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Con los Borbones en el trono, la Corona empezó a usar los merinos del rebaño real como moneda diplomática. En 1723 salieron ovejas para Suecia; en 1765 embarcó en Cádiz rumbo a Hamburgo un lote de 92 carneros y 128 hembras con destino al Electorado de Sajonia, cuyo administrador era el príncipe Francisco Javier, primo de Carlos III; en 1775 fueron a Hungría y en 1786 a Prusia. Los sajones repitieron en 1778 con otros 100 carneros y 176 hembras, cruzaron los ejemplares de vellón más fino de las dos partidas y sacaron una lana que los ingleses bautizaron como 'electoral' y que en 1787 ya cotizaba a precios altísimos. Del reparto oficial quedó fuera justo el gran comprador y competidor de siempre, Inglaterra.
El juego venía de muy atrás. Los romanos ya tenían cosas parecidas, la 'pila' y el 'harpastum' que recoge San Isidoro, y de ahí se enlaza con el 'jeu de paume' francés del siglo XIII, el juego de palma del que procede hasta el tanteo de quince, treinta y cuarenta del tenis. En su forma más antigua se jugaba cara a cara, al llamado "juego largo", y con el tiempo se fue imponiendo el juego contra una pared, devolviendo la pelota tras el rebote. Para eso servía el muro más grande y liso del pueblo, que casi siempre era el de la iglesia. El frontón moderno, levantado como construcción propia y con medidas fijas, se generaliza en el siglo XIX, pero pelotear contra la pared de la iglesia se hacía desde mucho antes.
"Podemos demostrar (es fácilmente comprobable) que en estos eminentes galleguistas el mito del celtismo engranaba perfectamente con el mito antisemita de la raza aria. Advertían que Galicia pudiera llegar a degradarse en su consistencia más íntima (quedando su esencia gravemente contaminada) por causa del influjo mórbido procedente de elementos raciales inferiores (bereberes o semíticos), abrumadoramente predominantes en otras regiones españolas.(...)": LOS GLÓBULOS DEL VOLKSGEIST. ROMANTICISMO Y RACISMO EN LA GÉNESIS IDEOLÓGICA DEL GALLEGUISMO,
se aprecia una marcada manufactura anglosajona en plata y oro sin dejar de perder la semejanza con los cascos de prestigio romanos tardíos. ⬇️
dista de las pesadas caballerías de siglos posteriores y aún está adaptada a la guerra basada en incursiones y escaramuzas que se daba en ese periodo.