propio expediente del rescate. Cuando el juez le pide a la SEPI toda la documentación, llegan carpetas vacías, archivos que no abren y correos completos del periodo desaparecidos.
Cuando el juez insiste y reitera el requerimiento, la segunda respuesta llega aún más incompleta que la primera, con menos archivos.
Faltan documentos básicos de la fase de concesión.
Y el cuarto lo cuentan ellos mismos.
Roselli a Reyes, hablando de qué responder a la SEPI sobre el préstamo de Panacorp: “Ya sabes, un poco más de maquillaje, como ya dijimos la otra vez”.
Maquillar la información oficial al organismo que estaba evaluando si darles 53 millones.
Cuatro filtros sorteados, todos en la misma dirección, todos compatibles entre sí.
Llamar a esto un rescate, visto lo visto, es ser muy generoso.
Hay una parte del informe que conviene leer despacio, porque es de las más graves desde el punto de vista penal, y la UDEF la documenta con frases textuales de los propios implicados.
31 de diciembre de 2020, a primera hora de la mañana.
Un tal Felipe Baca, del entorno empresarial venezolano de Reyes, le entrega al abogado Miguel Palomero (el mismo que abrió la vía Ábalos) un paquete con 50.000 euros en efectivo.
La conversación por WhatsApp queda recogida así:
— Felipe Baca: “Creo que en ese paquete sí hay 50”.
— Miguel Palomero: “Bien hay que cuidar a los jueces, policías y funcionarios jeje”.
Un abogado, en pleno proceso del rescate público de Plus Ultra, confirma la recepción de 50.000 euros en metálico y los justifica, sin que nadie se lo pida, diciendo que sirven para “cuidar a jueces, policías y funcionarios”.
Lo escribe él. Por WhatsApp. El 31 de diciembre por la mañana.
Y no es un pago aislado.
En las tres semanas siguientes, Palomero deja registro de más entregas: 2.000 euros a una mujer identificada como “Jess”, 20.000 que le da a Reyes y que el propio Reyes dice expresamente que “no son para mí”, otros 3.000 a una tal “Alejandra”.
En total, unos 75.000 euros en metálico en menos de un mes. Sin factura. Sin transferencia. Sin trazabilidad de ningún tipo.
La cronología importa porque esos pagos no son periféricos al caso, son contemporáneos al núcleo.
Los 50.000 del 31 de diciembre caen dos semanas antes de que IDELLA firme con Plus Ultra el contrato del 1% que abre el rescate.
Los 20.000, al día siguiente de esa firma.
El dinero negro circula exactamente cuando se cierran los acuerdos formales que iban a canalizar los millones por factura.
Y luego está lo más peor, que es la propia frase de Palomero.
Si los 50.000 euros eran, según él, para “cuidar a jueces, policías y funcionarios”, la pregunta natural es a quiénes exactamente.
Porque cuidar a esos tres colectivos con dinero en metálico tiene un nombre concreto en el Código Penal.
Sorteados los filtros, queda la otra mitad del caso: a dónde va a parar el dinero.
Y aquí el informe 1907 deja todavía menos margen interpretativo.
Plus Ultra paga directamente al entramado de Julio Martínez Martínez 598.910 euros en transferencias bancarias documentadas.
De forma indirecta, a través de dos sociedades que la UDEF describe como instrumentales (Caletón Consultores y Summer Wind), otros 382.602 euros.
Y en paralelo, otras tres empresas sin vinculación aparente con Plus Ultra meten fondos al mismo entramado: Inteligencia Prospectiva, Softgestor y Grupo Aldesa. Inteligencia Prospectiva, por sí sola, mueve 2,6 millones de euros en cuentas entre 2020 y 2025, prácticamente sin actividad real que lo justifique, alimentada solo por aportaciones de sus socios.
Cuando se sigue la cadena hasta el final, todos esos flujos acaban en dos sitios: el propio Zapatero y su familia.
A Zapatero, en una cuenta del Banco Santander, le llegan 490.780 euros desde Análisis Relevante, 681.318 euros desde el grupo Thinking Heads y 352.980 euros desde el GATE CENTER.
Más de millón y medio en total. Justificados como “conferencias, asesoramiento estratégico y docencia geopolítica”.
Cantidades muy importantes, conceptos muy vagos.
A las hijas, Alba y Laura, a través de WhatTheFav: 561.440 euros desde Inteligencia Prospectiva, 239.755 desde Análisis Relevante y 171.727 desde GATE CENTER. Y a las cuentas personales de las dos, donde figura el padre como autorizado, otros 247.191 euros (Laura) y 199.904 (Alba).
Y luego estás casa.
En febrero de 2024, Zapatero y su mujer, Sonsoles Espinosa, compran una vivienda en la calle Ramón Crespo de Madrid por 580.000 euros. Banco Santander les da una hipoteca de 500.000. En enero de 2025, apenas once meses después, la hipoteca queda cancelada anticipadamente con una transferencia de 498.000 euros que ordena la propia Sonsoles desde una cuenta alimentada por el circuito.
La casa, al final, se acaba pagando con el mismo dinero que paga al jefe de la red. Y no son indicios ni suposiciones: son transferencias trazadas por la UDEF, con número de cuenta, ordenante, fecha y concepto.
Como dice el propio informe, el grueso de los fondos del entramado “irían a parar al entorno del expresidente”.
De todas las piezas del caso, la sociedad de Dubai es la que con menos rodeos coloca a Zapatero dando instrucciones directas a la red.
19 de enero de 2021. IDELLA Consulenza Strategica, una de las sociedades de Julio Martínez Martínez, firma con Plus Ultra un contrato presentado oficialmente como “asesoramiento estratégico para la solicitud de ayuda al FASEE”.
El detalle clave del contrato es la remuneración: el 1% más IVA del importe total de la ayuda que apruebe la SEPI.
Un porcentaje atado al éxito.
Como Plus Ultra acabó cobrando 53 millones, ese 1% son 530.000 euros (641.300 con IVA).
Una semana exacta después de la firma, el 26 de enero, arrancan las gestiones para constituir una nueva sociedad en Dubai. Se llama LANDSIDE DUBAI FZCO. El 100% del capital pertenece a IDELLA.
Le atribuyen un plan de negocio con ganancias previstas de 3 millones de dólares en cinco años, sin actividad operativa que lo respalde.
Lo que dice la UDEF sobre esta sociedad merece reproducirse con exactitud, porque es una de las frases con más peso jurídico individual del informe 1907: la reunión del 26 de enero para constituir la sociedad fue “organizada por José Luis Rodríguez Zapatero”.
Aquí la UDEF podía haber escrito “del entorno” o “de personas próximas” y se cubría.
No lo hace. Habla de una reunión organizada por él, y la apoya en correos electrónicos hallados en el ordenador del propio Martínez Martínez.
¿Para qué montar una sociedad ahí?
La hipótesis policial es clara y la cronología la respalda: para cobrar el 1% del rescate público español en una cuenta bancaria de Emiratos, fuera del alcance del fisco español.
El informe dice que no consta que ese 1% se haya pagado nunca en España.
El orden de los acontecimientos cuesta explicarlo de otra manera.
Se firma un contrato vinculado al éxito del rescate, una semana después se monta un vehículo offshore en un emirato, y el expresidente del Gobierno español dirige personalmente las instrucciones para crearlo.
Todo en enero de 2021, mientras la SEPI estaba evaluando si darle 53 millones de fondos públicos a una empresa con un solo avión.
Un detalle que conviene recoger: la UDEF añade, casi de pasada, que el entramado de Martínez Martínez “dispondría de otras mercantiles y fondos radicados en territorios off shore”.
LANDSIDE Dubai es solo la que ha emergido por Plus Ultra. Hay más, y la más antigua es de las Islas Vírgenes Británicas, año 2016, con cartera gestionada por un broker en Miami.
Esto da para post propio en otro momento.
En esto consiste, en buena parte, lo que el expresidente llama “asesoramiento internacional” desde que dejó el cargo.
Si los posts anteriores muestran cómo se sacó Plus Ultra adelante, el último capítulo importante de los informes muestra que
Plus Ultra no era un caso aislado, sino una pieza dentro de algo más grande.
Una operación permanente de mediación entre la oficina del expresidente y el régimen de Maduro.
Marzo de 2023. Domingo Amaro Chacón, administrador de Inteligencia Prospectiva (la sociedad que en el post 9 vimos transfiriendo 561.440 euros a las hijas de Zapatero a través de WhatTheFav), está en Caracas como parte de una visita oficial.
Le reporta por mensaje a “Presidente”. El informe deja poco margen de duda sobre la identidad: “Presidente” es Zapatero.
El reporte es largo y vale la pena leerlo entero porque describe el alcance real de la operación.
Aparece la “Dama”, que es Delcy Rodríguez, vicepresidenta de Venezuela y sancionada por Estados Unidos.
Aparece el “Presidente M”, que es Maduro. Aparece el ministro de Agricultura y Tierras, Castro Soteldo, descrito como “protagonista institucional” de las reuniones.
Aparece el gobernador del Estado Guárico, José Vásquez.
Hay visita a instalaciones públicas de producción y almacenamiento de maíz, propiedad del Estado venezolano, y reuniones para atraer “grandes capitales” al “Proyecto Blue”, una empresa mixta donde el Estado tiene el 55%.
Y al final del reporte, textual: “en el caso del Sr. Sawiris, venimos desde hace años apoyando para que se interesen los grandes capitales a invertir”.
Sawiris es Naguib Sawiris, el magnate egipcio.
Es decir, llevan años, en plural, haciendo lobby para atraer inversiones extranjeras a empresas del Estado venezolano.
La conclusión natural es desagradable, pero conviene formularla.
La oficina del expresidente Zapatero, según los informes de la UDEF, opera de forma sostenida como intermediario entre capitales internacionales y el régimen chavista.
Plus Ultra es un episodio dentro de esa operación más amplia.
La caja registradora son las consultoras españolas (Análisis Relevante, Thinking Heads, GATE Center) y la sociedad de las hijas.
El cliente final, en muchos casos, es directamente el aparato económico venezolano.
Esto excede el Código Penal español y entra ya en terreno de las sanciones internacionales norteamericanas, que es exactamente lo que estaba investigando el HSI cuando le metió mano al móvil de Reyes.
Que el caso empiece y termine en el mismo punto no es casualidad.
Hay una parte de los informes que conviene leer al final, porque le da forma y sentido a todo lo demás.
La UDEF no solo documenta lo que la red hizo. Documenta también lo que la red hizo para que no se supiera lo que estaba haciendo.
Lo primero, Julio Martínez Martínez borraba mensajes de forma sistemática.
La policía lo detecta porque, al cruzar conversaciones recuperadas de varios terminales distintos, encuentra huecos que solo desaparecen en un lado del chat.
La UDEF lo describe como “una estrategia orientada a dificultar la trazabilidad de sus comunicaciones y, por ende, su vinculación con José Luis Rodríguez Zapatero”.
O sea, destrucción de pruebas.
Lo segundo es más sutil pero también muy revelador.
En el móvil de Martínez Martínez aparecen varios mensajes que, por su contenido, claramente no iban dirigidos a él, sino a Zapatero.
Mensajes que empiezan con “Presidente, le reporto las novedades” y terminan con “Presidente, nos mantenemos atentos a sus indicaciones”.
La interpretación de la UDEF es la más lógica: Martínez Martínez actuaba como buzón intermedio para que esas comunicaciones no figuraran en el terminal del expresidente.
Una capa de anonimización montada a propósito.
Lo tercero, el detalle del aeropuerto.
En un correo intervenido, Cristóbal Cano le escribe a Gertru, la secretaria de Zapatero: “Me indica Julio que saldrá junto al Presidente, pero que habitualmente no lo hacen constar”.
La frase se refiere al registro de la Sala de Autoridades del aeropuerto de Madrid-Barajas.
O sea, viajan juntos, pero piden que el nombre de Martínez Martínez no quede registrado.
Y por si quedaban dudas, en mayo de 2022 le piden a un abogado, por orden expresa de Martínez Martínez, que borre la palabra “comisión” del borrador de un contrato con Grupo Aldesa.
Si lo pactado fuera una comisión legítima, no haría falta borrarla.
Borrar mensajes, montar buzones intermedios, esconderse en una sala VIP, censurar palabras en contratos.
Son comportamientos que en derecho penal se llaman conciencia de la ilicitud.
Nadie hace todo eso si entiende que lo que está haciendo es legítimo.
Nadie monta sociedades en Dubai para cobrar conferencias.
Y eso, leído entero, es lo que de verdad impresiona del caso.
No tanto cada hecho por separado, sino que todos ocurran al mismo tiempo, en el mismo expediente y alrededor de las mismas personas.
Un expresidente del Gobierno, una red jerarquizada, un rescate público de 53 millones, una sociedad offshore en Dubai (y otra anterior en las Islas Vírgenes), sobres en metálico, pagos a las hijas, certificados falsificados ante la Seguridad Social, mensajes borrados, una operación de fondo al servicio del régimen venezolano.
(Y esto ya lo digo yo, pero detrás está el gobierno chino maniobrando.)
Y un Estado español que ha tardado cinco años en empezar a reconstruir todo esto, y que ha podido hacerlo, en última instancia, gracias a Estados Unidos.
Eso es lo que cuentan los informes 1907 y 1908 de la UDEF.
El 2 de junio, Zapatero declara como investigado ante el juez Calama en la Audiencia Nacional.
Habrá que estar atentos.
Yo por lo pronto… me voy a dormir.
FIN DEL HILO. 🧵
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Ayer ganamos el Mundial y hoy, lunes, la actualidad judicial ya nos ha devuelto a la realidad.
Ni un día de respiro.
Y lo de hoy en el caso Plus Ultra es importante, porque los dos Julios parecen dispuestos a tirar de la manta.
Julio Martínez Martínez, el intermediario, declara mañana como investigado ante el juez Calama, y esta mañana ha entregado un escrito de seis páginas adelantando lo que piensa contar.
Julio Martínez Sola, cofundador de Plus Ultra y hoy su máximo accionista, también investigado, ha presentado otro de cincuenta y seis páginas con las facturas dentro.
Son tocayos, por cierto: en los WhatsApps intervenidos a Martínez Martínez lo llaman así, "el tocayo".
Me los he leído enteros.
Cada uno apunta hacia otro lado, pero en lo esencial coinciden: Plus Ultra pagó una comisión del 1% por el rescate público de 53 millones.
En el hilo os explico cuatro cosas.
Cómo se pagó ese 1% y por qué el dinero no aparecía por ninguna parte, qué dicen los escritos sobre Zapatero, de dónde salió el dinero con el que la aerolínea aguantó hasta que llegó el rescate, y qué alega Plus Ultra en su defensa, incluido lo que su escrito no cuenta.
Vamos allá. 🧵
Empecemos por el dinero, que es donde está lo más gordo.
Sobre un rescate de 53 millones, la comisión pactada era el 1%, es decir 530.000 euros.
Y el escrito de Plus Ultra trae el desglose de lo que se acabó pagando:
249.000 € a Análisis Relevante
98.617 € a Voli Analítica
110.799 € a IOT Domotic Europe
69.000 € en 46 billetes de clase business en vuelo transatlántico, valorados a 1.500 el billete
527.417 euros en total.
Lo interesante no es tanto la cifra, que ya se intuía, como la forma en que salió de la caja.
Porque no se pagó de una vez ni de dos: se repartió en 71 facturas entre las tres sociedades, la primera de julio de 2020 y la última de noviembre de 2025.
Cinco años y cuatro meses con un goteo constante.
Y luego están los conceptos, que es la parte que más me ha sorprendido de todo el escrito, porque la propia empresa reconoce que eran falsos y lo dice con esa palabra, "inciertos".
Análisis Relevante facturaba mes a mes "honorarios mensuales, elaboración de informe", y el escrito admite que o bien no existió tal informe, o bien la materialidad de los seis o siete que llegaron a entregarse era "irrelevante para Plus Ultra y simplemente encubridora".
Voli Analítica facturaba "servicios de gestión de vuelos Madrid-Caracas", también incierto.
Y IOT Domotic, "gestión de vuelos operado por SACSA", igualmente incierto.
En este último caso hay además una sola factura de 65.000 euros de base, la más grande con diferencia, sin ninguna fecha de vuelo.
Ahí tienes la explicación de por qué ese 1% no se encontraba por ninguna parte cuando se buscó.
Nunca salió de la contabilidad con la forma de un 1%, sino con la de setenta y una facturas mensuales cuyos conceptos la propia empresa reconoce falsos.
El motivo de trocearlo lo cuenta el otro escrito, el del intermediario, y lo dice sin rodeos: por la presión mediática que había entonces sobre el rescate se decidió diferir el pago en el tiempo, hasta 2026, y facturar parte a través de otras sociedades.
Hay un punto, eso sí, en el que los dos escritos no cuadran.
El contrato que fijaba ese 1% se firmó con Idella Consulenza Strategica, y mientras Martínez Martínez sostiene que se firmó el 19 de enero de 2021, Plus Ultra dice que se decidió no formalizarlo ni ejecutarlo y que de él solo apareció una copia sin firmar guardada en un dispositivo personal.
En lo que sí coinciden es en que el 1% se pagó igual.
Vamos con Zapatero, que es la parte que más va a dar que hablar.
El escrito del intermediario se remonta a 2011, cuando un amigo común le propone a Julio Martínez Martínez, que se dedica a la inversión inmobiliaria, comprar una vivienda en Vera, Almería, propiedad del matrimonio del entonces presidente del Gobierno.
La escritura se firmó en el Palacio de la Moncloa.
De ahí salió una relación que se mantuvo después con encuentros frecuentes para correr, hasta diciembre de 2025.
A finales de 2019 nace Análisis Relevante, y el escrito explica el modelo de negocio sin ningún disimulo: una consultora estratégica cuyo atractivo era contar con un expresidente del Gobierno como consultor y principal referencia.
El reparto fue 75% para Martínez Martínez y 25% para un socio periodista, y Zapatero no figuraba ni en el accionariado ni en los órganos de la sociedad, aunque según el escrito "era quien la lideraba y decidía" la estrategia y la captación de clientes.
De hecho, sostiene que fue él quien trajo a las cuatro empresas que contrataron con la consultora hasta 2025: Plus Ultra, Softgestor, Inteligencia Prospectiva y Grupo Aldesa.
Tres de las cuatro, vinculadas a Venezuela
Sobre su propio papel, el intermediario no se anda con matices.
Dice que no tenía posibilidad alguna de obtener nada por sí mismo, mucho menos financiación pública o privada, y que su función se limitaba a intermediar entre el cliente y el consultor.
Cruzando los dos escritos sale esta cronología:
29 de abril de 2020. Martínez Sola escribe a Manuel Fajardo pidiéndole hablar. En esa conversación Fajardo le dice que Zapatero podría ayudarle
30 de abril. Martínez Sola recibe una llamada de número oculto que resulta ser Zapatero.
Unos diez minutos, en los que le dice que su intervención podría ser de ayuda y que a partir de ahí hable con Julio Martínez Martínez.
18 de mayo. Rodolfo Reyes, entonces accionista mayoritario, y el director financiero de la compañía se escriben esto: "Pues ya le dijo a Julio que montaron su finance boutique". "Así que por [ahí] vendrá la mordida". "Jajajjaja. Pues si funciona."
3 de julio. Se crea el FASEE.
4 de julio. Al día siguiente, Martínez Sola escribe: "Lo tiene Grupo Zapatero desde esta mañana. Ya estaban en ello".
26 de febrero de 2021. Zapatero comunica al intermediario que la SEPI va a conceder el crédito. El escrito de Plus Ultra confirma la fecha y añade que ese día ya se sabía que previsiblemente iría al Consejo de Ministros del 9 de marzo.
2 de marzo. El Consejo Gestor del FASEE eleva formalmente la propuesta favorable.
9 de marzo. El Consejo de Ministros aprueba los 53 millones.
Hay además un episodio posterior que se entiende mejor con el mapa completo.
En julio de 2021 Plus Ultra tiene vuelos sin autorizar en Venezuela y el intermediario se pone a negociar con el presidente del INAC, que es la autoridad aérea del país.
Cuando por fin se desbloquean, Zapatero le escribe: "En tiempo y forma. Exitosa gestión…".
Zapatero lo niega.
Declaró ante el juez que no habló con ninguna autoridad política, funcionario ni empleado público sobre la ayuda, y su defensa ha pedido la nulidad de la causa por vulneración de derechos fundamentales.
La Guardia Civil acaba de entregar al juez su informe sobre el patrimonio de Santos Cerdán, y merece la pena analizarlo.
En él la UCO reconstruye, casi euro a euro, de dónde ha salido el dinero de Cerdán desde 2014.
Antes de empezar, un disclaimer habitual que os pongo: esto es un informe policial, así que lo que contiene son indicios. Cerdán está investigado y le ampara la presunción de inocencia.
Dicho eso, lo que cuenta el documento es serio, y voy a ir explicándolo por partes, con lo más importante de lo que dice exactamente cada folio y en qué se apoya.
En el hilo vais a ver lo que Cerdán declaró frente a lo que la UCO sostiene que tiene, cómo una empresa suya vivía prácticamente de ACCIONA, quién le pagaba los pisos, los coches y hasta las cenas.
Vamos con ello. 🧵
Lo primero es mirar lo que el propio Cerdán declaró.
En su acta de bienes ante el Congreso aparece un patrimonio de lo más corriente: un piso en Milagro, su pueblo, un Volvo que todavía debía, unos 47.000 euros ahorrados y poco más.
Y una frase importante, porque la firmó él: dijo no tener acciones ni participaciones en ninguna sociedad ni cooperativa.
El problema es que eso no cuadra con lo que ha encontrado la UCO. Cerdán compró en 2016 el 45% de una empresa que todos conocemos ya, la famosísima SERVINABAR, y que sigue siendo suyo.
O sea, declaró que no tenía participaciones en ninguna empresa cuando en realidad posee casi la mitad de una.
Y esa empresa, como se va a ver, es el centro de todo lo demás.
¿Y qué es SERVINABAR?
Una empresa que entre 2015 y 2025 ingresó 8,6 millones de euros, y aquí está lo importante: el 87% de ese dinero, unos 7,5 millones, viene de ACCIONA o de obras ligadas a ACCIONA.
Hablamos de proyectos como la variante de Logroño, Ripagaina, el pabellón Navarra Arena, el túnel de Belate o la cárcel de Zubieta.
Dicho de otra forma, la empresa de Cerdán vivía prácticamente de la constructora. Tanto es así que, en cuanto imputan a Cerdán y a su socio Antxón en junio de 2025, los ingresos se desploman hasta los 245.000 euros.
La pregunta obvia es por qué ACCIONA alimentaba de esa manera a la empresa de un dirigente del PSOE. Y la respuesta que da la UCO es un mecanismo bastante claro: Cerdán se interesaba por una licitación, la obra terminaba adjudicada a ACCIONA, y después ACCIONA subcontrataba a SERVINABAR en esa misma obra.
La Guardia Civil lo dice casi con esas palabras, cuando afirma que Cerdán, junto a Ábalos y Koldo, pudieron influir en ADIF y en la Dirección General de Carreteras para que las obras acabaran en ACCIONA.
Y por si quedaba alguna duda del reparto, el informe cuenta que han aparecido grabaciones en las que Koldo, Ábalos y Cerdán hacían cuentas del dinero en metálico que ya habían cobrado, o que les quedaba por cobrar, de esas obras del ministerio.
Como os decía antes, ya hay sentencia en el caso David Sánchez.
378 páginas ni más ni menos, amigos.
Audiencia Provincial de Badajoz, Sección Primera. Unánime.
Once acusados. Once condenados.
Tres delitos de prevaricación administrativa, uno por cada bloque de hechos: la creación de la plaza, el cambio de nombre del puesto y la plaza de Luis Carrero.
David Sánchez: cooperador necesario de un delito de prevaricación.
Nueve años de inhabilitación especial para empleo o cargo público y para el derecho de sufragio pasivo.
Miguel Ángel Gallardo, entonces presidente de la Diputación: dos delitos.
Nueve años por cada uno.
Los otros nueve acusados, nueve años cada uno.
Nadie entra en la cárcel. El artículo 404 no lleva prisión, solo inhabilitación.
Y la Sala impone el mínimo legal: la horquilla va de nueve a quince años.
Absueltos todos de tráfico de influencias y de nombramientos ilegales.
Cabe apelación ante el TSJ de Extremadura.
Vamos ver el detalle. 🧵
Antes de los hechos, una cosilla rápida.
El Ministerio Fiscal pidió el sobreseimiento. No acusó. Ni en la instrucción ni en el juicio.
La apertura del juicio oral se acordó en base a la acusación popular unificada de Manos Limpias.
En el juicio actuaron siete acusaciones populares: Manos Limpias, VOX, Abogados Cristianos, Hazte Oír, Liberum, Iustitia Europa y el PP.
Once condenas sin una sola línea de acusación del Fiscal.
Y no se quedó ahí. La sentencia deja constancia de que la Fiscalía recurrió durante la instrucción con recurso autónomo e independiente.
Y de que en el debate preliminar del juicio planteó cuestiones previas junto a las defensas, coincidiendo con el abogado de Gallardo en pedir la nulidad parcial del auto de apertura del juicio oral.
La Sala se la estimó. Por eso Gallardo no responde del Bloque C.
La Sala justifica la acusación popular con la doctrina Atutxa, que matizó la Botín: cuando el delito protege un bien colectivo y no hay un perjudicado concreto que pueda personarse, el Fiscal no puede monopolizar la acción penal.
Ahí está la respuesta a los que llevan años pidiendo que se suprima la acusación popular.
Si aquí solo hubiera decidido la Fiscalía, no habría habido juicio.
Ni sentencia. Ni 378 páginas de hechos probados.
Bloque A.
Cómo se fabrica una plaza.
Entre el 10 y el 11 de octubre de 2016, en Valdivia. El presidente de la Diputación, la diputada de Cultura y la directora del Área de Cultura deciden crear el puesto que acabaría llamándose Coordinador de Actividades de los Conservatorios.
Un puesto de alta dirección. Para que lo ocupara David Sánchez, que entonces no tenía trabajo estable.
Eso es hecho probado.
A partir de ahí, todo en cascada.
La directora de Cultura pide por correo a los directores de los conservatorios que definan las funciones del puesto. No les dice que ese puesto va a ser su jefe.
En la mesa de negociación, CSIF dice que el puesto no le parece necesario: esas funciones las hacía un A2 que se jubiló y no requieren preparación de alta dirección.
Respuesta de la directora de Cultura: “el Director del Conservatorio Superior lo ha propuesto”.
No lo había propuesto.
Cuando vio dónde le colocaban en el organigrama escribió que aquello los convertiría en “los únicos centros de España (creemos que del mundo)”.
Quiso dimitir y no pudo, estaba en comisión de servicios.
Y no fue solo el sindicato.
El representante de Podemos en Badajoz también criticó la plaza en rueda de prensa: que el cargo no existía, que las bases ni pedían el título de profesor de música y que no hubo tribunal, solo una entrevista en el despacho de la diputada.
3 de mayo de 2017.
La directora de RRHH manda a Gallardo el cronograma con los plazos mínimos para sacar un puesto directivo. Gallardo contesta: “Estupendo”.
Los plazos reales salieron casi calcados a los de ese correo.
17 de mayo: petición de cobertura “dada la necesidad y urgencia”.
19 de mayo: se publican las bases. Dos días después.
Sin criterios de baremación.
Once admitidos, cero excluidos. Incluido uno que ni siquiera presentó el proyecto que exigía la convocatoria.
26 de junio: la comisión se sienta a fijar los criterios de puntuación.
Con los currículos ya presentados. Puntuaron más alto lo que sabían que tenía David Sánchez.
Parecen dos países distintos, y mirándolas hay mucha gente que piensa una palabra que casi nadie escribe: reemplazo.
De ahí sale el chascarrillo de Rajoy y de ahí se ha liado todo.
Aunque todos sabemos que si la hubiera dicho Broncano, no habría pasado nada más allá de unas risas.
Pero la pregunta buena no es si Rajoy es un racista.
Es esta: si de los 26 jugadores franceses unos nacieron en Francia y otros no, y todos son franceses igual, entonces qué demonios es ser francés.
Por mi cercanía a Francia que algunos sabéis, voy a intentar explicar esto, que además es el motivo de la reacción tan exagerada de nuestros vecinos,
Antes hay que quitar de en medio una idea que casi todo el mundo da por supuesta y que es falsa: que antes Francia era étnicamente homogénea y que eso se ha estropeado hace poco.
No lo fue nunca. Solo hay que mirar su nombre.
Francia se llama Francia por los francos, que eran germanos. Cruzaron el Rin, se quedaron con el poder y le dejaron su nombre al sitio.
Pero la gente que vivía allí era galorromana, la lengua que acabó hablándose es latina, la que trajo Roma, y por debajo de todo eso hay un sustrato celta.
Y a partir de ahí podemos seguir tirando del hilo.
Marsella la fundaron unos griegos que llegaron en barco seiscientos años antes de Cristo.
Los bretones se llaman así porque son britanos: cruzaron el mar desde Gran Bretaña en el siglo V y repoblaron la península que hoy llamamos Bretaña.
Normandía se llama así porque en el año 911 el rey francés le entregó ese trozo de tierra a un jefe vikingo para que dejara de saquearle, y significa literalmente tierra de los hombres del norte.
Y podría seguir…
Arriba, en palacio, tres cuartos de lo mismo.
Catalina de Médici era florentina. Mazarino, que llegó a gobernar el país, se llamaba Giulio Mazzarino.
María Antonieta era austríaca.
Y Napoleón nació en Córcega un año después de que Córcega fuera francesa, en una familia italiana apellidada Buonaparte.
Hablaba francés con acento italiano y en la academia militar se reían de él por eso.
Y ojo con esa foto del 58, que también engaña: el goleador de aquel equipo, Fontaine, había nacido en Marrakech, y el Balón de Oro, Kopa, se apellidaba Kopaszewski y era hijo de mineros polacos.
Se afrancesó el nombre porque los inasimilables de entonces eran los polacos y los italianos.
Pero claro, no eran negros.
Sigo, aviso que es largo. Pero merece la pena.🧵
Ahora, por qué Francia acabó definiéndose como nación política y no como nación étnica.
No fue por buenismo. Fue por pura supervivencia.
En 1871 Alemania se quedó Alsacia, y el argumento fue que allí se hablaba alemán, así que aquello era Alemania. La lengua y la sangre.
A los franceses ese argumento no les valía, pero no era solo orgullo herido: es que ese argumento, aplicado a Francia, se cargaba su propio país.
Si mandan la lengua y la sangre, Alsacia es alemana, Córcega italiana, el País Vasco francés es vasco y Bretaña vete a saber.
Con esa vara de medir, Francia se deshace en pedazos.
La mejor formulación de la salida la dio Ernest Renan en 1882 que una conferencia en la Sorbona titulada, sin más: ¿Qué es una nación?
Y contestó que una nación no se hace con la sangre ni con la lengua, sino con gente que quiere seguir viviendo junta.
Pero cuidado, que aquello fue una conferencia.
Francia como nación viene de varias cosas.
Primero obviamente de la Revolución, y un siglo más tarde lo extienden y estandarizan a través de:
La escuela de Jules Ferry: obligatoria y laica.
Los libros de texto de Ernest Lavisse, con los que millones de niños aprendieron a ser franceses.
Y una ley: la de nacionalidad de 1889, que hizo obligatorio el doble derecho de suelo.
Y ojo que uno de los motivos fue por el ejército.
Francia les dio la nacionalidad a los hijos de los inmigrantes para poder llamarlos a filas. Y en 1914 los llamó.
Y aquí está la respuesta a otra frase que he leído en algún post: que la nación precede al BOE, que los pueblos no nacen por decreto.
En Francia fue justo al revés, y está documentado.
En 1863, según una encuesta del propio Estado, uno de cada cinco habitantes de Francia no hablaba francés. Bretones, occitanos, corsos, alsacianos, vascos.
Está contado en el libro de Eugen Weber, que en francés se titula La Fin des terroirs y cuyo título original lo dice todo: Peasants into Frenchmen.
Convertir a los campesinos en franceses.
El mapa es de ese libro. En naranja, los sitios donde en 1863 casi nadie hablaba francés: toda Bretaña, todo el sur occitano, el País Vasco, Córcega entera.
La Francia que hablaba francés era París y su alrededor.
El Estado no llegó para certificar una nación que ya existía. La fabricó. El sentimiento nacional vino después de las instituciones, no antes.
Y de esa misma fábrica sale el chauvinismo francés: de la Revolución, de la República y de la escuela. Es patriotismo de ciudadanos, no de sangre.
Por eso el francés más chauvinista de la historia se apellidaba Buonaparte.
Y hay algo que desde aquí se pasa por alto siempre: Francia no es solo el territorio encima de España.
Guadalupe, Martinica, Guayana, Reunión y Mayotte no son colonias ni posesiones de ultramar.
Son departamentos franceses, igual que Lyon o Burdeos.
Con el euro, con la ley francesa, dentro de la Unión Europea, con sus diputados en la Asamblea Nacional de París.
Y su población es mayoritariamente negra o mestiza. Son más de dos millones de franceses.
Así que cuando alguien pregunta si un negro puede ser francés, resulta que la respuesta lleva dada muchísimo tiempo.
En 1848 Francia abolió la esclavitud y los esclavos liberados de las Antillas pasaron a ser ciudadanos franceses de pleno derecho, con voto.
Eso es veintitrés años antes de que Alemania existiera como país.
Con Senegal pasa algo parecido y todavía más llamativo. Los habitantes de las cuatro comunas senegalesas eran ciudadanos franceses y elegían diputado para el Parlamento de París.
En 1914 eligieron a Blaise Diagne, negro, senegalés, diputado en la Asamblea Nacional francesa.
Treinta años antes de que las mujeres francesas pudieran votar. Y su hijo, Raoul Diagne, jugó el Mundial del 38 con la selección francesa.
Y con Argelia la cosa se mas tensa, porque ahí está la lección de verdad. Argelia fue francesa 132 años y sobre el papel no era una colonia: eran tres departamentos, como los de la metrópoli.
Pero los argelinos musulmanes eran nacionales franceses sin ser ciudadanos de pleno derecho.
Tenían un estatuto aparte por su origen y por su religión.
O sea que Francia ya probó exactamente lo que algunos piden ahora: una ciudadanía de primera y otra de segunda según de dónde vengas.
Cada vez veo más a mi alrededor, entre la gente joven, el deseo de ser funcionario. O, entre los que están en la empresa privada, el "para qué ascender".
Más sueldo son más marrones, más responsabilidades, y a final de mes casi ni se nota. Total, tampoco me va a cambiar la vida cobrar dos duros más.
Podríamos ir a lo fácil y pensar que esta generación se ha ablandado, o que se lo gastan todo en Netflix y en viajar. Pero sinceramente creo que es una soberana estupidez.
El problema es de incentivos.
Como dice un famoso y sobrevalorado libro, la gente debería intentar salir de la carrera de la rata: ese ciclo en el que cada vez que ganas más dinero subes el tren de vida en la misma proporción, y al final tienes que seguir trabajando para siempre sin alcanzar la tan ansiada libertad financiera.
Pero es que ahora la carrera de la rata no es para vivir con más lujos. Es para sobrevivir. Y la gente está cansada.
De ahí, en parte, los crecientes problemas de salud mental.
En los últimos muchos nos hemos interesado en este problema desde un punto de vista analítico, y ya veis que muchas veces pongo gráficos de cómo la juventud está básicamente condenada.
Aquí os pongo dos, y no hace falta explicarlos mucho.
En la evolución de la renta media real desde 2007 destaca el grupo de +65 sobre los demás. El único con un crecimiento medio decente. Los demás están básicamente igual después de 20 años.
Y la cuña del ascenso es brutal: de cada euro que pone tu empresa para tu ascenso, te llega la mitad.
El diagnóstico es bastante evidente y en él coincidimos casi todos. Las discrepancias empiezan al analizar las causas y buscar las soluciones.
Así que hoy toca una turra más bien filosófica: qué le ha pasado a la cultura del esfuerzo, por qué nadie lo arregla, y qué haría yo.
Empezamos 🧵
Empecemos por el principio, vamos a intentar entender de dónde viene todo esto.
La prosperidad que hemos conseguido no cayó del cielo. Viene, en buena parte, de una cultura muy concreta que se tomaba el trabajo casi como una obligación moral.
Esto lo explicó Max Weber hace más de un siglo desmontando de partida una teoría que hoy aún algunos defienden: que los capitalistas son avariciosos.
Según Weber, la avaricia no explica el capitalismo, porque avaricia ha habido siempre y en todas partes.
El capitalismo era algo nuevo: gente que ganaba dinero de forma metódica para no gastárselo.
Lo ahorraban y lo reinvertían.
¿Y por qué lo hacían?
Porque creían que servía para algo. Al principio la promesa era religiosa: el éxito como señal de ir por el buen camino.
Con el tiempo se volvió terrenal: esfuérzate y prosperarás. Pero el propio Weber avisó de que eso podía acabar mal.
Cuando la promesa de prosperidad desaparece, desaparece el motivo de ese esfuerzo. Y claro, acabas quemado porque trabajas para sobrevivir, como os decía.
Hay un pensador que se llama Byung-Chul Han, muy conocido porque escribió hace unos años un ensayo que se llama La sociedad del cansancio.
Su idea es sencilla: antes la explotación venía de fuera. De tu jefe en una fábrica, con un horario horrible. Al menos sabías contra quién quejarte.
De un tiempo a esta parte ese jefe te has vuelto tú mismo. Nadie te obliga a mirar el correo a las once de la noche, ni a hacer cursos los findes, ni a estar siempre disponible y siempre rindiendo.
Lo haces tú solito, en nombre de tu libertad y de tu desarrollo profesional. Y como no hay nadie fuera a quien echarle la culpa, te la echas a ti. De ahí la ansiedad y el burnout.
Como Carmy en The Bear.
Y fijaos que esto no choca con el conformismo del que va el hilo: es su fase anterior. Nadie nace diciendo “para qué ascender”.
Primero te exprimes años persiguiendo la promesa (la carrera, el máster, las prácticas, el estar siempre disponible), luego compruebas que el premio no llega, y entonces bajas los brazos.
O sea: heredamos una cultura que nos dice que hay que darlo todo, pero le hemos quitado la parte en la que darlo todo tenía premio.
Nos hemos quedado con el palo y sin la zanahoria.
¿Y qué hace la gente cuando se da cuenta de que el esfuerzo ya no lleva a ningún sitio? Pues lo lógico: dejar de esforzarse.
Los más jóvenes muchas veces ya ni lo intentan de base.
Total, qué más da.
Un sociólogo americano, Robert Merton, estudió esto hace décadas. Toda sociedad te vende unas metas (casa, familia, estabilidad, prosperar) y te dice cuál es el camino legítimo para conseguirlas: estudiar, trabajar, hacerlo bien.
El problema viene cuando las metas siguen ahí pero el camino ya no funciona para llegar a ellas.
Merton vio que mucha gente en esa situación no se rebela ni monta una revolución.
Simplemente renuncia a las metas y se queda con la rutina: cumplir el expediente, jugar a lo seguro y no complicarse. Lo llamó ritualismo.
Si lo pensáis, el boom de las oposiciones es exactamente eso.
Mucha gente no oposita por vocación de servicio público, oposita porque es el último rincón donde las reglas del juego siguen funcionando: hay un temario, te lo estudias, sacas tu plaza y nadie te la quita.
Es el único sitio donde el esfuerzo tiene premio garantizado. Y además si no quieres currar da igual. Tú decides.
En el resto del tablero, el trato se ha roto.
Porque el trato era este: estudia, trabaja y prosperarás.
Nuestros padres lo firmaron y les funcionó. Hoy haces la carrera, el máster, el inglés y las prácticas, consigues el curro, y resulta que de cada subida de sueldo Hacienda y la Seguridad Social se llevan un buen pellizco, y lo que te queda no sirve para comprar unos pisos que suben bastante más deprisa que tu nómina.
Las cuentas no salen.
Y cuando las cuentas no salen llega el conformismo.
Lo malo es que esto se convierte en un círculo vicioso. Un psicólogo, Martin Seligman, hizo en los años 60 unos experimentos ya clásicos: sometía a perros a descargas que no podían evitar hicieran lo que hicieran.
Cuando después les daba la opción de escapar, ni lo intentaban. Se quedaban quietos, aguantando.
Habían aprendido que esforzarse no servía de nada. Pues con los humanos funciona igual: si compruebas una y otra vez que da igual lo que hagas, dejas de intentarlo.
Así que no, no creo que tengamos una generación de vagos. Tenemos una generación que no tiene posibilidad de aspirar a nada.
Me acuerdo con esto de la conversación del protagonista de Parásitos con su hijo.
La pregunta de verdad es otra: si esto es tan evidente, ¿por qué nadie lo arregla?
Fue jefe de gabinete de Pedro Sánchez en el PSOE, desde que Sánchez llegó a secretario general en 2014 y hasta que entró en Moncloa. Amigo suyo.
Y después, presidente de Correos entre 2018 y 2023.
La UCO acaba de pedir al juez Pedraz que le vuelque el móvil. El suyo y el de otras cuatro personas investigadas.
Lo piden en un atestado fechado el 8 de julio.
Y para justificarlo reconstruyen, mensaje a mensaje, cómo entró en Correos Leire Díez, la militante del PSOE que lleva meses en el foco por el caso de las cloacas.
Y qué se hizo desde dentro con Serrano de presidente.
Antes de empezar, lo de siempre: esto es un informe policial, son indicios y son personas investigadas, no condenadas.
Vamos a por ello🧵
Lo primero que llama la atención es cuándo se decide el puesto.
Correos es una empresa pública. Sus puestos se cubren con una convocatoria.
Pues bien, según los mensajes que recoge el atestado, el 21 de junio de 2021 a Leire ya le habían confirmado que entraba.
Antes de que existiera convocatoria alguna.
Se lo dicen así:
“Enhorabuena xq ayer el Presidente de Correos te confirmase que te contratan en su empresa para estar con mi amigo Tote en todo el área de institucional: alcaldes, edificios.”
Y ella responde: “Puedo respirar al fin.”
Meses después, en octubre, pasa algo todavía más llamativo.
Leire ayuda a redactar el perfil del puesto que va a ocupar ella misma.
El vicesecretario de Correos le pasa el borrador y le escribe: “modifica lo q estimes.”
Y con el puesto ya escrito a su medida, se abre el proceso.
El plazo para presentar currículums se cerraba el 24 de octubre.
Al día siguiente, el 25, Leire ya sabe cómo termina: “Me incorporo el 15 casi con total seguridad.”
¿Y las demás candidaturas?
Se presentaron al menos cinco personas de dentro de Correos.
Según la propia empresa, ninguna se ajustaba al perfil. Ese perfil.
Así que se justifica una búsqueda externa.
Y la candidata externa era ella.