Johan Cruyff no asistió al Mundial de Argentina en 1978. Se dijo que fue en protesta por la dictadura que sufría el país. Otra versión culpaba a su esposa por obligarlo a tomar esa decisión. Él mismo se encargó de dar la verdadera versión: un intento de secuestro. SALE HILO 👇
Cruyff ya había pasado por su época de mayor esplendor. Para el Mundial de 1978, tenía 31 años, ostentaba sus tres balones de oro y los múltiples títulos con Ajax y Barcelona. Hasta estaba pensando en un retiro prematuro.
Cuatro años antes, no pudo ganar el Mundial '74 con la histórica Naranja Mecánica. En la última fase ganaron todos sus partidos contra Argentina (4-0), Alemania Democrática (2-0) y Brasil (2-0). La final, contra Alemania Federal, no pudo ser.
El partido arrancó a favor del equipo de Rinus Michels. Cruyff gambeteó como loco en una de las primeras que tocó y provocó el penal que luego convirtió Neeskens. Pero Breitner y Müller torcieron el resultado a su favor para llevarse la copa.
Argentina '78 aparecía como una gran oportunidad para que Holanda y Cruyff se consagraran. Pero no asistió. Aseguraron que su ausencia fue porque no estaba de acuerdo con lo que ocurría en el país. La Junta Militar había tomado el país el 24 de marzo de 1976.
También se esgrimió que su esposa, Danny Coster, fue la que lo obligó a no participar. Él lo negó rotundamente. “Si ha existido una sola mujer de futbolista que nunca ha buscado publicidad, esa ha sido ella, sin duda. Y, sin embargo, la convirtieron en la culpable de casi todo”.
Lo cierto es que el 17 de septiembre de 1977, el Flaco estaba en su edificio de Barcelona, mirando un partido de básquet, cuando tocaron la puerta. Pensó que era un cartero. Cuando abrió, un hombre le puso una pistola en la cabeza y lo obligó a ponerse boca abajo en el suelo.
Toda su familia estaba con él. El asaltante también le dijo a Danny que se pusiera boca abajo. Ató al futbolista a un mueble y dejó por un momento el arma, lo que le permitió a la esposa de Cruyff salir corriendo por el pasillo. El hombre la persiguió y de esa manera lo atraparon
Luego, encontraron frente al edificio una camioneta con un colchón adentro. La idea era secuestrar a Cruyff. “Los 6 meses siguientes fueron espantosos. Teníamos vigilancia policial permanente cuando me iba de viaje, cuando llevaba a los niños al colegio, cuando iba a entrenar”.
Ese cúmulo de malas situaciones y la idea de retirarse lo hicieron decidirse. “En esa situación no dejas sola a tu familia durante ocho semanas, así que no había manera de que yo fuera a Argentina con el equipo holandés”, afirmó en su libro.
Ernst Happel, entrenador austríaco del seleccionado en ese entonces, trató de persuadirlo para asistir al Mundial y hasta se puso en marcha la campaña nacional "Hay que convencer a Cruyff", por la que le llegaban bolsas llenas de peticiones rogándole que jugara con la selección.
“Tras el intento de secuestro, no dudé ni por un momento sobre no ir a Argentina. Aquella opción estaba excluida”. Pero estuvo simbólicamente: para la final entre Argentina y Holanda en el Monumental, la BBC le pidió que hiciera de comentarista.
Aceptó y la pasó muy mal por el encuentro que su equipo perdió 3 a 1 en el alargue. Como consecuencia, se preguntó: “¿Podríamos haber ganado si yo hubiera estado allí? Sinceramente, creo que tal vez sí”.
Faltan 282 días para Qatar 2022.
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