La deuda y los acuerdos con el sector energético son dos problemas que dejó el gobierno neoliberal, en ambos casos impagables.
Dos cuestiones muy complejas que tuvimos que empezar a resolver.
Desde el comienzo de nuestra gestión iniciamos el diálogo con los acreedores, situación en la que aún continuamos. En estos días mejoramos nuestra propuesta y del otro lado recibimos incomprensión e intransigencia.
Eso desembocó en un camino judicial por parte de los acreedores que consideramos que no ayuda a encontrar una solución.
La deuda era insostenible el domingo, el lunes y sigue siendo insostenible hoy, después de la demanda y de los ataques mediáticos.
Igualmente seguimos abiertos al diálogo con una propuesta que está en completa sintonía con la presentada por el Gobierno nacional, de un esquema de pagos que podamos afrontar.
Lo mismo que sucede con la deuda, sucede con las tarifas.
En 2016 hicieron un aumento gigante y en 2017 firmaron acuerdos que implicaban, después del cambio de gestión, un incremento del 217% para cumplir con lo que dejaron acordado.
Obviamente eso es imposible. Y como dije el primer día que asumí, no vamos a convalidar un aumento de tamaña magnitud.
En la revisión que realizamos encontramos que no solo la fórmula era impagable sino que las empresas no cumplieron con las inversiones que habían acordado.
El Estado tiene que asegurar las inversiones, el mantenimiento del sistema y regular las tarifas de forma tal que sean pagables. Y eso vamos a hacer para no embargar el presente y futuro de los bonaerenses.
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¡Bingo! Me acabo de enterar de que tres miembros de la oposición, uno un denunciador serial (Yamil Santoro), y otro de ellos diputado nacional (José Luis Patiño), presentaron una denuncia contra mi esposa, Soledad Quereilhac.
Se cierra así el triángulo del lawfare: Clarín, Comodoro Py y el macrismo. La denuncia es un absurdo sin pies ni cabeza, como tantas otras. Ni siquiera tiene que ver con la campaña de concientización para la vacunación.
Ahora la acusan de hacerse pasar por funcionaria pública. No soy abogado, pero es una figura que se podría usar, por ejemplo, cuando quien no ha sido elegido diputado se sienta en una banca y pretende votar. O exhibe una credencial falsa de policía para hacer una inspección.
Hoy comenzó una campaña sucia en la que se acusa directamente a mi esposa de ofrecerle una vacuna “por debajo de la mesa” a Beatriz Sarlo. Es una MENTIRA ABSOLUTA Y CANALLESCA.
Soledad no trabaja para el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, no ofrece vacunas a nadie, es más, no es amiga y hace 20 años que no tiene trato con Beatriz Sarlo.
Aclaro lo que ocurrió, que no tiene absolutamente nada que ver con ese relato. Cuando estaba por llegar la vacuna a nuestro país comenzó una operación de desprestigio contra la vacuna Sputnik V. Llegaron incluso a decir que era trucha o que era veneno.
Primero, atacaron los cuidados como si fueran un atentado a las libertades. Después, llamaron “veneno” a la vacuna. Ahora, apuntan contra el proceso de vacunación, cuando la Provincia está llegando al primer medio millón de vacunados.
Cumpliendo la normativa impartida por el Ministerio de Salud de la Nación, comenzamos por vacunar a todos los trabajadores del sistema de salud, íntegramente.
Desde los médicos y enfermeros de terapia hasta los administrativos que distribuyen los insumos, pasando por personal de limpieza y profesionales que trabajan en su domicilio. La disposición era clara: TODOS.
Nos comprometimos a transformar la Policía de la provincia de Buenos Aires y en ese camino estamos. Recomponiendo el poder adquisitivo del salario, invirtiendo en su formación, en equipamiento y en la modernización de la fuerza.
Gracias al refuerzo presupuestario del Gobierno nacional, llevamos adelante el Programa de Fortalecimiento de la Seguridad.
En apenas un año de gobierno, con la entrega de 30 nuevos patrulleros y 10 motos, estamos superando la inversión en equipamiento que recibió Florencio Varela en los últimos años.
Una historia que se repite en los diferentes distritos de la Provincia.
Además de dedicarse a destilar odio, Clarín llama "furcio" a su propia ceguera machista. Nadie habla de “Baronesas del conurbano” y ese es precisamente el problema que señalé.
Eso sí: felicito a la o el cronista por su agudeza auditiva o visual (¿o telepática?) que le permitió, al parecer, distinguir la "v" de la "b" mientras yo hablaba.
También vuelve a refritar mi uso de "haiga" en una entrevista del pasado (dije: "si no hay un mango partido al medio, que haiga para el que más lo necesita"). Omitió refregarme que "mango" es una fruta, o parte de una sartén, y no "dinero de curso legal".
Esta nota nos hace un favor: termina de exhibir cuál fue el punto que se intentó demostrar desde que se inició la pandemia. clarin.com/sociedad/coron…
Fui a menudo acusado de ser agresivo, violento o desubicado cada vez que describí la situación sanitaria de la CABA, mientras ciertos sectores se dedicaron, todo este tiempo, a comparar para sostener que en la Provincia se hace todo mal.
Lo muestro con un sencillo ejemplo: CABA tiene 3 millones de habitantes y la PBA tiene 17 millones. De modo que comparar los números “absolutos” resulta engañoso.