Hay en los montes de Frigia un tilo abrazado a una encina rodeados por un pequeño muro cerca de un gran estanque que antes era tierra habitable.
Hoy os voy a contar una historia de amor.
🎨 Rubens (detalle).
Cierto día, Júpiter y Mercurio (Zeus y Hermes), visitaron Frigia haciéndose pasar por humanos para ver la hospitalidad de sus habitantes, llamaron a muchas puertas y en todas ellas fueron rechazados, excepto por Filemón y Baucis, una pareja de ancianos.
🎨 Janus Genelli.
Filemón, que significa "hospitalario" y Baucis, "la amable", habían vivido juntos en esa cabaña desde su juventud y en ella habían envejecido sobrellevando su pobreza como mejor podían.
🎨 Rembrandt.
Los dioses entraron en la cabaña y Baucis se apresuró en reavivar las brasas del fuego del día anterior soplando con su débil aliento y echando hojas secas y les invitaron a descansar en su humilde colchón en un lecho de sauce.
🎨 Adam Elsheimer.
Baucis, temblorosa por la edad, sacó a la mesa lo poco que tenían para comer; higos, un poco de queso, aceitunas, rábanos, y una vajilla de barro, vasos de madera y una crátera con vino.
🎨 Jacob Jordaens.
Se sentaron alrededor de la mesa cuando los ancianos se dan cuenta de que la crátera de vino se volvía a llenar espontáneamente cuando se terminaba.
🎨 Rubens.
Filemón y Baucis se llenan de temor y volviendo las palmas juntas al cielo piden perdón por la pobreza de los alimentos que les estaban ofreciendo.
Tenían un ganso como guardián de la casita y Baucis se dispuso a sacrificarlo para sus divinos huéspedes.
Júpiter se lo impidió.
"Somos dioses y vuestros vecinos impíos sufriran el castigo que se merecen; pero a vosotros os concederemos quedar inmunes ante este mal. Abandonad vuestra casa y seguid nuestros pasos, acompañándonos hasta la cumbre de la montaña".
🎨 Rubens (detalle).
Los ancianos obedecieron y precedidos por los dioses, avanzan lentamente apoyándose en sus bastones a lo largo de la pendiente.
Mientras iban viendo un paisaje desolador.
🎨 Rubens.
Filemón y Baucis lloran la suerte de sus vecinos y ven cómo aquella humilde cabaña se convierte en un palacio de mármol y oro.
Júpiter, dirigiéndose a ellos dice: "Decid, tú, justo anciano, y tú, digna esposa, cuál es vuestro deseo".
Filemón le respondió: "Os pedimos que nos dejéis ser sacerdotes vuestros y cuidar de vuestro templo, y puesto que hemos pasado tantos años en armonía, que la misma hora nos lleve a los dos, para que nunca tenga que ver yo la tumba de mi esposa, ni tenga ella que enterrarme a mí".
Sus deseos se cumplieron.
Pasados los años, estaban los ancianos sentados en un sagrado peldaño cuando Baucis vio que Filemón se cubría de ramas de encino y él pudo ver cómo las hojas de tilo brotaban del rostro de Baucis.
Antes de que la corteza tapase sus bocas se abrazaron susurrando a la vez:
¡Adiós, amor!
Espero que os haya gustado.
(Las Metamorfosis de Ovidio, Libro VIII)
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