Los atenienses de la época democrática eran optimistas sobre la inteligencia humana.
Creían que todos los temas se podían debatir en público y que cualquier persona estaba facultada para intervenir en el debate y votar en caso de que hubiera que tomar una resolución.
Sócrates (y luego Platón) no estaban de acuerdo.
Sócrates creía -y los diálogos de Platón, incluso los no-socráticos sostienen lo mismo- proponía atenerse a una aristocracia del espíritu: no los "bien nacidos" como proponía Píndaro, sino "los bien-pensantes".
Por sostener la idea de una aristocracia-experta en vez de la democracia radical que existía en Atenas es que Sócrates fue sentenciado a muerte.
Los cargos fueron "corromper a la juventud, no respetar a los dioses de la ciudad y no apoyar la elección de funcionarios por sorteo".
Todo se resume en "Sócrates no respeta la forma democrática en que nos gobernamos y atenta contra ella".
Eso era muy peligroso porque Atenas acababa de sufrir una feroz dictadura (la de Los Treinta Tiranos) impulsada por la aristocracia.
No eran momentos fáciles para diferenciar la idea "aristocracia del espíritu" de la idea antigua de "la aristocracia de la sangre" (que fue la que se impuso durante la dictadura de Los Treinta Tiranos).
Sócrates era tan respetuoso de las leyes de la ciudad que no quiso escapar -aunque pudo- ni apelar el fallo.
Sostenía que incluso una ley injusta debe ser respetada porque las leyes ordenan la forma civilizada de vivir, y atentar contra ellas significa destruir la civilización.
Para el mundo moderno es absurda la conducta quien que da su vida por defender un fallo injusto, ya que ese fallo se basa en leyes que permiten que la vida social funcione civilizadamente.
Pero para los discípulos de Sócrates, comenzando por Platón, eso aumentaba su grandeza.
El debate público en la Atenas que condenó a Sócrates no se podía aceptar discutir las ideas de Sócrates.
Se las veía como peligrosas para la existencia misma de la democracia que acababa de ser restaurada luego de una feroz tiranía que había matado a muchos y prohibido todo.
Sócrates, por el contrario, pensaba que todo puede ser puesto en discusión, pero que el problema estriba en el ámbito en el que se lo discute:
para él, la mayoría no está preparada intelectualmente para decidir por el destino de todos porque no sabe pensar lógicamente.
A 24 siglos de aquel debate que terminó con la muerte de Sócrates y el apartamiento de Platón de toda intervención política (salvo sus frustrados intentos de asesorar al tirano de Siracusa), la discusión sobre el alcance del debate sobre los temas esenciales sigue empantanado.
Es difícil pedir que prime la racionalidad y la argumentación lógica en debates públicos que están cargados de emocionalidad.
Oscar Wilde: "Es más fácil simpatizar con el sentimiento que con el conocimiento porque las emociones son más fáciles de despertar que la inteligencia".
Lo vemos todo el tiempo en los "debates" de la TV (de Animales Sueltos a Intratables): las discusiones se centran en la vida personal del contrincante, en bajezas de todo tipo, en apelaciones a los sentimiento más bajos de los espectadores y en la defensa de la moral puritana.
Un ejemplo de voto masivo vs aristocracia del espíritu.
Los tratados internacionales de defensa de los derechos humanos.
Si en vez de ser redactados por minorías ilustradas partidarias de los derechos humanos humanos hubieran sido votados por los pueblos no dirían lo mismo.
Los tratados de defensa de los derechos humanos prohiben la pena de muerte, por cualquier delito y en cualquier situación.
Todas las encuestas en todo el planeta muestran que si se votara volver a la pena de muerte la mayoría votaría que se imponga la pena de muerte.
Por eso, hasta los más acérrimos defensores de la democracia sin limitaciones sostienen que "los derechos no se debaten" (porque saben que si se debaten y se votan, la mayoría votaría contra la vigencia de muchos de los derechos).
Es paradójico que para sostener los derechos humanos para todos debamos prohibir que todos decidamos mediante nuestro voto cuáles son esos derechos humanos para todos.
A 24 siglos de distancia, Sócrates tenía razón.
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Voy a hacer un hilo sobre un tema del que mucha gente habla sin conocer lo más mínimo y que cuando uno trata de explicárselo no lo lee nadie.
Y así siguen siendo ignorantes.
Para qué existen los diccionarios y qué es la Real Academia Española de la lengua.
Hay una confusión sobre qué es, qué hace y para qué sirve y para qué no la Real Academia Española (y todas las academias latinoamericanas del castellano).
El desprecio comenzó en los años 50 por el apoyo de la RAE a Franco y por su política conservadora y anticientífica.
Así como España cambió mucho luego de la muerte de Franco, también la RAE actual es otra.
Desde hace al menos 40 años, la academia de la lengua se encarga esencialmente de investigar sobre nuestro idioma, hacer el diccionario, despejar dudas de uso y de comprensión.
El Profesor de Jurisprudencia de Princeton Robert George (lo siguen en Twitter Paul Graham y Jonathan Haidt entre mucha otra gente brillante) escribió sobre los movimientos totalitarios (muchos de los cuales se ven en público como defensores de los derechos de las minorías).
"Cuando los movimientos totalitarios adquieren suficiente poder político, económico o cultural, lo usan para eliminar la disidencia.
Su primer paso es usar formas formales e informales de castigar las críticas al movimiento o a su ideología.".
"Luego recurren a las amenazas explícitas o implícitas, a veces complementadas con incentivos positivos.
Tratan de que la gente vaya más allá de solo no criticarlos: quieren que acuerden públicamente con los puntos ideológicos clave del movimiento, incluso si no creen en ellos".
Hace 1.494 años el emperador Justino declaró co-emperador y sucesor a Justiniano, quien comenzaría a reinar unos meses más tarde (ante la muerte de Justino) y cuyo reinado de casi 40 años lo convertiría en el último gran emperador romano; el último que hablaba latín, además.
Justiniano gobernó el imperio desde Bizancio porque ya hacía medio siglo que Roma había caído y se habían perdido casi todas las provincias de occidente.
Durante su largo reinado trató de volver a rearmar el Imperio Romano, y logró reconquistar varias zonas de occidente.
Justamente esta restauración parcial del antiguo Imperio Romano y su labor cómo codificador de las leyes del derecho romano, entre muchas otras intervenciones políticas, sociales y culturales exitosas, lo convirtieron en un hito del final de la Antigüedad Tardía.
Una muy moderada -y valiosa- crítica al pensamiento mágico anticapitalista, que hoy está de moda entre los ecologistas radicales a lo Greta Thunberg y los partidarios de la economía feminista.
Hay debates que hace 40 años son obsoletos: por ejemplo, la idea de que hay que repartir lo que no existe para lograr una sociedad más justa o con menos pobreza.
Sin embargo, las creencias anticapitalistas del ecologismo radical y del feminismo los volvieron a subir a escena.
Que hoy gente que tiene formación universitaria básica (aunque haya aprobado solo el CBC y con 4 y raspando) sostenga que no hay que producir más riqueza, sino distribuir la que existe es una muestra clara de que las creencias (el ecologismo, el feminismo) obnubilan la razón.
Hay gente que aun no vio El Padrino ni Apocalypse Now.
Los envidio. Pero temo que no las hayan visto porque no les interesan.
El Padrino y El Padrino II están en Amazon.
Apocalypse Now Redux está en Netflix.
Son obras maestras únicas: lo mejor de la historia del cine.
Acá hice un hilo sobre El Padrino II (anunciando que dejaba de estar en Netflix), pero reflexioné sobre la obra. Lean el hilo si les interesa pensar el film.
El volumen de ahorros en dólares que los argentinos tienen fuera del sistema argentino sextuplica el monto de divisas que hay en el Banco Central.
250.000.000.000 vs 39.500.000.000
El gran desafío sería lograr que confiemos en el gobierno e invirtamos ese dinero en el país.
Cinco décadas de ataque al bolsillo de los ciudadanos han hecho de cada argentino que tiene un pequeño o gran excedente para ahorrar un fugador serial del sistema de ahorro e inversión en la Argentina.
Perdemos el dinero que generamos porque no sabemos crear estabilidad jurídica.
Luego de varias confiscaciones estatales (desde el plan Bonex a la pesificación obligatoria de los ahorros con Duhalde), más los sucesivos cepos y otras maniobras en contra de los ahorristas, ya nadie confía en el Estado argentino.