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Pues el comienzo lo conocemos todos muy bien: Sauron tomó el aspecto de alguien sabio y hermoso y se hizo a llamar Annatar. Con esta forma, intentó ganarse la confianza de los distintos Reinos Élficos, y donde mejor fue recibido fue en Eregion.
Ella-Laraña es la última hija de Ungoliant, quien ayudó a Melkor a destruir los árboles de Valinor. Ungoliant llegó con Melkor a Beleriand, y después de huir de los Balrogs que acudieron en ayuda de Melkor, se instaló en Ered Gorgoroth y Nan-Dungortheb.
Lo cierto es que no hay ningún impedimento de que alguien de la raza élfica se case con un humano. En los tiempos antiguos se casaron Tuor e Idril, y Beren y Lúthien. Sin importar el destino de estas parejas, nadie tuvo que renunciar a su inmortalidad para casarse. 
Seguro que a todos os suena que, en el principio, Eru (Dios) creó la Tierra. Después, unas criaturas angelicales descendieron a la Tierra y la prepararon para Elfos y Hombres.
Como pasó con Gandalf, tenemos que volver al momento en que Eru creó el mundo. Algunos Ainur decidieron ir a la Tierra para terminar de prepararla para los Elfos... Otros, para gobernarla.
Antes de hacer el mundo, Eru hizo a los Ainur. Tiempo después, algunos de estos Ainur descendieron a la Tierra para prepararla para los Elfos: Maiar (de menor rango) y Valar (de mayor rango). Por ejemplo, ¡Sauron era un Maia!
Hubo un tiempo en la Tierra Media en que los Hombres, los Segundos Nacidos, aún no existían, y los Elfos, los Primeros Nacidos, eran los únicos seres que hablaban con voces y entonaban canciones.
Comencemos con el caso de los Elfos.
La serie comienza con una pequeña Galadriel jugando con algunos niños elfos en un lugar llamado Valinor: una región paradisíaca e idílica, y separada de la Tierra Media por un ancho mar. 
Cuando Morgoth fue vencido al final de la Primera Edad, Sauron se humilló y prometió obediencia a los Valar.
Recordemos que los elfos estaban emprendiendo un gran viaje hacia el oeste de la Tierra Media con el fin llegar a Valinor.
Durante la Segunda Edad, los herreros elfos de Eregion se dejaron seducir por Sauron, y él los instruyó.
En el último capítulo vimos que Merry y Pippin se encontraron con Bárbol, lo que desencadenó la marcha de los Ents contra Isengard.
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El capítulo de ayer finalizaba con Frodo herido por los Nazgûl en la Cima de los Vientos, y Aragorn haciendo lo que puede para espantarlos. Así que convencidos de que el portador del Anillo está herido mortalmente, los espectros deciden irse de la colina.
Recordad que Frodo y sus compañeros están pasando la noche en la posada del Poney Pisador junto con Aragorn, y están listos para partir sin hacer ruido a la mañana siguiente. ¿El plan? Llegar cuanto antes a Rivendel.
Recordaréis que ayer dijimos que en la posada, Pippin se va un poco de la lengua (habla demasiado y sin cuidado) y Frodo se pone a bailar y a cantar para atraer la atención de todos justo cuando se cae y desaparece.
Cuando los Hobbits llegan a la aldea, las puertas están cerradas, pero son recibidos por Herry, un hombre que está de guardia y que les permite pasar, no sin antes preguntarles, algo extrañado, quiénes son y qué los trae por allí.
Al día siguiente, cargados de provisiones emprenden de nuevo su viaje. Pero los problemas no iban a tardar en llegar, pues los Hobbits atraviesan las Quebradas de los Túmulos: unas tumbas medio hechizadas donde moraban los espíritus de reyes muertos de antaño.
Todos, y especialmente Frodo, tienen muchas preguntas, pero hay cosas de las que es mejor no hablar de noche, ni siquiera en casa de Tom, así que los viajeros se van a dormir y todos, excepto Sam, tienen sueños un tanto inquietantes.