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La mayoría de los símbolos que asociamos al satanismo no lo fueron en origen. Ni siquiera la cruz invertida a la que el cine y la cultura popular tanto nos han acostumbrado.
La mayoría de obras contra el cristianismo, como el "Discurso verdadero contra los cristianos" de Celso, el "Contra los cristianos" de Porfirio o el "Contra los galileos" de Juliano, los conocemos por los comentarios y críticas que autores cristianos hicieron sobre ellos.
1. 𝐸𝑙 𝑛𝑜𝑚𝑏𝑟𝑒 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑟𝑜𝑠𝑎. La gran novela de Umberto Eco en la que un asesinato en una abadía del siglo XIV hace que toda la trama se ponga en marcha. También tiene película, protagonizada por el siempre genial Sean Connery en el papel de Guillermo de Baskerville.
Lo primero que hay que entender es que aunque la meditación forme parte central de algunas religiones, como el budismo o el hinduismo, NO se trata de una práctica vinculada a ninguna religión. Puede ser hecha por cristianos, budistas, paganos o ateos por igual.
Hay diferencias entre ambos libros: el principal es que, a pesar de que ambos están escritos por veteranos de la IGM, sólo "Tempestades de Acero" es real. Se trata de un testimonio de lo que el autor vivió, frente a una narración ficticia inspirada de "Sin Novedad en el Frente".
Y no se trata de un mero escapismo frente a una existencia gris y anodina, sino que se pretende vislumbrar lo que hay más allá del velo de la vida corriente. Atisbar esas hebras que tan sólo el brujo y el santo son capaces de rozar.
Cuatro fuerzas primordiales fueron las primeras en aparecer. Primero el Caos infinito; "Después Gea la de amplio pecho, sede siempre segura de todos los Inmortales que habitan la nevada cumbre del Olimpo. En el fondo de la tierra de anchos caminos existió el tenebroso Tártaro".
"Pero enseguida advertí que [...] era necesario que yo, quien lo pensaba, fuese algo. Y notando que esta verdad: yo pienso, por lo tanto soy, era tan firme y cierta, [...] juzgué que podía admitirla, sin escrúpulo, como el primer principio de la filosofía que estaba buscando".
"La Tumba" de H. P. Lovecraft.
Suena paradójico comenzar una historia por el final, pero a veces el desenlace enlaza los destinos. Así ocurre con "La Muerte de Arturo" de Sir Thomas Malory; ni el primer libro del ciclo artúrico ni tampoco el último, pero sí uno de los más influyentes.
Nadie podría esperar que teniendo acceso a una enorme cantidad de libros, en un día tan primaveral como este, el aprendizaje se produjese dentro de un aula escuchando un discurso de aquellos que ya cuentan con la solera de los años.
Este artefacto consistía en la mano izquierda de un ahorcado, la cual se disecaba y se erigía como si fuese un candelabro. Sobre cada uno de los dedos se colocaba una vela fabricada con la grasa del muerto y se colocaban sus cabellos a modo trenzado que serviría de mecha.