A estas alturas, es prácticamente un consenso total en el seno del MCE la idea de que nos encontramos actualmente en una etapa pre-partidaria. Sin embargo, la fórmula mediante la que superar esta coyuntura histórica presenta divergencias significativas entre destacamentos: 🧵
Por un lado, tenemos la estrategia de unidad en torno a unas siglas. Esta estrategia está representada principalmente por el PCE, cosa que no es de extrañar, puesto que las siglas son lo mejor que, hoy por hoy, tienen para ofrecer.
Los comunistas no olvidamos la traición histórica del PCE durante la transición y mucho menos su más reciente papel de participación gobiernos abiertamente burgueses e imperialistas, funcionando en la práctica como una muleta del PSOE.
Otro representante de la estrategia de unidad en torno a siglas es RC, cuyo portavoz asegura de forma prácticamente delirante que son los verdaderos comunistas y que "Solo queda Reconstrucción Comunista".
Nosotros diríamos más bien que "Reconstrucción comunista se queda solo", ya que es un destacamento que ha dejado de ser reconocido como parte del MCE por la totalidad de sus agentes debido a su deriva flagrantemente reaccionaria y social-chovinista.
Por otro lado, tenemos la estrategia de los reconstitucionalistas, que establecen como condición previa a la unidad comunista un proceso de lucha ideológica en el seno de la vanguardia teórica, centrado en el balance de las experiencias del proletariado
También tenemos llamados a la adscripción a la NES, como si ésta no fuera un refrito de lugares comunes de tradición marxista de la 2ª y 3ª internacional que obvia por completo cualquier aplicación práctica o discusión reciente en la tradición comunista.
Entre los partidarios de la receta de adscripción ideológica también encontramos perfiles como este que, desde coordenadas ideológicas directamente reaccionarias, abogan por la compra de sus postulados teóricos, sin pretender ninguna forma de resolución.
¿Cuál es la receta entonces? Asumir que no existe en la actualidad el Partido Comunista pasa por admitir que ninguna organización que exista hoy lo es. Tampoco existe hoy ninguna organización que lo prefigure, es decir, que tenga el potencial de devenir el partido por sí misma.
Esto significa que, necesariamente, el proceso de creación del Partido será un proceso de unidad, de confluencia entre organizaciones y destacamientos. La pregunta del millón es, ¿unidad en base a qué? Los Reconstitucionalistas dirían que unidad sobre los resultados del Balance.
Pero esta perspectiva no solamente privilegia la actividad teórica por encima de la práctica, sino que subordina la actividad práctica por completo. Así entendida, la unidad teórica solo puede redundar en ejercicios escolásticos que generen diferentes escuelas de pensamiento.
La unidad teórica es algo que no puede lograrse tampoco por mera adscripción ideológica. Esta receta es la de la unión nominativa, que es prácticamente garantía de una fragmentación ideológica ulterior. La ideología orgánica tiene que estar respaldada por una práctica.
Y ahí yace la clave: en la praxis. La unidad debe lograrse mediante el establecimiento de una práctica compartida, sobre la que poner a prueba las tesis teóricas y contrastar los postulados de cada organización ahí donde los marxistas encontramos la verdad: en la práctica.
Para nosotros, esta práctica debe ser la revitalización del movimiento obrero, tal y como exponemos en nuestro programa. El primer paso para la reconstrucción del partido comunista es la reconstrucción del movimiento obrero, porque ambos se necesitan mutuamente para triunfar.
Las distintas organizaciones deben reconocer esta realidad y abandonar las pelas de siglas y la unidad formal que tantas veces ha fracasado. Lo importante es ponerse a trabajar, avanzar junto al movimiento obrero es lo que nos permitirá actualizar juntos el socialismo científico.
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Como subrayábamos en nuestro programa, el movimiento comunista en la actualidad tiene una importante necesidad de emprender el proceso de proletarización. Y para comprender esto adecuadamente, conviene atender tanto a su dimensión objetiva como a la subjetiva.
La vertiente objetiva de la necesidad de proletarización descansa en el hecho de que, en tanto el comunismo es la fusión del socialismo científico con el movimiento obrero, resulta imprescindible contar con un movimiento obrero activo y combativo.
Por el lado subjetivo, la necesidad de proletarizar apunta al hecho de que en las composiciones de clase de las organizaciones comunistas los elementos de clases subalternas deberían ser minoritarios, para minimizar el impacto de la ideología burguesa.
Entre las múltiples tareas que existen hoy en día como parte de la necesidad de actualización del socialismo científico, la de revisitar las categorías de "agitación" y "propaganda" es una de las que reviste mayor importancia. Un breve hilo al respecto:
Ambos conceptos, si bien presentan diferencias sustanciales entre sí por representar momentos distintos, forman parte del mismo proceso de expansión del dominio del ideario comunista. Por ello, son elementos absolutamente imprescindibles.
Ha transcurrido más de un siglo desde la experiencia de los bolcheviques y desde entonces hemos asistido a otra revolución en el ámbito de la industria cultural: la popularización de la radio y la televisión, la aparición de internet y las redes sociales...
Tenemos q la extrema derecha estadounidense jalea este tipo de atentados para luego atribuirle la autoría a «la gente trans», sinónimo para ellos de enfermedad mental. Sin embargo, los tiradores no eran trans. De hecho, por lo que se sabe hasta el momento,
se trataba de dos jóvenes –de 17 y 18 años radicalizados por Internet, cuyo principal referente era Brenton Tarrant, el autor de los tiroteos masivos contra dos mezquitas en Nueva Zelanda en el año 2019.
Cada cierto tiempo resurge el debate sobre la «Ley de la oferta y demanda» entre keynesianos y neoclásicos. Contra la disputa entre las dos formas de gestionar el capital, los comunistas tenemos el método materialista como forma de entender este fenómeno:
La susodicha ley viene a decir que el precio viene determinado en función de la cantidad de oferta –productores– y demanda –consumidores– para un producto concreto, dando lugar a la perogrullada del “precio de mercado” en la intersección entre las dos variables.
Pero ni este gráfico ni todas sus derivaciones en función del tiempo que se les ocurran a los economistas burgueses escapan al problema fundamental de la Economía Política ya criticada por Marx y Engels: el monetarismo.
Aprovechando el día, camaradas, hoy os traemos once recomendaciones literarias de distintos países, pero todas ellas disponibles en castellano.
El hilo del año pasado se centró exclusivamente en obras enmarcadas en el realismo socialista. Este año, sin embargo, hemos optado por ampliar la mira e incorporar novelas de otros estilos.
«La nieve ardiente», de Yuri Bóndarev. Nos la recomendasteis varias veces el año pasado, y una excelente. La novela, que transcurre a lo largo de unos pocos días, sigue las calamidades de una batería de artillería a las afueras de Stalingrado. El valor
Camaradas, hoy publicamos ‘’De plomo las calaveras’’, un artículo en el que ofrecemos un marco de qué es la policía y qué intereses tiene, analizando su función y yendo más allá del debate cíclico sobre el papel que ocupa.
El artículo abre con dos casos concretos. El primero de ellos, el de Layli Colorado, que fue apaleada junto a su familia por la Policía Nacional delante de su hijo.
El segundo caso, más reciente, es el de Haitam Mejri, asesinado por dos policías a base de descargas de táser. El caso ya ha sido archivado.