Antes de contar las tres decisiones que tomé, adelanto que, efectivamente, Twitter en términos de crecimiento es una salvajada. Sobre todo contando con profesionales como José Luis, que lo han apoyado desde el principio.
No obstante Twitter es efímero. A los 3 días se pierde. Si no lo ves cuando lo lanzo, probablemente no llegues a leerlo nunca. La newsletter permite crear vínculo. Le hablo a quienes me leen semana tras semana. Puedo usar referencias utilizadas en ediciones anteriores (…)
(…) sabiendo que, quien me lee semanalmente, va a entenderla. El vinculo que se crea es mucho más íntimo.
Vamos ya con las 3 decisiones que tomé:
1. En ‘Riqueza’ la segunda parte de la carta de ‘Coser papeles’ contaba que lo que me interesa estos días es la belleza y lo humano. Hablar de la aceitera mágica, la grapadora de El Casco, o del futbolín (todo diseños familiares), hace que el lector empatice más con el texto.
Es más fácil que compartas la historia del futbolín (al que has jugado desde niño), que la lámpara Eclisse de Vico Magistretti (que a mí me encanta).
Esta decisión no fue de growth, la tomé porque es lo que me interesa ahora mismo. No obstante, ayuda.
2. Readapté formato de las historias. Ya no se dividen en partes. El motivo es dar margen a mayor calidad literaria, y también es más fácil adaptarlo a formato hilo. Intención de growth.
El volumen de interacc. de las últimas historias ha sido altísimo para lo que suelo manejar.
3. He añadido una parte dentro de la newsletter. Una historia personal que deriva en una reflexión
Esta decisión viene porque quiero ir más allá de contar las historias de otros. También quiero tener margen para decir lo que yo pienso, y a cerca de lo que reflexiono
Estas segundas partes no tienen cabida en Twitter.
- Porque son personales y no me sentiría cómodo si tienen alto volumen de interacción y llega a gente que no está acostumbrada a leerme.
- Porque no quiero que se pierdan a los 3 días.
Odio hablar de embudos, pero podríamos decir que Libra ha tomado forma de uno. Conoces al autor por un determinado hilo > Descubres más sobre mí en la newsletter
Libra está en constante evolución y todavía en un estado muy embrionario. No sé si todas las decisiones han estado bien tomadas, o cambiaré de idea. Le dedico el tiempo que le dedico porque disfruto muchísimo escribiéndola, no por métricas.
Eso no quiere decir que no me ponga tremendamente feliz ver el crecimiento estos últimos días. Es pronto aún para confirmar el efecto bola de nieve, pero el cambio de pendiente parece un ‘hockey stick’
El siguiente paso va a ser mejorar la transparencia de las métricas, para ser más abierto aún.
Si Libra quiere tener impacto cultural (por modesto que sea), ser abierto es lo mínimo que se le debe pedir.
Este es mi pequeño granito de arena a la comunidad de creadores de contenido. Espero que os haya servido y, si tienes experiencias que puedan ayudar, pues encantado de recibirlas
❤️
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En 1936, en el Madrid de la Guerra Civil, el inventor, poeta y editor gallego Alejandro Finisterre, quedó sepultado durante un bombardeo.
Fue trasladado a Montserrat, donde se trataba a los mutilados. Allí concebiría uno de los mayores inventos de la cultura popular española
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En Montserrat, Alejandro observaba que los mutilados miraban a otros compañeros jugar al fútbol con nostalgia. Las expresiones de pena de aquellos jóvenes fueron la inspiración para desarrollar el primer prototipo de un juego que acabaría en bares y universidades de toda Europa.
Alejandro se encargaría de diseñar un juego de mesa que replicara el fútbol, y al que pudieran jugar los mutilados. El carpintero Francisco Javier Altuna , se haría cargo de su construcción. A finales de 1936, conseguirían la madera para el primer prototipo.
La historia de El Casco es de reconversión. Durante los primeros años del recién estrenado siglo XX, sus fundadores se habían dedicado a la producción de armas. Esa misma precisión milimétrica, acabarían dedicándola para producir objetos que conquistarían el mundo entero.
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En 1920, Juan Solozabal y Juan Olave, extrabajadores de la firma de armas Orbea, fundaron en Eibar la empresa El Casco.
Primero, se dedicaron a la fabricación de revólveres de alta calidad, y tuvieron un éxito rotundo en el mercado de armas premium dentro y fuera de España.
El final de la Primera Guerra Mundial en 1918 había hecho caer las ventas de armas, así que los dos industriales debían buscar un nuevo producto que relanzara la recién creada empresa.