La educación, a diferencia de otras disciplinas, nunca avanzará mientras siga inmersa en un perpetuo vaivén que confía en que el mero cambio resolverá sus aflicciones. El problema es que no hay soluciones que proporcionen resultados extraordinarios, tangibles a simple vista.⬇️
De modo que si no se evalúan las medidas educativas con datos y análisis formales (cuantitativos y cualitativos), es fácil ignorar aquellos cambios que produjeron mejoras, y que por lo tanto convendría conservar, en vez de volver atrás.
Los pasos que se dan en educación (como en muchas otras disciplinas) son pequeños, y si no se constatan formalmente evaluando el impacto de los cambios realizados, es normal (aunque lamentable) que se den pasos atrás sin pudor.
En esta época del año en que muchos docentes están decidiendo qué materiales curriculares emplearán el curso que viene, quizás sea bueno considerar qué nos dice la investigación acerca de estas decisiones: ¿importan los materiales que usamos o lo que importa es el docente? 🧵👇
En los últimos 10-15 años ha surgido una línea de investigación alrededor de los «instructional materials» o «curriculum materials», especialmente en EE. UU. La conclusión general es que el material curricular importa mucho más de lo que se suele creer.
Los estudios muestran que cambiar de material curricular puede causar diferencias de rendimiento del orden de 0,05-0,30 desviaciones típicas (entre uno y varios meses de aprendizaje), magnitudes comparables a las de muchas intervenciones educativas consideradas eficaces.
El otro día, un ente público me invitó a un congreso sobre “Neurociencia y Educación”. Al ver el programa de años anteriores, les dije que, si acudía, querría hablar sobre neuromitos muy habituales en estos foros educativos. Y claro,… ⬇️
…les advertí que seguramente refutaría muchas de las cosas que otros ponentes habrían expuesto en ediciones anteriores o en el mismo evento, porque son muchos los que están difundiendo pseudociencia y otras ocurrencias sin ningún pudor.
De hecho, lo primero que les dije es que la neurociencia no es la disciplina mejor situada para informar los procesos de enseñanza, sino la psicología. Y que muchos ponentes dicen estar hablando de neurociencia cuando en realidad es psicología (cuando no es pseudociencia).
¡Nuevo artículo de investigación! ¿Qué sucede cuando enseñamos las estrategias de aprendizaje más efectivas según las ciencias cognitivas a alumnos de ESO? ¿Puede esto beneficiar a su desempeño académico? (con @ferrero_mar y @mavadillo) 🧵⬇️
En un trabajo anterior con más de 2.400 estudiantes de ESO de entornos muy diversos, encontramos correlaciones entre las estrategias de aprendizaje teóricamente más efectivas y el desempeño escolar. Quienes las usaban tendían a obtener mejores resultados.
En especial, destacaron la práctica de la evocación (autoevaluarse) y la gestión del entorno de estudio para minimizar las distracciones, además de las estrategias de “alta elaboración” (que requieren pensar para tratar de comprender lo que se está aprendiendo).
Aunque resulte paradójico, lo que mejor se le da a nuestra memoria no es memorizar. Puede que también resulte sorprendente oír que memoria y aprendizaje son dos caras de una misma moneda. ¿Qué es la memoria y cuál es su relación con el aprendizaje? 🧵⬇️
Cuando nos hablan de memoria, acostumbramos a pensar en la habilidad para recordar hechos y datos concretos. Desde los acontecimientos de nuestra vida, como la cena de anoche, a informaciones concretas, como el nombre, el rostro y la fecha de cumpleaños de nuestro mejor amigo.
Así, concebimos la memoria como una especie de disco duro que registra este tipo de datos y al que podemos acudir en caso de necesidad, como quien acude a Google a buscar una información que precisa.
A continuación, me gustaría rebatir este hilo de mi buen amigo @nolo14, porque creo que genera confusión sobre la educación informada por la evidencia, al identificarla con su propia tergiversación. Vaya por delante mi espíritu cordial y constructivo.
Manuel primero lamenta que la educación informada por la evidencia (en adelante, E×E) se nutra prioritariamente de un tipo de conocimiento científico. Se refiere al conocimiento generado por la investigación cuantitativa, y concretamente la experimental.
La E×E aboga por usar el conocimiento científico para fundamentar mejor decisiones y medidas que pretenden tener un efecto. Si bien todo el conocimiento que genera la ciencia es importantísimo, no todo permite llegar a sugerir relaciones causa-efecto.