Sigo reflexionando sobre el tema de la censura. Lo de los medios contra Trump quizá se trate de un nuevo tipo de censura que no depende de la estructura de poder y autoridad legítimamente instituida, como ocurría en la antigua Roma, con la Inquisición, el Mundo Árabe o el s. XX.
La pregunta es: ¿qué tipo de autoridad ejercen hoy los medios y las redes para autoproclamarse como censores en defensa del bien público?
¿Qué legitimidad tienen las empresas privadas para ejercer la función de regular 'la verdad'? Ninguna.
Estamos ante un grave peligro.
El adelgazamiento del Estado propuesto por el neoliberalismo, ha derivado en que los poderes fácticos, no dependientes del Estado y carentes de legitimidad social para el ejercicio del poder público, se sientan con derecho a gobernar.
Vivimos un nuevo autoritarismo de mercado.
El gran capital que gobierna al mundo desde la sombra, carece de legitimidad.
Esta dictadura de mercado ahora ha extendido sus tentáculos a las redes sociales.
Recordemos que los medios y las redes, son empresas que manejadas por el gran capital, en función del interés privado.
El proceso histórico de acumulación promovido por el capitalismo -y acelerado por su versión más caníbal, el neoliberalismo- ha derivado en una 'privatización de la política', inédita en la historia de la humanidad.
Por eso es tan interesante el actual conflicto en EE.UU.
El problema es que al carecer de legitimidad, estos metapoderes elitistas están agudizando las tensiones con una base social pobre que no es beneficiaria de este proceso de acumulación de riqueza, concentrada en pocas manos.
Esto explica el mundo en que vivimos hoy.
Este proceso explica las diferencias cada vez más notorias entre los grandes centros urbanos y las provincias rurales. Estas diferencias están desgarrando internamente la cohesión social y ponen en jaque al modelo de organización social que se construyó con el Estado-nación.
El problema es que los Estados han mostrado su incapacidad para regular la concentración de riqueza frente a los metapoderes fácticos. La reciente (y no concluyente) derrota política del experimento fascista en EE.UU. evidencia esta situación.
Un parteaguas histórico.
Por eso yo insisto mucho en interpretar la realidad actual a la luz de la gran película de la historia de la humanidad.
Sólo así podremos mirar la dimensión amplia de los sucesos que nos toca vivir.
Aunque los comentócratas que abundan no vean más allá de la simple coyuntura.
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Los libros abren la mente. Comprender la sociedad no es tarea fácil. Aquí una lista de obras monumentales que me han impactado mucho y que recomiendo leer ampliamente para quienes desean entender mejor la mecánica del mundo en que vivimos.
1. La desaparición de los rituales; Byung-Chul Han.
Condensa ideas de libros como la Sociedad del cansancio y explica cómo la extinción del ritual ha erosionado la vida en comunidad. Brutal crítica al neoliberalismo. Quizá el mejor libro filosófico en lo que va del s.XXI.
2. La construcción social de la realidad; Berger y Luckmann
Un libro imprescindible para entender cómo es que la 'realidad' y la objetividad, son consecuencia de un consenso social: una suma de subjetividades, la cultura y el lenguaje. Obra elemental para comprender los medios.
Curioso momento el que vive EE.UU. esta semana. Las estructuras de poder que construyeron se están devorando a sí mismas. El conflicto poselectoral todavía puede escalar muy alto. El pleito entre Donald Trump y los medios es apenas la manifestación visible de algo más profundo.
Paradójico: Donald Trump construyó su candidatura presidencial en los medios. Fue su programa de televisión El Aprendiz, el que construyó su imagen de líder y dirigente político, pese a nunca haber ocupado un cargo público con antelación.
La presidencia de Trump es consecuencia de los medios masivos en la sociedad del espectáculo. Mientras lo usaban como 'showman', les parecía muy gracioso. Pero algo tuvo ese personaje que conectó con las ideas de amplios sectores de gente blanca que se siente amenazada.
Me acaban de comentar que el pequeño documental que hice sobre el envenenamiento del Río Santiago, en Jalisco, será presentado en Alemania de manera virtual, para exponer uno de los más grandes casos de contaminación de México.
Me hace muy feliz que el reportaje sirva a la comunidad en su lucha contra el exterminio silencioso que sufren en El Salto y Juanacatlán, por la contaminación del río por parte de empresas y complicidades gubernamentales.
¡Para eso debe servir el periodismo!
Ese trabajo lo metí a algunas convocatorias de investigación periodística y fue ignorado, a pesar de que hizo ruido en varios medios y movió cosas, mientras periódicos internacionales decían que no era posible conocer con precisión los datos que revelé.
No entendí el reajuste de Aristegui en sus mesas de opinión. Integran a Ricardo Raphael y Sabina Berman, que tienen sus propios espacios en medios. Yo hubiera esperado otro tipo de personajes, talentos emergentes, voces más frescas. Optaron por gente de la misma baraja de siempre
Ojo: no tengo nada contra Sabina Berman ni Ricardo Raphael (que por cierto hizo un apunte muy bueno sobre datos étnicos en la elección de EE.UU. en su colaboración de ayer).
Pero a mí me gustaría escuchar otro tipo de voces, que no tienen tanto acceso a los grandes medios.
En su momento, la incorporación de Ana Lilia Pérez en medios electrónicos se me hizo muy buena. Quizá esperaba yo algo así.
Hay también muchos académicos con posturas muy interesantes, incluso tuiteros que harían un buen papel. ¿Por qué apostarle a lo mismo de siempre?
Un comentario interesante para el debate. Es cierto. Quizá lo que vemos ahora es que la censura ha perdido la sofisticación y sutileza que llegó a tener en fechas recientes y estamos volviendo a una censura más descarada.
El 'bienpensantismo', como yo le llamo a esas personas que se indignan por todo lo que no es puro y bueno a niveles ridículos, es un tipo de censura moral que utiliza mecanismos similares a la Santa Inquisición: el linchamiento social con fines moralistas. Todo eso está en juego.
Por otro lado:
La censura siempre se ejerce desde la autoridad. Ese principio de autoridad es lo que posibilita la censura como parte de una estructura de poder.
En el caso de la NBC contra Trump no existe este principio de autoridad. Es una lucha descarada por el poder.