Steven Goldberg: La inevitabilidad del patriarcado. Capítulo 5: Las manifestaciones societarias de la agresión masculina. Resumen:
Ninguna sociedad ha dejado nunca de diferenciar roles sexuales; hay elementos biológicos que se manifiestan inevitablemente en todas ellas, y es por tanto imposible que se llegue a desarrollar una sociedad que no los establezca.
No es por el contrario inevitable el estatus social mayor o menor atribuido a los roles masculinos y femeninos correspondientes, ni que se considere superior o inferior al hombre o a la mujer.
Las diferencias biológicas entre los sexos son cuantitativas y estadísticas, no cualitativas y absolutas. E.g., las mujeres no carecen totalmente de agresividad o de estatura y no toda mujer es menos agresiva que todo hombre, pero sí lo son en cantidad globalmente considerados.
El objetivo de las instituciones relativas a los roles sexuales no es desarrollar las aptitudes masculinas o femeninas, que son fisiológicas, sino adaptarlas a las necesidades sociales. E.g., «agresividad» o «cariño maternal» es distinto de «saber cargar fusil» o «cambiar pañal».
Caso: pigmeos mbuti (etnografiados por Colin Turnbull). Entre ellos existen diferentes roles sexuales y patriarcado (la autoridad recae sobre el mejor cazador o un hombre de edad, cuando hay una disputa es un grupo de hombres el que delibera y el molima está reservado al hombre),
pero su diferenciación es casi la mínima biológicamente posible. Se explica porque sus condiciones ecológicas imponen que toda la sociedad participe en la caza. Si sólo la mitad participase, cabe predecir que sería exclusiva de los hombres y la diferenciación aumentaría.
Una sociedad determinada «exagera» los valores relativos a las aptitudes sexuales biológicas cuando estos son superiores al mínimo grado posible para su «tipo de sociedad» correspondiente (no absolutamente).
E.g., tanto EEUU como Japón son países industriales, democráticos y altamente burocratizados. Pero en Japón es mayor la autoridad masculina. Luego Japón exagera sus valores, por encima del nivel dependiente de la biología y sus características sociales generales.
A la analogía feminista entre la situación de las mujeres y la situación de las personas negras en EEUU, en cuanto a hechos biológicos ficticios que legitimarían el statu quo en la distribución del poder político, se contesta:
1. Que todas las sociedades documentadas del mundo son patriarcales, i.e. dominadas por hombres. Pero hay muchos países en otros continentes donde la autoridad recae sobre personas negras.
2. Que ninguna diferencia biológica demostrada explica realmente que las personas negras en EEUU no alcancen el poder. Pero las diferencias hormonales entre hombres y mujeres y su vinculación al poder están demostradas y más allá de toda duda.
Sto. Tomás: Suma teológica. Parte primera. Cuestión 3: Sobre la simplicidad de Dios. Resumen:
De algo que se sabe que existe [es] falta por averiguar «cómo es» [su modo de existencia] y después «qué es» [su esencia]. De Dios no se puede saber «qué es», sino sólo «qué no es»; luego hay que tratar no «cómo es» sino «cómo no es» (compuesto, mudable, etc.).
ARTÍCULO 1: DIOS, ¿ES O NO ES CUERPO?
Dios no es corpóreo, y ello por tres razones: 1. Porque todo cuerpo que mueve a otro es a su vez movido. Pero Dios es inmóvil. 2. Porque todo cuerpo está en potencia en tanto divisible. Pero Dios es acto puro.
Steven Goldberg: La inevitabilidad del patriarcado (1973). Capítulo 4: La agresión masculina y la conquista de poder, autoridad y posición. Resumen:
Las diferencias biológicas hormonales entre hombres y mujeres, en tanto determinan una mayor agresividad masculina, son suficientes para explicar la inevitabilidad del patriarcado, el dominio masculino y su conquista de los roles de alto estatus social.
No implica que las hormonales sean las únicas diferencias biológicas determinantes entre hombres y mujeres, aunque sí son las únicas que pueden ser justificadas con pruebas biológicas directas y no hipotéticas aunque sean convincentes.
S. Freud: Tres ensayos sobre teoría sexual (1905). Primer ensayo: Las aberraciones sexuales. Resumen:
El concepto de «instinto sexual» explica las necesidades sexuales del hombre así como el concepto de «instinto de nutrición» explica sus necesidades alimentarias. La libido es al instinto sexual lo que el hambre es al instinto de nutrición.
Digo «objeto sexual» a la persona de la que parte la atracción sexual; y digo «fin sexual» al acto hacia el cual impulsa el instinto sexual. Existen importantes desviaciones de la normalidad sexual tanto en el objeto como en el fin que hay que analizar.