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León ha sido siempre la Puerta del Noroeste, cruce de caminos en la Antigüedad, potencia política en la Edad Media, y polo industrial en el s. XIX/XX. Hoy conviven lo viejo (Catedral gótica) y lo nuevo (Entierro de San Genarin) todo regado con un Prieto Picudo y tapas de cecina. 


Sabadell es una ciudad moderna cercana a Barcelona, rodeada por el Río Ripoll y por la C-58. Posee importantes zonas verdes como el Parc de Catalunya y el Llac. También tradiciones asentadas como el Correfoc y la Cercavila y delicias como el pa de Sant Julià o la calçotada. 

Sita en Toledo junto al Tajo, Talavera de la Reina ha sido desde los romanos un cruce de caminos entre Extremadura, Madrid y Salamanca. Testimonio son sus murallas, el Puente Viejo, su Colegiata y su famosa cerámica (que nos es cosa menor). ¡Y no se pierdan sus carcamusas! 


Ría arriba, escondida en revuelta, frente a unas exuberantes marismas hay una ciudad milenaria. Histórico cruce de caminos del que da cuenta su Basílica Sta María la María y su Puente del Burgo. Una ciudad para pasear y disfrutar de su sopa de ostras, su tarta rusa, y su albariño 


SUMARIO
Deusto es el distrito 1 de Bilbao y ocupa la margen derecha de la Ría. Es reconocido por su Universidad, una de las tops del país. Antiguo barrio obrero, hoy es una zona familiar con espacios verdes y tradiciones como las Fiestas y los Carnavales con sus txosnas y su kalejiras. 


A las afuera de Barna, en la entrada del delta del Llobregat, 90.000 seres de distintas procedencias se agolpan en 7 km². Cornellà es una ciudad abierta y ecléctica que lo mismo celebra el Ball de l'Aliga que un festa galega. Con un Citilab, restos romanos y un castillo medieval. 


Vitoria es una ciudad con pasado medieval que ha abrazado la modernidad. Posee un cinturón de parques verdes y un centro histórico de los mejores conservados. Además su riqueza gastronómica, con sus pencas, sus perretxikos y su goxua, y sus fiestas de La Blanca son únicas. 


La antigua Tarraco es una ciudad longeva y abierta al Mediterráneo: histórica (catedral gótica y legado romano), industrial (sector petroquímico), portuaria (nuedo comercial ancestral) y tradicional (castells, l'arrossejat o los pastissets). Una joya de la Costa Daurada. 



A orillas de un Ebro cruzado por un Puente de Piedra, rodeada de viñedos, Logroño se yergue como testimonio de un legado apreciable en su Sta María La Redonda, gótica y barroca, y en sus fardelejos de origen árabe y que mira adelante con el festival Actual y su Universidad. 


Santa Cruz de Tenerife, co-capital de Canarias, es una de las ciudades portuarias mas prominentes del Atlántico. Su cultura (marcada por su mundialmente famoso Carnaval) se unen a una gastronomía única: papas arrugadas con mojo (verde o picón), el gofio o las truchas de batata. 


La "villa de las huertas" a 11 km de Madrid es un cruce de caminos. Entre el pasado (⛪ San Salvador) y el futuro (tecnoparque Legatec). Entre la tradición (Guisos, cocidos,...) y la modernidad (Ruta de la Tapa). Vaya, que lo mismo saca una virgen (Butarque) que quema un dragón. 


La Línea de la Concepción nació a partir de un asentamiento militar en la frontera con Gibraltar; lo que le da un aspecto urbano muy ordenado. Es una ciudad mestiza. De Semana Santa y de Velada y Fiestas. De Volaores, Africanos y Japonesas. Y por supuesto de hermosas playas. 


Córdoba es legado de España (ciudad romana, capital omeya, mezquita) y es Andalucía (con su salmorejo, su Feria, sus Cruces y sus Patios) pero también es I+D con una Universidad puntera, un parque TIC potente, un Centro de Ciberseguridad y otro de investigación biomédica. 


Algeciras, ciudad portuaria clave en el Estrecho, mezcla tradición marinera y mestizaje en sus tradiciones (con su Semana Santa y su Ferial) y su gastronomía (atún encebollado, caballas con piriñaca o albóndigas de choco). Rodeada además del hermoso Parque Natural del Estrecho. 


Tánger, ciudad portuaria del norte de Marruecos en el estrecho de Gibraltar, fue cruce de civilizaciones como fenicios, romanos y árabes, como refleja su Mezquita (ex-catedral portuguesa y templo pagano) y su cocina: tajín de pescado, cuscús y dulces de almendra. 


Jaén, sita a los pies del cerro Santa Catalina, entre un mar de 60 milliones de olivos, destaca por su catedral renacentista, los baños árabes y su castillo. Su gastronomía, rica en aceite de oliva virgen extra, ofrece platos como pipirrana, andrajos y morcilla en caldera. 


Sa Pobla, en el interior rural de Mallorca entre la Tramontana y s’Albufera, destaca por su entorno natural, los foguerons y dimonis de Sant Antoni, su producción de patatas y una rica gastronomía local con platos como el arròs pobler y los cocarrois (empanadillas). 



Cuna de Espronceda y Coronado, en Tierra de Barros (Badajoz), entre viñas y olivos se alza Almendralejo. Ciudad fiel a sus tradiciones como la Romería de San Marcos, las migas o los repápalos, y con visión de futuro (primera ciudad española con alumbrado público solar). 


Sama y La Felguera son dos parroquias (localidades) del concejo (municipio) asturiano de Langreo, situadas a orillas del Nalón. De pasado minero e industrial, hoy son núcleos modernos que conservan tradiciones como el Antroxu (carnaval), la fabada o los casadielles. 


Situado en la comarca del Gran Bilbao, entre colinas verdes y con alma rural, Lezama se ha ido perfilando como un polo logístico e industrial que se nutre del puerto y de las conexiones viarias. Aun así, no ha perdido su encanto, ni su marmitako ni sus canutillos. 

