¡Nuevo artículo de investigación! ¿Qué sucede cuando enseñamos las estrategias de aprendizaje más efectivas según las ciencias cognitivas a alumnos de ESO? ¿Puede esto beneficiar a su desempeño académico? (con @ferrero_mar y @mavadillo) 🧵⬇️
En un trabajo anterior con más de 2.400 estudiantes de ESO de entornos muy diversos, encontramos correlaciones entre las estrategias de aprendizaje teóricamente más efectivas y el desempeño escolar. Quienes las usaban tendían a obtener mejores resultados.
En especial, destacaron la práctica de la evocación (autoevaluarse) y la gestión del entorno de estudio para minimizar las distracciones, además de las estrategias de “alta elaboración” (que requieren pensar para tratar de comprender lo que se está aprendiendo).
Aunque resulte paradójico, lo que mejor se le da a nuestra memoria no es memorizar. Puede que también resulte sorprendente oír que memoria y aprendizaje son dos caras de una misma moneda. ¿Qué es la memoria y cuál es su relación con el aprendizaje? 🧵⬇️
Cuando nos hablan de memoria, acostumbramos a pensar en la habilidad para recordar hechos y datos concretos. Desde los acontecimientos de nuestra vida, como la cena de anoche, a informaciones concretas, como el nombre, el rostro y la fecha de cumpleaños de nuestro mejor amigo.
Así, concebimos la memoria como una especie de disco duro que registra este tipo de datos y al que podemos acudir en caso de necesidad, como quien acude a Google a buscar una información que precisa.
A continuación, me gustaría rebatir este hilo de mi buen amigo @nolo14, porque creo que genera confusión sobre la educación informada por la evidencia, al identificarla con su propia tergiversación. Vaya por delante mi espíritu cordial y constructivo.
Manuel primero lamenta que la educación informada por la evidencia (en adelante, E×E) se nutra prioritariamente de un tipo de conocimiento científico. Se refiere al conocimiento generado por la investigación cuantitativa, y concretamente la experimental.
La E×E aboga por usar el conocimiento científico para fundamentar mejor decisiones y medidas que pretenden tener un efecto. Si bien todo el conocimiento que genera la ciencia es importantísimo, no todo permite llegar a sugerir relaciones causa-efecto.
¡Nuevo trabajo de investigación!
@ferrero_mar,@FBpsy y un servidor analizamos la relación entre las estrategias de aprendizaje de 3414 estudiantes de Secundaria y su desempeño académico. También buscamos asociaciones con algunas de sus creencias y actitudes frente al aprendizaje.
Partimos de la hipótesis de que solo las estrategias apoyadas por la investigación en ciencias cognitivas (elaboración, evocación, práctica espaciada) correlacionarán positivamente con el desempeño. En cambio, se espera que las técnicas poco elaborativas y masificar el estudio…
…no proporcionen una ventaja que se refleje en una correlación con el desempeño. Esto significa que usarlas sería mejor que nada, claro está, pero no serían las más efectivas y no contribuirían a marcar diferencias entre quienes estudian.
Es importante que seamos críticos con el uso de las TIC en la escuela, pero los argumentos de estas familias están basados en malentendidos. Trataré de resumirlos aquí en un tremendo ejercicio de síntesis (con sus limitaciones): elcorreogallego.es/santiago/2023/…
No, usar pantallas en la escuela no provoca trastornos del sueño; lo puede hacer que se usen justo antes de irse a dormir, sobre todo si los contenidos que se consultan o las aplicaciones que se usan provocan una activación emocional.
No, leer en una pantalla no agudiza la miopía más de lo que lo hace, desgraciadamente, leer en papel. El problema principal es fijar la vista a corta distancia. Es el tiempo de ocio, por lo tanto, el que debemos procurar dedicar a actividades al aire libre.
Hay quienes están declarando en los medios que “no hay evidencias de que la tecnología pueda ser útil en educación”, y que por eso hay que desterrarla de las aulas. Eso sencillamente no es cierto, pues existen cientos de artículos de investigación que lo ponen de manifiesto.⬇️
Y no, no se trata solo de estudios de mala calidad o financiados por “las tecnológicas”. La mayoría son trabajos de equipos de investigación de universidades de todo el mundo, y de distintas disciplinas, que llevan décadas analizando el impacto de la tecnología educativa.
Es cierto que en las aulas a menudo no hemos sabido dar con la tecla a la hora de introducir la tecnología en los procesos de enseñanza y aprendizaje, como para apreciar claramente su potencial; pero eso no significa que no lo tenga o que no podamos señalar muchos casos de éxito.