Esta es la historia de tres personas.
Una real.
Una de ficción.
Y una real pero dedicada a la ficción.
Puede que reconozcas a las tres por la foto.
O puede que no.
Pero las tres tienen algo en común.
Te invito a este #HiloYTal de verano para averigüarlo.
La primera es esta mujer.
Es reconocible.
Piensa un poco.
Maria Salomea Skłodowska-Curie.
O más fácil: Marie Curie.
Ahora te suena, ¿verdad?
Marie Curie era más lista que la inteligencia.
Fue la primera persona en obtener dos premios Nobel por categorías distintas.
Física y Química.
Como la serie de televisión pero en logros vinculados a la ciencia.
Curie fue clave en la comprensión y desarrollo de la radiología.
Ella ignoraba que la "radiología" lleva pegada una cosa que se llama radiación.
Esa radiación es capaz de alterar el material genético y hacer que la maquinaria de fotocopiar células sufra.
Y las que más sufren son las células que más se fotocopian.
Piel.
Médula ósea.
Epitelios.
Marie Curie falleció dentro de dos días pero en 1934, a los 66 años.
Sufrió aplasia medular derivada probablemente de su constante exposición a elementos radiactivos.
La ignorancia es felicidad y ella no se protegió porque no sabía que había que hacerlo.
Aquí su tumba plomada.
Marie Curie ignoraba los efectos de la radiación y sus trabajos fueron primeros pasos para lo que vino años después.
Ahora pasemos a lo siguiente.
Este seguro que es reconocido por todos.
Me refiero al personaje, no al actor.
Yo qué sé.
Tenemos delante al señor Indiana Jones.
Mis dieses.
En la última película hasta la fecha protagonizada por Indy una de las cosas más criticadas fue su principio.
Indy está en un desierto y se enfrenta a una bomba atómica introduciéndose en una nevera.
Se criticó que no fuera posible ni plausible algo así.
Comentario del autor: un arca con fantasmas como arma, un señor que come corazones o una copa de carpintero que da la vida eterna pues como que no son muy posibles o plausibles tampoco. Pero qué sé yo.
La cuestión es que se mete en la nevera porque está plomada.
Eso le proporciona un escudo frente a la radiación.
Y además la nevera elegida era aerodinámica y a prueba de golpes.
Sabe mucho el señor Jones.
La escena se sitúa en 1957.
Desde el año 1951 el gobierno de los Estados Unidos había comenzado a jugar con las bombas nucleares.
El desierto de Nevada era su campo de pruebas.
A unos 100 kilómetros de las Vegas situaron su "Nevada Test Site" o NTS.
No es broma, se llamaba así.
El amigo Indiana tuvo la mala suerte de estar en el Área 51.
Y el Área 51 estaba cerca de una de esas pruebas.
Como imaginaréis eran bastante polémicas y el miedo a la radiación era algo lógico.
Se habían aprendido cosas desde Marie Curie por así decirlo.
O no.
Hablemos ahora de John Wayne.
Porque John Wayne es el de la foto.
No lo parece, pero lo es.
Está caracterizado para la película "El conquistador de Mongolia".
Esta película se estrena el año 1956.
Costó una pasta y pasó sin pena ni gloria.
Nadie le dio muchas vueltas al film hasta que en 1980 se publica el artículo que os dejo aquí debajo en la revista People. bit.ly/3NAiMtz
Los hijos de John Wayne, Susan Hayward y Dick Powell sospechaban que sus progenitores fallecieron de cáncer por haber participado en ella.
No lo sospechaban porque fuera terriblemente mala, lo que les preocupaba era el sitio del rodaje.
¿Adivináis dónde se realizó?
Exacto, en Nevada.
Pero no nos pongamos nerviosos.
Como dijimos Las Vegas está a unos 100 kilómetros del NTS y no se ha observado un incremento en el número de casos de cáncer.
Tampoco el tipo de cáncer observado en los afectados encajaba con lo esperable tras una radiación.
Aún así esta leyenda negra persigue a esta película.
Tiene más comentarios esta película en foros de magufadas y cosas míticas que en IMBD.
No exagero.
Así que espero que la próxima vez que veáis a estas personas recordéis que a veces desde la inteligencia de una mujer se puede llegar a una nevera vintage.
La vida debe ser plausible y posible... pero a veces está guay que nos parezca increíble.
¿Verdad?
PD: gracias por leer. Y recordad protegeros del Sol y sus cosas, que eso Curie tampoco lo sabía pero el amigo del calor radia un poco y tal. Aquí os dejo el primer tuit del #HiloYTal por si queréis compartirlo.
El doctor Finlay espera un barco en la Habana.
Acuna su tesis mientras lee el libro que fue su semilla.
En él François Bally narra la catástrofe que sesenta años atrás asoló Barcelona.
Aquella que empezó con el chapoteo de un cuerpo tirado por la borda...
29 de junio de 1821
... el capitán del "Gran Turco" mira el cuerpo caer.
Son muchos los marineros muertos desde la Habana. Incontables los lanzados al agua.
Siente la fiebre y camina hacia su camarote.
Hombre grande, piel morena.
Cuando se tumba escucha un grito.
- ¡Barcelona!
30 de junio
El "Gran Turco" descansa en el puerto de la Barceloneta.
Imponente junto a los pesqueros.
Los marinos regresan a sus familias en tierra.
El capitán, amarillo y cansado, dormirá la fiebre en casa Paca.
Ha pedido a los calafateros que revisen y limpien el barco.
El 7 de abril de 1912, en Luisiana, un párroco y un chamán observaban un cuerpo dormido bajo la luna.
Se miraron y asintieron.
Después clavaron una estaca en su pecho.
El hombre abrió los ojos, pidiendo clemencia.
El párroco y el chamán no se detuvieron hasta romper su corazón.
En Nueva Orleans la primavera de 1912 fue pegajosa.
La gente sudaba sal.
Humanos con sed entre moscas.
Y así, envueltos por el calor que todo lo pudre, surgió la primera víctima.
Una mujer joven.
La encontraron tras la puerta de una habitación en una pensión sucia y mugrienta.
Buscaba un mejor futuro.
Encontró la muerte.
Desnuda y desmembrada.
Sin sangre en su cuerpo.
Tres hombres para cambiar la vida de 3000 niños.
Padre.
Médico.
Amigo.
Esta es un #HiloYTalRevisitado que comienza con frío, un frenazo y un grito...
New York, Invierno de 1960
Hace frío, la gente al respirar crea fantasmas con su aliento.
Pocos pasean y las calles parecen vivir de los coches.
Llama la atención una pareja con un carrito.
Exploradores bajo el abrigo de la felicidad.
Su bebé.
Cruzan la calle.
Sonríen.
El viernes 5 de noviembre de 1976 Geoffrey Platt manipulaba muestras de laboratorio procedentes de individuos africanos.
Estos habían sufrido una mortal enfermedad hemorrágica.
En un descuido se pinchó.
Se quedó quieto.
Sabía que algo terrible le acababa de ocurrir.
Su mente dio un salto en el tiempo.
Él, inmóvil, y todo vibrando alrededor.
Retrocedió apenas 10 años, momento en el que se había iniciado una cuenta atrás inexorable y, por supuesto, absolutamente imperceptible para la mayoría de la población.
En 1967, fallecieron 7 personas producto de una rara enfermedad.
Se aisló el ARN de un virus desconocido. Unos monos procedentes de Uganda fueron el origen del brote.
Los casos ocurrieron mayoritariamente en Marburg, Alemania.
Se describe así la enfermedad de Marburg.