A. van Gennep: Los ritos de paso. Capítulo VII: Los esponsales y el matrimonio. Resumen:
El estadio siguiente a la admisión del niño a la adolescencia a través de la pubertad social es la edad madura, cuya señal más clara constituye la fundación de una familia. Para uno de los cónyuges implica un cambio de familia, clan, pueblo y tribu.
La existencia de un período de margen como el noviazgo o los esponsales se explica por la importancia que el matrimonio tiene para los grupos afectados.
Los ritos matrimoniales comprenden sobre todo ritos de agregación al nuevo medio social, en menor medida de unión individual, y también ritos de protección y fecundación, simpáticos o contagionistas, animistas o dinamistas, directos o indirectos y positivos o negativos.
La secuencia de los ritos de paso al matrimonio se presenta con una constancia perfecta; el desacuerdo surge sólo sobre la fecha, lugar, detalles de los ritos de protección y fecundación y el significado atribuido a cada rito.
Salvo en el «matrimonio libre», la unión matrimonial interesa además de a los individuos inmediatamente implicados a: 1. Los mozos y damas de honor y los parientes masculinos y femeninos más cercanos. 2. Los grupos de los ascendientes por línea materna y paterna.
3. Todos los parientes en general. 4. Las sociedades especiales (clan totémico, fraternidad, clase de edad, comunidad de fieles, corporación profesional, casta, etc.) a que pertenecen los jóvenes o sus parientes. 5. El grupo local (aldea, pueblo, barrio, etc.).
Todo matrimonio tiene una dimensión económica; actos económicos como la fijación, pago y reversión de la dote, los bienes de la joven y el joven, el precio de compra de la joven o el arriendo de los servicios del novio se encabalgan con el rito matrimonial propiamente dicho.
Si dos enamorados quieren unirse contra la voluntad de sus familias o violando las reglas, habitualmente o bien las familias transigen ante la consumación del matrimonio o bien se realiza sólo una parte de las ceremonias, pero siempre conforme a las costumbres de la tribu.
Los matrimonios por rapto o robo muy pocas veces han sido documentados como instituciones y no como formas individuales, esporádicas y anormales de unión. Las mujeres por rapto se quedan como esclavas o concubinas, y gozan de menor estatus que las mujeres unidas a través de las
ceremonias ordinarias. No constituye una supervivencia vestigial de una forma de matrimonio más primitiva, sino un hecho actual que expresa la resistencia del hombre al cambio de medio social (abandono de la familia, clan y pueblo de origen) que el matrimonio ordinario obliga.
Son ritos de separación del medio original en el matrimonio: cambio de vestido, romper algo relacionado con la vida de infancia o soltería, deshacer o afeitar el pelo, dedicar a una divinidad los juguetes, bañarse, ungirse, cambiar de nombre, someterse a tabúes, etc.
El rito de agregación al nuevo medio en el matrimonio más importante es la comida en común, que sigue a la última entrega de la dote. Del resto, se distinguen:
(1) Los de dimensión individual: intercambiar cinturones, pulseras, anillos o vestidos, anudar parte de los respectivos vestidos, utilizar objetos del otro, ofrecerle comida o bebida, envolverse en un mismo vestido, sentarse en el mismo sitio, lavarse mutuamente, etc.
(2) Los de dimensión colectiva: intercambios de regalos o de hermanas, danzas rituales, comidas de esponsales y bodas, intercambios de visitas, recorridos de visitas, etc.
Algunos ritos son simultáneamente individuales y colectivos.
El período de margen (noviazgo previo al matrimonio) puede tener o no significado sexual. En algunos pueblos, los novios se acuestan y los niños concebidos serán legítimos; en otros, su separación es absoluta y los hijos concebidos ahí serán bastardos.
Las bodas conllevan una ruptura del equilibrio social: se paraliza la producción, se gastan los ahorros, se genera simpatía, etc. Tienen lugar en primavera, invierno y otoño, es decir, en malas estaciones y no en época de trabajo en los campos,
no por persistencia de las antiguas épocas de celo sino porque los trabajos están terminados, los graneros y arcas llenos y es buena ocasión para que los novios arreglen una casa para el invierno.
El matrimonio simultáneo de múltiples parejas no es una supervivencia de un antiguo matrimonio de grupo; la «promiscuidad primitiva» es una fantasía [sic]. Igual que con otros sincronismos ceremoniales, lo que subraya es su importancia al hacer participar a toda la sociedad.
En la mayoría de los pueblos, los ritos de divorcio se reducen a que la mujer se vaya del domicilio conyugal y vuelva a casa de sus padres, o bien a que el marido la expulse de la casa común.
Los divorciados permanecerán incorporados a la categoría de adultos, y el vínculo entre las familias de ambos no se rompe pese a la separación, sobre todo cuando hay niños, en cuyo caso muchos pueblos prohiben el divorcio.
Por contraposición, el luto no relaja o incluso no altera en absoluto las obligaciones del matrimonio, llegando a prescribir en algunos pueblos el suicidio de la viuda.
La llegada de la vejez (menopausia o encanecimiento del cabello) no tiene rito propio. Las ancianas o bien son asimiladas a hombres y participan en su acción política, etc., o bien se vuelven directoras ceremoniales; los ancianos son los individuos que gozan del máximo estatus.
Hegel: Enciclopedia de las ciencias filosóficas. Primera parte: La ciencia de la lógica. Tercera sección: La doctrina del concepto. Resumen:
Se dice «concepto» [Begriff] a lo libre, en tanto poder sustancial que-está-siendo-para-sí, i.e. a la totalidad en la que cada momento es el todo puesto como inseparada unidad con él, i.e., a lo determinado en y para sí.
-I. EL CONCEPTO SUBJETIVO [forma del concepto]-
A. El concepto en cuanto tal:
Son momentos del concepto en cuanto tal: 1. La universalidad, i.e., la igualdad consigo mismo. 2. La particularidad, i.e. su determinidad donde lo universal permanece sin enturbiarse.
Engels: Dialéctica de la naturaleza. Formas fundamentales del movimiento. Resumen:
El movimiento es una modalidad o atributo de la materia y abarca todos y cada uno de los cambios y procesos del universo, incluyendo el pensamiento.
Las formas de movimiento van desde las más bajas y simples hasta otras altas y complejas: movimiento de los cuerpos celestes y de las masas terrestres (Mecánica) < movimiento molecular (Física) < movimiento de los átomos (Química) < movimiento orgánico (Biología).
Merton: Teoría y estructura sociales. Parte II, capítulo V: Continuidades en la teoría de la estructura social y la anomia. Resumen:
R.M. MacIver y D. Riesman formulan un concepto psicológico de anomia: se dice «anomia» al 'estado de ánimo' de un individuo cuyas raíces morales se han roto, que ya no tiene normas sino sólo impulsos discontinuos sin sentido de obligación de grupo.
El concepto psicológico de anomia se aleja del concepto sociológico tal y como fue formulado por Durkheim, como una propiedad de la estructura social y cultural, y no de los individuos, y constituye una contrapartida suya pero no su sustituto.
Eco: Signo. Capítulo 5: Esbozo para una teoría unificada del signo. Resumen con anotación crítica:
Se dice «signo» a la correlación entre una señal instituida por código convencional como significante y su significado. Un signo no es una entidad física observable y estable, sino el producto de una serie de relaciones.
Se dice «comunicación» al proceso por el que un emisor transmite intencionalmente señales codificadas, por medio de un transmitente,
J. Diamond: Armas, gérmenes y acero. Prólogo: La pregunta de Yali. Resumen con anotación crítica:
Se trata de explicar la causa de la desigualdad en el mundo moderno. Ésta se debe inmediatamente a las diferencias tecnológicas y políticas existentes hacia 1500: los imperios con armas de acero pudieron conquistar o exterminar las tribus con armas de piedra y madera.
Que los primeros dispusieran de estas tecnologías se resuelve a su vez en los diferentes ritmos de desarrollo entre los distintos continentes entre el 11000 a.C. y el 1500: aborígenes australianos y muchos americanos siguieron siendo cazadores recolectores;
G. Bueno: La Etología como ciencia de la cultura (1991, artículo en El Basilisco, 40 págs.). Resumen:
El ascenso de las ciencias humanas a partir del s. XVIII depende no tanto de la importancia de sus conocimientos tomados aisladamente como de un contexto ideológico adecuado, que los estimula y usa y les confiere su prestigio correspondiente.
El prestigio de una nueva ciencia conlleva su pretensión de reducir en el límite a todas las demás como ciencia fundamental. Crece reivindicando materias previamente abarcadas por otras, distinguiéndose de ellas y después sometiéndolas (sociologismo, economicismo, etc.).