Mónica Calderón Profile picture
Historia del Arte. Prof. vestuario escénico y Moda. Caracterizadora de vestuario. Tejedora de historias y ladrona de asonancias.

Dec 28, 2021, 28 tweets

Es día de bromas y engaños, de mentiras y fingimientos, de inocentes y locos.
Día de máscaras.
¿Queréis conocer al dios de ellas?
¿Queréis saber qué se oculta tras las máscaras del divino Miguel Ángel?
Pues DENTRO HILO🧵

No fueron pocas las veces que Miguel Ángel incluyó máscaras en sus obras, unas veces hermosas, otras neutras, grotescas y espeluznantes las más de ellas.
Se apoya la Noche florentina en una particularmente siniestra pues, tras el hueco de los ojos, otro par de ojos nos interpelan

Pero hay más en la capilla medicea. También el friso del muro donde se alojan los nichos para Giuliano y Lorenzo está recorrido por pequeñas máscaras o mascarones de similar diseño al dibujo miguelangelesco conservado en la Royal Collection Trust (1525-1530).

Y es que Miguel Ángel sabe hacer convivir la belleza pura con lo grotesco y deforme porque, eso es la vida, ¿no? Puro equilibrio.
Quizás comulgaba con la idea de Leonardo, que también buceó en lo grotesco, de que el alma es "maestra del tuo corpo".

Máscara y realidad, fealdad y belleza. Así, hizo que acompañaran a Venus y Cupido en su dibujo de Capodimonte (atr. con reservas) y todos se apresuraron a copiarlo e interpretarlo: Pontormo, Vasari, Alessandro Allori, van der Broeck...

Incluso en la especialísima interpretación del genio de Bronzino encontramos las máscaras asociadas a la Noche y al Amor como símbolo de fingimiento. ¿Qué hay más manierista que esta perfecta relación entre la luz y la oscuridad?

En la perpetua batalla entre la Virtud y el Vicio del siglo XVI, la máscara encuentra el perfecto acomodo. Ved sino el retrato que Vasari pintara del poderoso Lorenzo el Magnífico en el que las máscaras dialogan con las inscripciones latinas alusivas a la virtud.

Battista Franco nos legó una copia de un dibujo de Miguel Ángel representando a la prudencia y su eterno espejo. La virtud busca en él, no su belleza, sino sus defectos porque tras una hermosa fachada puede esconderse la ruina.

Pero también al contrario. A veces el aspecto más grosero puede ocultar la inocencia, como el niño que está frente a ella.
Pero, ¿qué es lo que estamos viendo? ¿No lo reconocéis?
Girad la imagen...

Según Paleotto (1992), cada máscara de Miguel Ángel sería, en realidad, un autorretrato del artista, una representación deforme y desesperanzadora pues, como diría de sí mismo en su rima 267: "la faccia mia ha forma di spavento" (la forma de mi cara da miedo).

¿Qué son sino máscaras el Holofernes de la bóveda de la Capilla Sixtina o la grimosa piel de San Bartolomé del Juicio Final, tenidas ambas por autorretratos de Buonarroti?

Y ahora, decidme que no veis la maravillosa relación entre ese San Bartolomé y la cabeza del Goliath de Caravaggio. Dos Miguel Ángel, dos máscaras, dos tormentos.

Cargados de máscaras y con el alma un poco encogida nos vamos a Windsor, a la Royal Library.
Allí se custodia uno de los mejores dibujos de Miguel Ángel, uno de aparentemente fácil lectura que, sin embargo, esconde otra detrás como, efectivamente, una máscara.

Vasari lo llamó "Il Sogno" y lo leyó, claro está, como la Virtud despertando al alma humana de un sueño poblado de vicios. De nuevo la batalla.
Un hombre joven, trasunto de la perfecta belleza, se apoya en un difícil equilibrio sobre una esfera.

Mientras tanto, una figura alada parece ¿despertarle?
A su alrededor se despliegan la envidia, la gula, la lujuria, la avaricia, la ira y la pereza.

Tenemos incluso un pene al más puro estilo grafitero y otro en actitud masturbatoria. Quizás no se aprecie bien en el original, pero una copia de 1545 de Nicolás Beatrizet conservada en el British Museum nos deja apreciarlos.
Y vosotros pensando que ya lo habíais visto todo...

Pero un momento... Ahí falta algo. ¿Dónde está la soberbia?
Ay, queridos míos, es Miguel Ángel, es el bendito siglo XVI... las cosas nunca son tan sencillas como parecen y ahí es donde entra en juego la interesante teoría de María Ruvoldt (2002) sobre Il Sogno.

Miguel Ángel no estaría recurriendo a la manoseada lucha entre el vicio y la virtud sino que estaría hablando del temperamento melancólico, creador por excelencia, y su despertar ante la inspiración divina (por eso la trompeta no apunta al oído sino a la frente).

Y es que el artista de Caprese es la definición por excelencia del genio melancólico, reconocido por él mismo y por todos cuantos le rodeaban.
Siguiendo las teorías platónicas y a Ficino en el siglo XV, sólo quienes nacen dominados por el humor melancólico...

...pueden entregarse a la inspiración divina, al "divino furore", un éxtasis rayano en la locura provocado por las Musas o por la divinidad misma, convirtiéndose así en bocas inocentes de una Verdad que no alcanzan los sentidos ordinarios.

Poetas, artistas y profetas se convierten en instrumento de la divinidad, pueden acceder a la Belleza primigenia y, con ella, alumbrar al mundo porque la búsqueda de la belleza es la búsqueda de Dios. ¿Alguna duda de que Miguel Ángel conoció la Belleza? No en vano era "el divino"

Pero tener esta llave a Dios y la Belleza comporta un precio y es que el humor melancólico, según Aristóteles, lleva asociados determinados vicios: la glotonería, la acidia, la irascibilidad, la avaricia y, por supuesto, la lascivia aunque no la soberbia.

Pero bajemos la vista y veamos qué se esconde en el cajón donde se reclina el joven. Efectivamente, ahí están, las máscaras, la cita obligada de Miguel Ángel.
¿Hablan de engaño?
Quizás no, quizás hablen de otra cosa bastante más sugestiva...la propia creación artística.

¿Por qué el engaño ha de ser negativo? ¿Acaso lo es una pintura, una música que imita el canto de un pájaro, un trampantojo?
Podemos llamarlo "engaño" o podemos llamarlo "artificio"...
¿Sabéis cómo representó Cesare Ripa en su Iconologia a la Imitatione? Con una máscara.

El Louvre conserva un dibujo de Zuccaro para una de las habitaciones del palazzo Farnese in Caprarola que representa la "Casa del Sueño" según Ovidio. Allí aparece Morfeo haciendo... tachán... ¡máscaras!
¿Por qué? Porque el sueño, amigos, como el arte, imita la vida.

No nos engañemos. Son lecturas. El propio Ripa representó con máscaras también el fraude e incluso la muerte, pero todo nos habla de lo mismo: del otro lado, de otra realidad que convive con esta, de la belleza y lo grotesco...

De lo que hay detrás de esos ojos vacíos y que nos miran desde hace quinientos años.
¿El alma de Miguel Ángel? ¿La nuestra?

Nos quedamos con esta maravilla de Lorenzo Lippi de 1650, conservado en el Museo de Bellas Artes de Angers. Se trata de una Alegoría de la Simulación, ya sea engaño o artificio.
Pura belleza.
Y máscaras.

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