Una profe con alma de influencer (de estas que ignoran la Ley sobre menores y los riesgos de la exposición infantil), unos días de puente, un lugar público, un encuentro fortuito con algunos alumnos… ¿qué podía salir mal?
Pues que le diera por hacer bailar a los niños:
“En la jeepeta arrebatao, tú me tiene engabetao
Siempre con ganas de darte, no importa cuánto te he dado (¿me sigues?)
A ti nadie te deja, tú todos los has dejado
En la cama tengo ganas de bailarte como Rauw
Tu recuerdo me persigue”
Y, como no podía ser de otra manera, la sobre exposición e hiper sexualización que esta docente hace de sus alumnos en su cuenta PERSONAL y multitudinaria… redunda en que se publiquen datos personales de los críos.
Vale… voy a tener que hacer una ampliación de este hilo porque está pasando algo que no había ocurrido antes 😞
Verán: este tipo de hilos, que tienen por objetivo condenar actitudes arriesgadas de unos cuántos profesores… no pretende señalar a los profesores (en general). Pido por favor que no lo conviertan en eso.
No podemos olvidar que yo, que lo estoy condenando, soy un profesor. Tampoco que la enorme mayoría de mis lectores, que condenan estas actitudes sin reserva, son docentes y miembros del #claustrovirtual.
Estoy delimitando un problema.
No estoy diciendo que todos los profes sean así de inconsciente.
De hecho, ni siquiera insinúo que todo profe joven sea así de inconsciente.
Digo que hay un problema que ha pasado de prácticamente no existir a contar con varios casos (en aumento).
Con la sobre exposición infantil (sobre todo si es además híper sexualizada), un caso ya es demasiado. Tenemos unos cuantos más (muchos), pero no olvidemos que, comparado con las decenas de miles de profes que hacen las cosas bien y, sobre todo, que denuncian estos actos,
estos cuatro inconscientes son un grupo marginal. Un grupo en aumento y que debe ser educado a tiempo, cierto… pero marginal dentro del cuerpo de profesores.
Compañeros docentes: estos hilos no pretende atacaros (salvo que expongáis a niños en redes, ahí consideradme retractor 😉). Pretende depurar errores, y nosotros somos los principales interesados en lograrlo. Gracias por entenderlo.
Lectores no docentes: os ruego que no convirtáis estos hilos en munición antiprofes. Me estaría disparando en mi propio pie 😅
Los docentes, vosotros y yo estamos en el mismo bando: en el de los que educan para que esto no ocurra 😊
Paz y…
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Musculoso profe de Secundaria y TikToker de influencia, utiliza su cuenta personal para subir vídeos de su torso desnudo (desenfocados) y vídeos de sus alumnos (pixelados). Aquí un trozo minúsculo de su perfil anonimizado.
La historia continua y tiene revelación final 👇
Os resumo:
Este señor tiene cuentas de TikTok y de IG con muchísimos seguidores. Las usa para lucir sus atributos y capacidades físicas. Hasta aquí ningún problema: un profe puede posturear cuanto quiera en la red.
Y, a este señor, se le da tan bien que consigue más de 15.900 seg
El problema surge cuando descubrimos que los vídeos de menores que sube a su cuenta PERSONAL son con/de sus ALUMNOS, filmados durante el HORARIO DE CLASE y dentro del CENTRO ESCOLAR. Por si esto fuera poco, la red en la que divulga es TIKTOK, una red para adultos.
Quizás te gustaría saber que las claves (y hashtags) “Ana” y “Mia” son códigos de comunidades digitales A FAVOR DE LA ANOREXIA Y DE LA BULIMIA.
Siguiendo estas palabras, tus peques pueden descubrir cosas tan educativas como:
⚠️Esconder los efectos de la desnutrición todo el tiempo posible (para que la familia no se entere)
⚠️Impedir las marcas visibles de vomitar por costumbre
⚠️Qué responder en una entrevista escolar para que no te pillen
⚠️Cómo fingir no tener estos trastornos
⚠️Disimular aliento
Si encuentras una de estas páginas “proana” o “promia”, recuerda que son culpables de incontables casos de trastornos alimenticios graves muy enraizados (y de no pocas muertes).
Que tu desconocimiento no desproteja a tus hijos: ahora ya sabes quienes son Ana y Mia..
Sherina se ha puesto en contacto conmigo para que divulgue su historia (propuesto por su terapeuta) y me parece que todos podríamos aprender mucho de estas palabras escritas por la propia autora.
“Me llamo Sherina y al contrario que la mayoria de los casos que sueles explicar soy mayor de edad. Tengo 29 años y me considero, o como minimo me consideraba, una persona adulta, madura y con criterio propio.
Todo eso, pese a todo, no ha servido de nada ante la trampa que me pusieron unos desalmados y en la que he caido como si fuera tonta e inocente.
Yo, primero, voy por las buenas. Con todos mis respetos a las nuevas hornadas de profes, hay entre ellos un enorme porcentaje que desconoce las implicaciones turbias de esto y la Ley aplicable. No entienden que hay límites menores/RRSS. Si es por ignorancia, primero los informo.
Si, una vez informado, no retira el contenido, aviso al colegio (por supuesto que ya lo he identificado y localizado).
El colegio es entonces el encargado de depurar responsabilidades.
Si el colegio no actúa, denuncio.
Mientras, aviso a #TikTok de menores de edad no permitida.
El día contra la violencia de la mujer, en un colegio de Las Palmas, a una niña de 12 años con TEA sus bullies la abofetearon y le fracturaron la muñeca.
Ahora, el colegio ha reaccionado… y no puedo flipar más con su negligencia.
La familia tenía reunión con el Director (una en la que sí se dignaría a atenderlos), pero les aconsejé que solicitasen la activación del protocolo contra el acoso escolar por escrito.
La familia lo pidió por burofax.
El papá, por supuesto, ha seguido el hilo y leído todas vuestras muestras de apoyo. Quiere dedicaros unas palabras de agradecimiento, pero no puede desde su cuenta sin evidenciar que el caso es suyo y exponer a su hija. Así que me las ha mandado a mí para que las adjunte.
“Buenas noches.
No tengo palabras para agradecer lo arropado que nos hemos sentido en la familia con las muestras de comprensión.
A mí este asunto me ha partido la familia.
Tras lo ocurrido, apenas duermo.
16 años de yo te cuido a la niña, de llevarla al médico, ayudarla a vestirse, llevarla al baño, confidencias, comprarle ropa, entrar en el probador. 16 años de confianza que ahora me pregunto si detrás hubo algo más.