DÍA 5 - DARMSTADT - Lunes 10 de febrero de 2020
El gran día, o mejor dicho, la gran madrugada. A las 5.03h si todo iba bien, la sonda #SolarOrbiter despegaría desde Cabo Cañaveral y yo estaba allí para ver qué se vive en un centro de operaciones aerospaciales. #hilo
Caí rendido pasada la medianoche.
Las 3.00 am llegarían demasiado pronto.
Los despertadores sonando cada minuto fueron el mayor acierto del viaje, diría. Qué duro levantarse a esas horas y habiendo dormido tan poco.
Una ducha rápida para -intentar- espabilar, y a funcionar. Habíamos quedado a las 3.45h en el hall.
Empecé a repasar mentalmente todo lo que debía llevar. Y ya vestido, empecé a meterlo todo en la mochila. Móviles, cargadores, baterías externas, cámara, portátil...
@marco18998 y yo nos vimos abajo, recién duchados pero con una cara de sueño de puta madre. Y sin desayunar. No sé de cuál de las tres cosas soy más dependiente.
Salimos del hotel Ibis Budget rumbo al @esaoperations. Hacía algo de fresco, la verdad. Lo normal en febrero en Alemania.
Apenas atravesamos el edificio de la estación central de Darmstadt, el tan anunciado temporal para esa zona de Europa y que pensábamos que hasta nos haría retrasar la vuelta a casa, nos saludó como solo la meteorología sabe. Hola Ciara.
Vientos fuertes y lluvia abundante de esa que da igual que lleves paraguas o no.
Yo no llevaba. Y Marco me dijo que había traído uno desde Galicia porque había visto en la #meteo que iba a llover… pero lo había dejado en el hotel jajaja
Llegamos a la puerta del ESOC con una caladura bastante mayor de la que nos hubiera gustado. Los pantalones vaqueros empapados… ¿hay algo más incómodo?
Hicimos el check-in y pasamos al edificio donde discurriría nuestra experiencia. Y que ya habíamos visitado en el día de medios.
La press-room empezaba a acoger a gente a la que la caladura, el sueño y el hambre restaba el romanticismo de estar en la sala de prensa de la @esa_es preparados para ver en directo un lanzamiento de una sonda espacial.
Juzgar vosotros mismos. MIEDITO.
Los que nos conocíamos del día del Social Event nos íbamos saludando y juntando en una zona del lugar y “los nuevos” iban un poco a su bola, entre los periodistas.
Eran las 4.00 am aprox. y había que hacer tiempo hasta las 5.03h que despegaría #SolarOrbiter, así que después de colocar la chaqueta junto a un radiador, fui a por un café.
Aproveché para charlar un rato con Daniel Verscharen, y agradecerle la master-class que nos había dado sobre los diferentes fenómenos que la sonda va a estudiar en el Sol. Un tío de 10. Me dijo que contactase con él ante cualquier info que quisiera saber sobre el viento solar.
Apuré el primero de unos cuantos cafés durante esa madrugada y me senté para concretar los últimos preparativos.
La casualidad orbital hizo que el lanzamiento coincidiese con la noche de los Oscars por lo que sospecho que algún #anchianer cinéfilo pudo enterarse en directo de lo que estaba ocurriendo a miles de kilómetros del Dolby Theatre.
Sobre todo, entre mis seguidores latinoamericanos. (Un saludo a todos ellos, que son unos cuantos!!)
Aunque I was not the winner... al menos lo intenté.
Cuando terminó el evento como tal, y tras las pertinentes despedidas, tuvimos ocasión de concertar -a saber cuándo- una entrevista con algunos de los jefes de la misión, dos de ellos españoles.
Son César e Ignacio. Espero poder hablaros de ellos en algún momento.
Agradecimiento especial a los miembros de rrss de la ESA. En especial a Rosa. El trato durante ambas jornadas fue más que exquisito por la pasión con la que lo desarrollan e involucran a todos los participantes del evento.
A eso de las 10.00h salimos de la ESA con la sonrisa de unos críos, muertos de sueño y con ganas de disfrutar de lo vivido aquel día.
Ver lo que habíamos hecho, hacer hilos de twitter, contarlo a los seres queridos. Lo típico de algo emocionante.
Marco tenía su vuelo de vuelta la madrugada del lunes al martes, pero tenía que dejar la habitación nada más volver al hotel, o reservar otra noche para apenas estar en ella hasta las 21h.
Así que como yo volaba la mañana del martes, y hacer otra noche, le ofrecí trasladarse a la mía esa tarde después de comer y así echarnos una siesta más que necesaria. Nos vino bien.
Después de eso, recogió todas sus cosas y fuimos a cenar al Vappiano. Prontito.
Con los bártulos a cuestas, estuvimos haciendo tiempo para esperar a que llegase el autobús que le llevaría al aeropuerto.
Nos despedimos hablando de que habrá que volver a otra, de que habrá que visitarse y de que ojalá nos fuera bien. A él seguro que sí, porque tiene toda la vida por delante y derrocha pasión por la ingeniería aerospacial.
Volví al hotel a pasar mi última noche y pellizcarme mientras leía el artículo que me habían publicado en la web de National Geographic. Han pasado meses y todavía me flipa decirlo.
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Durante años, Göbekli Tepe fue una anomalía. Un templo inmenso de hace 11.500 años, construido por "simples" cazadores-recolectores, cuando según los libros de historia apenas debíamos saber apilar piedras.
Pero los nuevos descubrimientos de los últimos años han cambiado el guion. Göbekli Tepe no era una catedral aislada en el desierto. Formaba parte de una red. 🧵👇
El proyecto "Taş Tepeler" (Colinas de Piedra) ha revelado que existen al menos 12 yacimientos similares en la región de Şanlıurfa. Y que no fue un milagro aislado, sino una cultura extendida. De todos ellos, hay uno que está robando protagonismo a Göbekli Tepe: su "hermano oscuro", Karahan Tepe.
[Imagen: web reydekish]
En Karahan Tepe, la atmósfera es diferente. Más humana y más ¿inquietante?
En Göbekli predominan los animales, aquí los humanos.
Se ha descubierto una sala hipogea con 11 falos de piedra tallados en la roca viva y una cabeza humana gigante emergiendo del muro, vigilándolos. Algunos arqueólogos creen que era un lugar de iniciación ritual.
El color azul es el más difícil de conseguir en la naturaleza. En el Renacimiento, usarlo costaba una fortuna (lapislázuli) o se decoloraba rápido.
Mientras tanto, en la selva, los Mayas usaban un azul brillante que ha aguantado 1.500 años de lluvia ácida, sol y demás inclemencias.
No era un simple tinte. Era ingeniería química. 🧵👇
Para entender el mérito, mira a Europa. Los pigmentos orgánicos (de plantas) se degradan con la luz y las bacterias... y los minerales eran carísimos.
Sin embargo, cuando los arqueólogos redescubrieron los murales mayas, fliparon: el rojo y el amarillo se habían apagado... pero el azul seguía intacto, como si lo hubieran pintado ayer.
En 1931, el químico H.E. Merwin intentó destruir una muestra de Azul Maya para analizarla. La metió en ácido nítrico hirviendo. La metió en agua regia (que disuelve el oro...) El pigmento ni se inmutó. 🧪 ¿Cómo podía una cultura "antigua" crear un material tan resistente?
Hoy se cumplen 40 años de los 73 segundos más dolorosos de la carrera espacial.
El 28 de enero de 1986, el transbordador espacial Challenger se desintegró en directo ante todo el mundo.
Una negligencia advertida por los ingenieros y demostrada por un físico con un vaso de agua. 👇
La noche anterior al lanzamiento, la temperatura en Florida llegó a bajo cero. Los ingenieros de Morton Thiokol (fabricantes de los cohetes) entraron en pánico.
Sabían que las juntas tóricas de goma, encargadas de sellar el gas caliente, se volvían rígidas con el frío. Si no se expandían a tiempo, el gas escaparía y convertiría el cohete en una bomba.
Bob Boisjoly, ingeniero jefe, rogó que no lanzaran. La respuesta de la NASA pasó a la historia: "Dios mío, Bob, quítate el sombrero de ingeniero y ponte el de mánager".
Había mucha presión política por lanzar. Ignoraron la física. Y con esos carámbanos de hielo en la rampa, dieron luz verde.
Cuando la Biblioteca de Alejandría se quemó, el progreso humano retrocedió 1.000 años.
Allí no se quemaron "libros". Se quemaron la cura de enfermedades, los planos de máquinas de vapor romanas y mapas de estrellas que no volveríamos a ver hasta el Renacimiento.
El mayor desastre contra el conocimiento. 🧵👇
Para entender la pérdida, hay que entender el lugar. No era sólo un almacén, porque los Ptolomeos decretaron una ley fascinante: cualquier barco que entrara en el puerto debía entregar sus libros. Los escribas los copiaban, devolvían la copia... y se quedaban el original.
Así acumularon más de 700.000 rollos de papiro, creando una especie de "backup" de la civilización. 📜🚢
En esos pasillos había diseños como la "eolípila" de Herón de Alejandría, una máquina de vapor funcional, que usaban por ejemplo para abrir puertas de templos automáticamente.