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El 30 de marzo de 1976, Hugo Franco se encontraba jugando en un baldío junto a su hermanito en el barrio “Martín Guemes” de Retiro.
Allí encontraron una esfera metálica con una mecha que les llamó la atención, tomaron un palo de escoba, lo prendieron fuego y con eso tocaron el artefacto que resultó ser una bomba abandonada.
Juan Paulik era Sargento de la Policía Federal. Vivía en Ballester con su esposa y sus 5 hijos. En sus ratos libres tenía una pequeña despensa que atendía con su esposa y su padre. Los Paulik habían venido de Polonia escapando de los horrores de la guerra,

Pero en Manchalá se encontraron con 19 soldados conscriptos que se enfrentaron a 117 terroristas.
Fue asesinado el 28 de mayo de 1976, en la esquina de su domicilio en Saladillo, Buenos Aires, por varias personas jóvenes que se desplazaban en un vehículo y que le dispararon con armas automáticas.
Parapetándose tras la camioneta que lo esperaba, logró eludir la primer ráfaga, pero nuevos disparos lo alcanzaron en la pierna izquierda y en el abdomen.
Era gerente de Marketing de la empresa Chrysler, y fue asesinado el 14/4/76. Un grupo terrorista de Montoneros lo emboscó en su casa. Apenas pasaban de las 6.00 cuando los asesinos tocaron la puerta del domicilio de la familia Kenny.
En ese momento llegaron otros autos de apoyo, con más terroristas, algunos disfrazados con uniformes. Debido a la resistencia de las fuerzas de seguridad, los agresores huyeron luego de haber robado armas y uniformes.
Cuando estaban a metros de su casa, un hombre en bicicleta comenzó a disparar alocado y una de las balas impactó en la cabeza de Susana, quién falleció instantáneamente.
Luego, le robaron el arma reglamentaria y huyeron.
No así por los terroristas que lo amenazaban constantemente y que hasta intentaron secuestrar a uno de sus hijos, Sergio, cuando tenía sólo 11 años.