#TalDíaComoHoy, en 1813, comenzaba la batalla de Leipzig, el mayor enfrentamiento de la historia europea hasta la fecha. Los cuatro días que duró la épica Batalla de las Naciones decidieron la suerte de las #GuerrasNapoleónicas. Y te la vamos a contar, día a día. Abro 🧵⬇️
Primavera de 1813. Pese al fracaso de la invasión de Rusia (bit.ly/3CBa3Uw), Napoleón logró reorganizar sus mermadas tropas para asestar un golpe decisivo a las fuerzas de la Sexta Coalición (Rusia, Prusia, Suecia, Reino Unido, Austria, España y Portugal) en Alemania.
Pero esta vez el enemigo era muy distinto y había aprendido de sus errores, como muestra el plan de desgaste Trachenberg para contrarrestar el genio de Napoleón. Los aliados desplegaron 500 000 hombres entre el Ejército de Bohemia, el del Norte de Alemania y el de Silesia.
En caso de que un ejército fuera atacado debía retroceder para que los otros contingentes avanzaran e intentaran destruir las fuerzas del emperador francés. Una vez hubieran debilitado bastante a Napoleón, los aliados podrían ya concentrar sus ejércitos para la batalla decisiva.
A lo largo de 1813, Napoleón había emergido triunfal de importantes batallas como Lützen, Bautzen o Dresde, pero fue incapaz de conseguir la ansiada victoria total. El efecto acumulado de la escasez de caballería, el mal tiempo y la propia indecisión de Napoleón lo impidieron.
Además, el plan de Trachenberg empezó a dar sus frutos. Napoleón sufrió miles de bajas sin obtener ganancias tangibles a cambio, por lo que decidió ajustar su estrategia. Después de meses de intentar cazar a un enemigo escurridizo, se apostó en Leipzig para esperarlo.
Los aliados rodearon lentamente a Napoleón. El 15 de octubre, mientras el príncipe Schwarzenberg y el mariscal Blücher se acercaban por el norte y el sur, el emperador todavía tuvo una oportunidad real de victoria si hubiera actuado con su antiguo vigor. El día 16 ya era tarde.
Durante cuatro encarnizados días, del 16 al 19 de octubre, llegarían a enfrentarse más de medio millón de soldados. Cuando la batalla empezó aquella primera mañana nublada de octubre, los aliados contaban con más de 200 000 hombres contra los 170 000 de Napoleón.
Napoleón no tenía intención de plantear de una batalla defensiva. Pretendía destruir el ejército de Schwarzenberg con el grueso de La Grande Armée, pero cometió un craso error. No tuvo en cuenta a su acérrimo enemigo, Blücher, que se avanzaba por el noroeste de Leipzig.
Tras la derrota de Murat en Liebertwolkwitz el 14 de octubre ➡️bit.ly/3gaHh5A, el Ejército de Silesia de Blücher se topó con los franceses que se hallaban apostados en una suave meseta cercana al pueblo de Möckern, el 16 de octubre.
Allí, los hombres del mariscal Marmont, apoyados por los polacos de Dąbrowski, aguardaban a los enemigos: el salvaje enfrentamiento en las calles marcó la batalla, pues franceses y prusianos pelearon casa por casa ➡️ bit.ly/3yKtEQX
El comandante prusiano Von Hiller describe el entusiasmo de sus fuerzas que, movidas por el ideal liberalizador, “ardían en deseos de lidiar con el enemigo y, cuando proclamé que el destino de Alemania se decidiría aquel día, se precipitaron hacia adelante con grandes vítores”.
La superioridad numérica de los aliados en la batalla de Möckern se cobró un alto precio entre los hombres del mariscal Marmont que, tras resultar herido, se vio obligado a retirarse a última hora de la tarde.
La providencial llegada de Blücher a Möckern alteró los planes de Napoleón para concentrar sus fuerzas en un devastador ataque sobre el Ejército de Bohemia en Wachau, al sur de Leipzig, pero la presencia prusiana en el norte permitió a Schwarzenberg aguantar la embestida.
El ala derecha de Schwarzenberg comandada por el general ruso Wittgenstein sorprendió a Napoleón iniciando el ataque a las 7.00. Como resultado, el emperador no pudo recuperar el equilibrio y coordinación de su ejército en lo que restaba de día.
Además, Napoleón no pudo contar con los 30 000 hombres que había dejado atrás en Leipzig, que, de haber estado presentes, podrían haber acabado con el ala derecha aliada. Los errores del propio Napoleón y de sus mariscales le privaron de la victoria decisiva.
Fue un día de enconados y sangrientos combates que acabó sin que ningún bando se impusiera. Un empate que beneficiaba a los aliados. Wittgenstein y Blücher habían echado por tierra uno de los planes más brillantes de la historia militar. Pronto la balanza terminaría inclinándose.
Al final del día, los franceses tuvieron 25 000 bajas y los aliados 30 000. Pero Napoleón ya no esperaba recibir nuevas tropas y podría disponer solo de 200 000 soldados y 900 cañones, a diferencia de su inagotable enemigo que alcanzaría 380 000 hombres y 1500 cañones.
Escaso de municiones y con inferioridad numérica, la única salida que tenía Napoleón era retirarse hacia el Rin. Pero decidió posponerla a la espera de un error o división aliada, algo que nunca llegaría. Quedaban por delante tres días de batalla...
Hasta el 19 te iremos contando la batalla de Leipzig día a día ¡mañana más! ¡comparte si te gusta 🙏!
➡️Este 🧵está basado en el formidable "Las #GuerrasNapoleónicas. Una historia global" (bit.ly/3ELb27b), de @AMikaberidze, que llega a librerías el 2 de noviembre.
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