Es día de bromas y engaños, de mentiras y fingimientos, de inocentes y locos.
Día de máscaras.
¿Queréis conocer al dios de ellas?
¿Queréis saber qué se oculta tras las máscaras del divino Miguel Ángel?
Pues DENTRO HILO🧵
No fueron pocas las veces que Miguel Ángel incluyó máscaras en sus obras, unas veces hermosas, otras neutras, grotescas y espeluznantes las más de ellas.
Se apoya la Noche florentina en una particularmente siniestra pues, tras el hueco de los ojos, otro par de ojos nos interpelan
Pero hay más en la capilla medicea. También el friso del muro donde se alojan los nichos para Giuliano y Lorenzo está recorrido por pequeñas máscaras o mascarones de similar diseño al dibujo miguelangelesco conservado en la Royal Collection Trust (1525-1530).
Y es que Miguel Ángel sabe hacer convivir la belleza pura con lo grotesco y deforme porque, eso es la vida, ¿no? Puro equilibrio.
Quizás comulgaba con la idea de Leonardo, que también buceó en lo grotesco, de que el alma es "maestra del tuo corpo".
Máscara y realidad, fealdad y belleza. Así, hizo que acompañaran a Venus y Cupido en su dibujo de Capodimonte (atr. con reservas) y todos se apresuraron a copiarlo e interpretarlo: Pontormo, Vasari, Alessandro Allori, van der Broeck...
Incluso en la especialísima interpretación del genio de Bronzino encontramos las máscaras asociadas a la Noche y al Amor como símbolo de fingimiento. ¿Qué hay más manierista que esta perfecta relación entre la luz y la oscuridad?
En la perpetua batalla entre la Virtud y el Vicio del siglo XVI, la máscara encuentra el perfecto acomodo. Ved sino el retrato que Vasari pintara del poderoso Lorenzo el Magnífico en el que las máscaras dialogan con las inscripciones latinas alusivas a la virtud.
Battista Franco nos legó una copia de un dibujo de Miguel Ángel representando a la prudencia y su eterno espejo. La virtud busca en él, no su belleza, sino sus defectos porque tras una hermosa fachada puede esconderse la ruina.
Pero también al contrario. A veces el aspecto más grosero puede ocultar la inocencia, como el niño que está frente a ella.
Pero, ¿qué es lo que estamos viendo? ¿No lo reconocéis?
Girad la imagen...
Según Paleotto (1992), cada máscara de Miguel Ángel sería, en realidad, un autorretrato del artista, una representación deforme y desesperanzadora pues, como diría de sí mismo en su rima 267: "la faccia mia ha forma di spavento" (la forma de mi cara da miedo).
¿Qué son sino máscaras el Holofernes de la bóveda de la Capilla Sixtina o la grimosa piel de San Bartolomé del Juicio Final, tenidas ambas por autorretratos de Buonarroti?
Y ahora, decidme que no veis la maravillosa relación entre ese San Bartolomé y la cabeza del Goliath de Caravaggio. Dos Miguel Ángel, dos máscaras, dos tormentos.
Cargados de máscaras y con el alma un poco encogida nos vamos a Windsor, a la Royal Library.
Allí se custodia uno de los mejores dibujos de Miguel Ángel, uno de aparentemente fácil lectura que, sin embargo, esconde otra detrás como, efectivamente, una máscara.
Vasari lo llamó "Il Sogno" y lo leyó, claro está, como la Virtud despertando al alma humana de un sueño poblado de vicios. De nuevo la batalla.
Un hombre joven, trasunto de la perfecta belleza, se apoya en un difícil equilibrio sobre una esfera.
Mientras tanto, una figura alada parece ¿despertarle?
A su alrededor se despliegan la envidia, la gula, la lujuria, la avaricia, la ira y la pereza.
Tenemos incluso un pene al más puro estilo grafitero y otro en actitud masturbatoria. Quizás no se aprecie bien en el original, pero una copia de 1545 de Nicolás Beatrizet conservada en el British Museum nos deja apreciarlos.
Y vosotros pensando que ya lo habíais visto todo...
Pero un momento... Ahí falta algo. ¿Dónde está la soberbia?
Ay, queridos míos, es Miguel Ángel, es el bendito siglo XVI... las cosas nunca son tan sencillas como parecen y ahí es donde entra en juego la interesante teoría de María Ruvoldt (2002) sobre Il Sogno.
Miguel Ángel no estaría recurriendo a la manoseada lucha entre el vicio y la virtud sino que estaría hablando del temperamento melancólico, creador por excelencia, y su despertar ante la inspiración divina (por eso la trompeta no apunta al oído sino a la frente).
Y es que el artista de Caprese es la definición por excelencia del genio melancólico, reconocido por él mismo y por todos cuantos le rodeaban.
Siguiendo las teorías platónicas y a Ficino en el siglo XV, sólo quienes nacen dominados por el humor melancólico...
...pueden entregarse a la inspiración divina, al "divino furore", un éxtasis rayano en la locura provocado por las Musas o por la divinidad misma, convirtiéndose así en bocas inocentes de una Verdad que no alcanzan los sentidos ordinarios.
Poetas, artistas y profetas se convierten en instrumento de la divinidad, pueden acceder a la Belleza primigenia y, con ella, alumbrar al mundo porque la búsqueda de la belleza es la búsqueda de Dios. ¿Alguna duda de que Miguel Ángel conoció la Belleza? No en vano era "el divino"
Pero tener esta llave a Dios y la Belleza comporta un precio y es que el humor melancólico, según Aristóteles, lleva asociados determinados vicios: la glotonería, la acidia, la irascibilidad, la avaricia y, por supuesto, la lascivia aunque no la soberbia.
Pero bajemos la vista y veamos qué se esconde en el cajón donde se reclina el joven. Efectivamente, ahí están, las máscaras, la cita obligada de Miguel Ángel.
¿Hablan de engaño?
Quizás no, quizás hablen de otra cosa bastante más sugestiva...la propia creación artística.
¿Por qué el engaño ha de ser negativo? ¿Acaso lo es una pintura, una música que imita el canto de un pájaro, un trampantojo?
Podemos llamarlo "engaño" o podemos llamarlo "artificio"...
¿Sabéis cómo representó Cesare Ripa en su Iconologia a la Imitatione? Con una máscara.
El Louvre conserva un dibujo de Zuccaro para una de las habitaciones del palazzo Farnese in Caprarola que representa la "Casa del Sueño" según Ovidio. Allí aparece Morfeo haciendo... tachán... ¡máscaras!
¿Por qué? Porque el sueño, amigos, como el arte, imita la vida.
No nos engañemos. Son lecturas. El propio Ripa representó con máscaras también el fraude e incluso la muerte, pero todo nos habla de lo mismo: del otro lado, de otra realidad que convive con esta, de la belleza y lo grotesco...
De lo que hay detrás de esos ojos vacíos y que nos miran desde hace quinientos años.
¿El alma de Miguel Ángel? ¿La nuestra?
Nos quedamos con esta maravilla de Lorenzo Lippi de 1650, conservado en el Museo de Bellas Artes de Angers. Se trata de una Alegoría de la Simulación, ya sea engaño o artificio.
Pura belleza.
Y máscaras.
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Con sus apenas 3,5 cm y sus 3.500 años de historia, el Ágata del combate de Pilos debe tener la gravedad de un agujero negro: no solo altera el continuo espacio-tiempo, sino que es imposible escapar de ella.
¿Mini-hilo? 🧵
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Fue encontrada en 1995 en una tumba de fosa en Pilos, cerca del Palacio de Néstor. Y no estaba sola. La acompañaban más de dos mil objetos que componían el que, probablemente, sea uno de los ajuares funerarios más ricos de la Edad del Bronce.
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La espada, el casco de colmillos de jabalí o la daga nos dicen que su dueño era un guerrero. Los anillos de oro, las cadenas, las piedras de sello, las innumerables cuentas de piedras semipreciosas o los recipientes de oro y plata, que estaba en la cúspide del poder.
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Sé que no sois muy de dibujos, pero ¿os imagináis mirar la vida con la misma delicadeza, el mismo sentido de la medida y de lo exquisito que un orfebre florentino del siglo XV?
La belleza no sería simplemente una categoría estética, sino una búsqueda vital, un compromiso.
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La historia del mundo sería tan grande, tanto, que en ella cabría lo que pasó y lo que no, el dato y el sueño, aquellas cosas hermosas que nunca sucedieron y, aun así, merecen ser cantadas como deseara Oscar Wilde.
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Paris y Helena se contarían secretos bajo un templete con aires de cantoría donatelliana...
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Igual que equivoco, pero creo que no es un cuerpo desnudo lo que ha encendido los ánimos de Sevilla. Están más que acostumbrados, de hecho, ese es su lenguaje y su concepción de Cristo.
Creo que el problema es la individualización tan marcada del rostro y su...
(sigo)
identificación con alguien concreto, demasiado joven y con un tipo de belleza tremendamente actual (con todas las connotaciones que eso conlleva).
Los retratos "a lo divino" son difíciles de encajar porque no siempre lo particular expresa lo universal.
(sigo)
La imagen idealizada de Cristo no es más que un arquetipo, pero por eso mismo funciona, porque elimina los anclajes temporales y en una ciudad donde se convive a diario (lo sé, he vivido allí) con esta imagen, era obvio que se iba a producir esta reacción.
(ya termino, lo juro)
¿Por qué? ¿Por qué hoy, Día de los Inocentes, celebramos la matanza salvaje de cientos de niños gastando bromas? ¿Acaso nos hemos vuelto todos locos?
Pues sí, efectivamente.
¿Me seguís en un mini-HILO? 🧵
Como un Saturno devorando a sus hijos para evitar ser depuesto del trono, así Herodes el Grande mandó pasar a cuchillo a todos los menores de dos años de la ciudad de Belén y sus alrededores. Ellos eran el futuro amenazante, la prueba de su propia mortalidad.
Y, sin embargo, ¿qué hay menos amenazante que una criatura? ¿Qué hay más limpio que esa carne rosada y esa mirada grande? ¿Dónde hay mayor inocencia que en la niñez?
Yo os lo diré: en la locura.
Hay algo doloroso en la manera de entender el cuerpo masculino de los siglos XVI y XVII, una rotundidad de héroe, una sacralidad entreverada de espanto, una belleza que roza la catástrofe. Es atronadora como el mar, como el Océano.
¿Venís conmigo a Florencia?🧵
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En los Jardines de Boboli, sobre el espejo verde del agua se alza un titán de casi tres metros, el padre de todos los ríos, de todos los mares, de todos los manantiales y pozos profundos como diría Homero. Es Océano. Y es Giambologna.
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Sin embargo, a pesar de su tamaño o su potencia, es contenido, casi tímido, con su enorme mano cubriendo ligeramente su sexo. Desde una base mínima, inquietándonos como quiere el Manierismo, reina sobre el paisaje y sobre nosotros.
A sus pies, sus hijos.
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Puede que no me creáis, pero también las sombras deslumbran; sombras tan densas y espesas que nos dejamos engullir por ellas como corderos fascinados, tan persuasivas que hasta la luz nos resulta un lugar incómodo y frívolo.
Pero la luz es la LUZ.
¿Venís conmigo?
Dentro HILO 🧵
Si habéis pasado por la Galería de Colecciones Reales os habréis dado cuenta: la Salomé de Caravaggio es como un pozo oscuro y prodigioso que atrae la mirada, la voluntad, el asombro y los suspiros de todos los visitantes.
Pero no vengo a hablaros de Caravaggio...
...sino de ellas, la "Herodías y Salomé" de Gerard Seghers que luchan a su izquierda por hacerse un hueco en vuestro afecto y vuestra memoria.
Y méritos no le faltan, os lo aseguro. Al lado de los tierras, los negros y los ocres de Caravaggio, el lienzo de Seghers parece arder.