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Germánico @elbardodelmetal
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Diario de a bordo: Día 263 de 365. Las gentes nos hablaban, nos apuntaban con extraños objetos que desprendían luz y nos decían que íbamos muy reales. Pues claro. Todo aquello se torció cuando vieron al Maestro herido y nos apuntaron con pistolas. Ahora nos persigue la policía.
Diario de a bordo: Día 264 de 365. No tenemos pólvora, nuestro barco es mucho más lento en comparación y no dejan de gritarnos que nos detengamos. Una criatura voladora de metal está sobre nuestras cabezas.
Bill cuida de un ya casa cadavérico Maestro.
Y yo rezo. Rezo mucho.
Diario de a bordo: Día 265 de 365. He ondeado la bandera blanca. Son más, mejor armados y tienen esas malditas máquinas del infierno que nos hacen quedar mal. Muy mal. Me he declarado el culpable de todo y que dejen a mi tripulación en paz. Y entonces... han visto a Bill.
Diario de a bordo: Día 266 de 365. Después de intentar matar a Bill a disparos y volverse locos, la policía huyo de nuestro barco. Lo habríamos celebrado pero durante la última refriega... El Maestro murió. Gran Contramaestre. Mejor persona. No le olvidaremos.
Diario de a bordo: Día 267 de 365. Hemos lanzado al mar al Maestro con honores y solemnidad. Todos hemos dicho algunas palabras en su memoria. Muchas tortugas aparecieron de la nada para llevárselo y las ratas del barco, lideradas por una, se despidieron. Y entonces una luz.
Diario de a bordo: Día 268 de 365. Después de aquella luz, el barco comenzó a zozobrar como si estuviera cabalgando la peor de las tormentas en un mar en calma. Cegados, sin saber qué ocurría a nuestro alrededor... de repente nos vimos de nuevo en un mar en calma. Dónde estamos?
Diario de a bordo: Día 269 de 365. Navegamos viento en popa y a toda vela. Y a lo lejos... hay un barco. Parece la Holandesa. Y viene directa hacia nosotros.
Diario de a bordo: Día 270 de 365. No me esperaba un abordaje a la vieja usanza, con sus garfios, cuerdas, sus espadas relucientes ni sus dagas entre los dientes. No me esperaba un ataque. Y entonces apareció ella. Y sí, era ella, pero no daba crédito a lo que veían sus ojos...
Diario de a bordo: Día 271 de 365. He pasado la noche con mi querida Daisy. Y me ha contado lo que ha pasado: parece ser que encontraron los restos de nuestro barco desperdigados por la costa y también nuestros cadáveres. Y de aquello hace por lo menos 2 años. Pero aquí estamos.
Diario de a bordo: Día 272 de 365. Esta noche la he vuelto a pasar con mi adorada Daisy. Creo que esta vez nos ha costado a los dos despedirnos más de lo que teníamos previsto. La mar es un lugar impredecible, una amante caprichosa... y hay que cuidar de la tripulación.
Diario de a bordo: Día 273 de 365. Entre lo que echo de menos a Daisy ya y este ataque de lumbago, hoy no me puedo levantar del camastro. He nombrado a Bill contramaestre: un esqueleto inmortal que lleva navegando SIGLOS los mares tiene que conocer el oficio sí o sí.
Diario de a bordo: Día 274 de 365. Hoy he podido levantarme, y una de las razones que me han llevado a hacerlo ha sido el olor a quemado. Bill los había puesto a limpiar la cubierta con tanto brío que la fricción estaba generando un fuego. Sí que se lo toma en serio este Bill.
Diario de a bordo: Día 275 de 365. Somos una Leyenda. Somos un Mito. Somos una de esas historias que se cuenta a los marineros y a los niños en noches de tormenta. Vimos unos barcos ingleses en el horizonte y fuimos a por ellos; han huído despavoridos. No consiguieron escapar.
Diario de a bordo: Día 276 de 365. Ayer dejamos un sólo superviviente (un hombre muerto no cuenta historias) y sólo le dejamos que viera a Bill (je je je)

Aparte, he lanzado una felicitación de cumpleaños a mi madre en un mensaje en una botella, que luego dice que no le escribo.
Diario de a bordo: Día 277 de 365. Hemos arribado en Tortuga con la sana intención de llenar nuestras bodegas y, por qué no decirle, tener un momento de relax pirata. La gente parecía rehuírnos. Se han alejado. Han rezado. Al menos han dejado el ron.
Diario de a bordo: Día 278 de 265. Morgan ha escuchado rumores. Dicen que hemos liberado de la Maldición a la tripulación y a la gran capitana de la Holandesa. Así que Daisy vuelve a ser mortal. Van a por ella a vengarse, ingleses y españoles. Tengo que encontrarla cuanto antes.
Diario de a bordo: Día 279 de 365. Navegamos a toda vela. Incluso los vientos nos son favorables. Bill, con su eterna eficiencia inmortal, controla el barco con mano de hierro. Yo me devano los sesos: ¿cómo encontrar a quien siempre te encuentra a ti?

Daisy, ¿dónde estás?
Diario de a bordo: Día 280 de 365. Hemoas atacado un 0ar de barcos españoles y unos ingleses se han dado a la huida. El tiempo está como mi ánimo: tormentoso, violento. Vengativo. No tocaréis a Daisy.
Diario de a bordo: Día 281 de 365. La tormenta, la lluvia torrencial, los fuertes vientos y las olas gigantescas nos han desviado de ruta. No sabemos dónde estamos. Pero a lo lejos acabamos de ver un barco... Y parece la Holandesa.
Diario de a bordo: Día 282 de 365. No era Daisy. Pero como yo habían pensado varios barcos más. Se ha formado una extraña batalla entre barcos que querían atacar y huir a la vez. Y hemos arrasado con todos...
Diario de a bordo: Día 283 de 365. Hay barcos que huyen por todos los lados, pero uno de los barcos españoles ha visto cómo perdíamos varios hombres (que la Mar acoja en su seno a Jack, Till, Pierre y Tim) y han venido a por nosotros. Envalentonados, vienen a nosotros. Toca huir.
Diario de a bordo: Día 284 de 365. La huída no estaba siendo fácil. Los bombardeos eran continuos y nosotros respondíamos como podíamos. Entonces apareció Daisy para salvarnos de una muerte segura. Luchamos contra los españoles y los borramos del mapa. Ahora voy a hablar con ella
Diario de a bordo: Día 285 de 365. AQUÍ BILL, AL CARGO. NUESTRO CAPITÁN HA SUBIDO AL BARCO DE DAISY JONES Y PARECE QUE ESTÁN PARLAMENTANDO. EN SU CAMAROTE. VARIAS VECES. QUIZÁ DISCUTAN, PORQUE SE OYE ALGÚN GRITO Y PARECEN ENCOMENDARSE A DIOS. YO HE PUESTO A LOS HOMBRES A FREGAR.
Diario de a bordo: Día 286 de 365. A mi vuelta, tanto barco como tripulación estaban impolutos. Ha sido buena idea nombrar a Bill contramaetre. Por otra parte, Daisy nos guiará hacia una isla que llamaban Trinidad. Allí me contará un extraño secreto...
Diario de a bordo: Día 287 de 365. La mar está revuelta y nuestros barcos avanzan cabalgando las olas como si fuéramos una horda de hunos. Y frente a nosotros, un destino... pero a barlovento se ven banderas británicas. Qué menos que hacerles una visita.
Diario de a bordo: Día 288 de 365. Estábamos celebrando nuestra victoria sobre los ingleses bebiendo ron en cubierta y un servidor discutía los planes a seguir con Daisy en su camarote. De pronto, el mar ha comenzado a temblar. Hay tentáculos, alas de murciélago, extraños idiomas
Diario de a bordo: Día 289 de 365. La extraña criatura regurgitaba palabras que no entendíamos. Delante de ambos barcos parecía querer decirnos algo. James y Morgan han cogido una barcaza y se han acercado a él. Dicen que van a parlamentar. Morgan parece muy seguro. Demasiado.
Diario de a bordo: Día 290 de 365. Desde la cubierta de la Holandesa (donde me encuentro ahora mismo), la imagen que hay ante nosotros es... perturbadora. James espera en la barcaza, al lado del monstruo, mientras Morgan, subido en la mano de la criatura, no deja de gesticular...
Diario de a bordo: Día 291 de 365. La situación está resultando... pintoresca. James a vuelto, solo, al barco refunfuñando malhumordo. Morgan ha dormido arrullado por la gigantesca criatura que ha parecido intentar cantar una nana. Una nana que nos ha mantenido despiertos a todos
Diario de a bordo: Día 292 de 365. Las conversaciones entre Morgan y Monstruo han terminado. Monstruo ha traído al barco con mucha delicadeza a un emocionado artillero y lo ha dejado en cubierta. Ha hecho un gesto como de despedirse y se ha sumergido en el mar. Nosotros partimos.
Diario de a bordo: Día 293 de 365. Morgan se ha pasado el día sentado, con una sonrisa perturbadora en el rostro, en el cascarón de proa cantando y recitando algo. Parece una letanía primigenia. James se le ha acercado para preguntarle si estaba bien y Morgan sólo dijo: Ië, Ië...
Diario de a bordo: Día 294 de 365. Monstruo ha aparecido de nuevo y casi nos vamos a pique. Pensé que era nuestro final. Sin embargo, sólo apareció para regalarle a Morgan un pequeño ramito de algas y se volvió a sumergir. No sé si es cosa mía, pero creo que Monstruo se sonrojó.
Diario de a bordo: Día 296 de 365. Morgan lleva toda la noche despierto murmurando en un idioma extraño observando la luna gibosa. Nos hizo a todos pensar en criaturas primitivas, primigenias, tentaculares y horrores cósmicos. Bill ha venido a hacerme partícipe de su preocupación
Diario de a bordo: Día 297 de 365. He estado en el barco de Daisy para hablar sobre Monstruo y las pesadillas. Después de nuestra reunión privada en su camarote, me contó que en su tripulación también estaba ocurriendo. Tenemos que ponerle fin a esto y no sabemos cómo.
Diario de a bordo: Día 298 de 365. Esta situación se me está escapando de las manos. James me pide ayuda para traer a Morgan de donde quiera que se haya refugiado su mente, Bill me avisa del peligro y mi tripulación se queja de las pesadillas. No sé qué diablos hacer...
Diario de a bordo: Día 299 de 365. Monstruo ha vuelto a aparecer y Morgan pareció emocionarse. Pero esta vez... esta vez James actuó. Se acercó a Morgan, le dijo: "Ven y bésame, pirata" y el hechizo pareció romperse. Monstruo se ha ido pero parece que no se lo ha tomado muy bien.
Diario de a bordo: Día 300 de 365.
PIRATAS, CUÁL ES VUESTRO OFICIO???
ARRRRR!!! ARRRRR!!! ARRRRRR!!!
Diario de a bordo: Día 301 de 365. ¿Os acordáis cuando os dije que Monstruo se había ido como resentido y que me daba mala espina? Bien, pues ahora mismo lo vemos luchar contra el Kraken de Daisy mientras parece gritar desde su garganta primigenia: Morgan fhtang aswoekl oe Ië, Ië
Diario de a bordo: Día 302 de 365. El Kraken iba perdiendo y mi querida Daisy no dejaba de vociferar desde su barco. Hasta disparó sus 6 pistolas hacia Monstruo. Sin embargo, fue Morgan el que detuvo la pelea. Acompañado de James, cogió una barcaza y se acercó. Están hablando.
Diario de a bordo: Día 303 de 365. No sé qué le habrá dicho Morgan, pero después de varias horas han regresado al barco y todos hemos visto como Monstruo se sumergía en las profundidades del Mar para esperar dormido mil años hasta que alguien le invocara. Continuamos el viaje.
Diario de a bordo: Día 304 de 365. Pensé que sin Monstruo y con la ausencia de barcos españoles o ingleses, tendríamos unos días tranquilos. Me equivoqué. Hoy, haciendo unas pequeñas reparaciones, Morgan se ha tropezado. Con unos aparejos. Se ha caído. Se ha golpeado la cabeza.
Diario de a bordo: Día 305 de 365. Después de reírnos a carcajadas tras la caída tonta de Morgan y de su chichón en mitad de la frente que le da cierto aspecto a unicornio, el ambiente del barco se ha relajado y las tensiones han desaparecido. Hasta Bill parecía más sonriente.
Diario de a bordo: Día 306 de 365. Hoy mi pequeño gran vigía a gritado: TIERRA A LA VISTA! A la suya, claro, el resto de los mortales no la vemos, ni tampoco Bill. Pero los preparativos han comenzado y hemos preparado ya las armas por lo que pueda pasar. En esa Isla hay SECRETOS.
Diario de a bordo: Día 307 de 365. Hoy es el día de Todos los Santos Difuntos, y el mar, aunque en calma, está repleto de barcos fantasma que, en días como hoy en los que el velo entre los vivos y los muertos es más fino que nunca, recorren de nuevo los siete mares recordando...
Diario de a bordo: Día 308 de 365. Después de respetar a los muertos hemos buscado una cala protegida para nuestros barcos y hemos pisado, por fin, las finas arenas de la isla con nuestras sucias botas. Aún no sé muy bien qué hacemos aquí, tengo que hablar con Daisy...
Diario de a bordo: Día 308 de 365. Después de respetar a los muertos hemos buscado una cala protegida para nuestros barcos y hemos pisado, ¿otra vez?, las finas arenas de la isla con nuestras sucias botas. Aún no sé muy bien qué hacemos aquí, tengo que hablar con Daisy...
Diario de a bordo: Día 308 de 365. Después de respetar a los muertos hemos buscado una cala protegida para nuestros barcos y hemos pisado ¿otra vez? las finas arenas de la playa. Sigo sin saber qué hacemos aquí, tengo que hablar con Daisy.

Aunque creo que hablaré antes con Bill.
Diario de a bordo: Día 309 de 365. Bill habló vehementemente de un vil y viejo sortilegio vociferado por un Venerable vanidoso. Sólo había una forma de quebrarlo: una mujer debía ir buscando el sol en la playa, con un saco de piel y su ropa de rayas. Daisy mandó a Eva María.
Diario de a bordo: Día 310 de 365. No sabemos nada de Eva María. Ella se marchó, solos nos dejó con el recuerdo de su ausencia. Sin la menor indulgencia. Eva María se fue.
Hemos pasado la noche así, pensando en Eva María...
Diario de a bordo: Día 311 de 365. Eva María ha regresado con la cabeza de un warlock clavada en una palo. Parece ser que por fin podemos entrar en la isla sin sumirnos en un bucle temporal eterno. Y ahora sí, Daisy deberá contarme qué diablos está pasando.
Diario de a bordo: Día 312 de 365. El secreto de Daisy es... que no hay secreto. No hay maldición. No hay nada. El kraken fue un regalo de hace varios años (cuando sólo era un calamar relativamente grande) que se hizo gigantesco y que obedece sus órdenes. Lo demás es mito.
Diario de a bordo: Día 313 de 365. Daisy nos ha guiado hasta un pueblo que vive al margen de toda ley, Dios o imperio y que usa de base para sus operaciones, ya que no puede tomar tierra en ningún otro puerto del Caribe. Este será también mi base, así podré mantener la leyenda.
Diario de a bordo: Día 314 de 365. James y Morgan han desaparecido. Los hemos buscado por todo el poblado, por el barco, por el puerto, por la playa... Sólo nos queda adentrarnos en la selva en su busca. Quisiera pensar que no están tan tarados, pero... En la selva estarán.
Diario de a bordo: Día 315 de 365. Hemos recorrido la selva de arriba a abajo, de babor a estribor y no hemos encontrado a los dos artilleros. Hemos encontrado, por otra parte, unas viejas ruinas de una civilización olvidada, unos cadáveres y a un señor de cuenca.
Diario de a bordo: Día 316 de 365. El señor de Cuenca nos ha contado que vio a dos hombres ser arrastrados por una tribu de caníbales que se habían comido a su pobre Belinda (creo que habla de su mula) hacia las ruinas, entre extraños cánticos. Pobres caníbales, me dan hasta pena
Diario de a bordo: Día 317 de 365. Las ruinas parecen únicamente eso, ruinas. Acompañado de Daisy, Suzie, Jack y Ed he rebuscado entre las piedras. Ni rastro de James, ni de Morgan ni de ninguna tribu de caníbales. De hecho, ni entrada al interior de lo que parece un templo.
Diario de a bordo: Día 318 de 365. Las ruinas que parecían vacías estaban repletas de trampas que Ed fue activando poco a poco. Después de perder unos dedos de un pie, una mano, llevarse un flechazo en el trasero, a perdido la cabeza. Le echaremos de menos. De J&M, ni rastro
Diario de a bordo: Día 319 de 365. Después de enterrar los restos de Ed y de dormir entre las ruinas, Suzie y Jack han encontrado una entrada al Templo. He visto a Daisy titubear: parece que los lugares cerrados que tienen hedor a muerte no le gustan. Ha sido la primera en entrar
Diario de a bordo: Día 320 de 365. Daisy y yo hemos ido abriendo camino. Encontramos unas huellas humanas y las estamos siguiendo esperando encontrar a James y a Morgan. Suzie y Jack van detrás, agarrados muy fuerte, asustados. Bueno, para estar asustados se agarran... demasiado.
Diario de a bordo: Día 321de 365. Estamos escondidos viendo un extraño ritual. James y Morgan son prisioneros y un chamán acaba de arrancarle el corazón de un tercero gritando "KALIMAAA". El siguiente es Morgan. Tenemos que hacer algo. Suzie dice tener una idea...
Diario de a bordo: Día 322 de 365. Suzie regresó en diez minutos con el corazón de alguien, aún caliente. Cogió a Jack y salió con él gritando KALIMA. Se ha establecido un duelo de ver quién grita más alto esa maldita palabra. Morgan va ganando. Y a mí me duele la cabeza.
Diario de a bordo: Día 323 de 365. Con los ánimos renovados por ver a Jack y a Suzie, Morgan consiguió desatarse, desató a James, y James le arrancó el corazón al chamán al grito de Kalima. Hay 4 piratas en el altar gritando Kalima. El resto de la tribu piensan que son dioses.
Diario de a bordo: Día 324 de 365. La tribu, en honor a sus nuevos dioses, ha decidido que nos quieren obsequiar con un banquete. No sé cómo Morgan les ha entendido. Hoy hemos descubierto que ese banquete es "Chamán a la brasa con salsa de hierbas caribeñas". Huele bien.
Diario de a bordo: Día 325 de 365. Han sido unos días estupendos, banquete incluído, acompañado de mi querida Daisiy. Pero ambos somos capitanes y tenemos una tripulación que atender. Es hora de echarse a la mar. Es hora de navegar.

PD: Me da pena separar a Jack y a Suzie.
Diario de a bordo: Día 326 de 365. Bill parece estar contento de volver a navegar. Así que le he dejado el mando del barco mientras yo pienso qué podríamos hacer o qué ruta interceptar... Lo que no sabemos es si mi leyenda sigue en pie. Quizá haya que hacer una pequeña prueba.
Diario de a bordo: Día 327 de 365. Avistamos un barco francés que, en cuanto vio nuestra bandera izó la blanca, rindiéndose. No nos valen como experimento, pero hemos aprovechado para saquear su barco y llevarnos un botín fácil. Hay que ir abriendo boca.
Diario de a bordo: Día 328 de 365. Y hoy no pasó nada.
Diario de a bordo: Día 329 de 365. Todo está tranquilo. James y Morgan no la están liando, Bill pasea relajado por la cubierta. Llevamos unos días demasiado buenos, demasiado pacíficos. Me da mala espina... esta es la calma que precede a la tormenta.
Diario de a bordo: Día 330 de 365. Hoy, cuando me he levantado, he visto a Bill sin brazos correteando por la cubierta como pollo sin cabeza. James y Morgan sostienen cada uno una de las extremidades de Bill (que aún se mueven) y sólo han dicho: TENEMOS UNA IDEA.

Vamos a morir.
Diario de a bordo: Día 331 de 365. James y Morgan han lanzado tanto por babor como por estribor los brazos de Bill atados con un cordel llevando enganchado, cada uno, un barrilete de pólvora. No me han dicho nada más. Sólo sonríen. Y LO PEOR DE TODO ES QUE BILL TAMBIÉN.
Diario de a bordo: Día 332 de 365. Todo en calma expectante. La tripulación tiende a observar el horizonte buscando las consecuencias del experimento de James y Morgan. Estos dos sonríen.
Bill sigue siendo igual de eficaz y, aunque no tenga brazos, se hace respetar como nadie.
Diario de a bordo: Día 333 de 365. Uno cordeles se ha "tensado" tres veces, fue Bill quien dio la alarma. Me ha pedido que vire a estribor. Hemos visto una explosión a lo lejos en la cubierta de un galeón español. A ver si James y Morgan van a haber tenido una buena idea...
Diario de a bordo: Día 334 de 365. Los españoles lucharon, sí, pero aquella explosión que les había llegado de no sabían donde los había dejado malheridos y asustados. Hemos dejado a algún supervivientes porque un hombre muerto no cuenta historias.

Hoy ha habido otra explosión.
Diario de a bordo: Día 335 de 365. Estamos tan contentos con la idea de James y Morgan que hemos arrancado los brazos de un cadáver para que Bill tenga unos brazos de repuesto y así pueda ejercer de Contramaestre sin problemas. Nos ha dicho que puede controlar hasta 6 brazos.
Diario de a bordo: Día 336 de 365. El pequeño Timy avistó una flotilla holandesa de 6 barcos y hemos decido atacarles usando los 6 brazos de Bill para comprobar si el invento de James y Morgan todavía funciona. Rotundo éxito. Regresamos a la isla de Daisy para compartir la idea.
Diario de a bordo: Día 337 de 365. Tenemos una pequeña fiesta a bordo. En uno de los barcos que hemos asaltado había escoceses y habían salvado el whisky. Algunos de ellos se nos han unido, como Kenneth y Angus McCann. Tenemos ahora dos piratas con falda que odian a los ingleses.
Diario de a bordo: Día 338 de 365. De camino hacia la Isla de Daisy nos hemos topado con un barco de corsarios de la corona Británica. La bandera inglesa ondeaba en sus mástiles. Los hermanos McCann los han recibido con las faldas levantadas mostrándoles las profundidades.
Diario de a bordo: Día 339 de 365. Si bien pensaba que los hermanos McCann eran un buen fichaje (tenéis que verlos luchar) parece que nos van a dar problemas: no respetan a Bill como contramaestre y no parecen llevarse muy bien con James y Morgan. Intuyo movidas. MOVIDAS GORDAS.
Diario de a bordo: Día 340 de 365. Estalló la tormenta. Los hermanos McCann intentaron degollar a mis artilleros mientras dormían, pero no lo consiguieron. Uno de los hermanos cayó herido. El otro intentó huir y en su huida clavó un venablo en el pecho de Daisy. Se está muriendo.
Diario de a bordo: Día 341 de 365. Daisy ha muerto.
Diario de a bordo: Día 342 de 365. AQUÍ BILL. EL CAPITÁN DIO CAZA AL HERMANO MCCANN Y, CON LOS DOS EN SU PODER, LOS HA ESTADO TORTURANDO ENTRE GRITOS Y LÁGRIMAS DURANTE HORAS. CUANDO NO TORTURA, LLORA Y MALDICE. NI SIQUIERA COMOARTE SU DOLOR CON JAMES Y MORGAN. INTUYO VIAJE.
Diario de a bordo: Día 343 de 365. Si conseguí traer de vuelta a Morgan... ¿Qué no haría por Daisy? Vale, la bruja que nos devolvió a Morgan está muerta, pero Bill dice que sabe de un hombre que practica una antigua magia africana. Así que allá vamos, rumbo Voodoo Island.
Diario de a bordo: Día 344 de 365. Algunos hombres no han querido acompañarme; no quieren tener nada que ver con extrañas brujerías. Sin embargo, han sido sustituídos por algunas de las piratas más fieras y veteranas de Daisy. Dos tripulaciones y un objetivo: traerla de vuelta.
Diario de a bordo: Día 345 de 365. Voodoo Island es un lugar tenebroso. Sus manglares exudan fétidos olores y de los árboles (en los que viven estraños monos) hay colgadas calaveras por doquier. Bill dice que el Barón de Dimanché es un hombre... peculiar. Mañana lo conoceremos.
Diario de a bordo: Día 346 de 365. Dimanché se ha reído en nuestra cara. Dice que después de lo que le hicimos a la Bruja no habrá hechicero ni bruja que nos vaya a ayudar. Nos ha amenazado. J&M han reaccionado. No sé por qué, pero la Isla está ardiendo. LITERALMENTE. Nos vamos.
Diario de a bordo: Día 347 de 365. Pensé que todo estaba perdido, que no volvería a sentir las caricias de mi querida Daisy. Pero Bill es perro viejo y me ha dicho que hay una hechicera bicósmica oculta en unas ciénagas llamadas Hell Hounds Swamps en Evil´s Island. Allá vamos.
Diario de a bordo: Día 348 de 365. Hay inquietud en el barco. Dicen que matar a un hechicero trae mala suerte y ya van dos. Además, el viaje hasta Evil's Island se está complicando por culpa de una extraña tormenta. Hay quienes dicen haber visto el rostro de Dimanché en las nubes
Diario de a bordo: Día 349 de 365. La habilidad de Bill como contramaetre está siendo crucial para sobrevivir a la tormenta. James y Morgan tienen una idea para acabar con el Barón de Dimanché quien nos está haciendo la vida imposible incluso muerto. Que los dioses nos protejan.
Diario de a bordo: Día 350 de 365. James y Morgan lo tienen todo listo. Morgan ha sacado de su zurrón un muñeco Voodoo que recuerda a Dimanché. James, con Bill, ha bendecido agua. Luego han sumergido en ella el muñeco. Truenos, relámpago, gritos... Y todo terminó. Seguimos.
Diario de a bordo: Día 351 de 365. Evil's Island está ya a la vista. Una negra nube parece cubrirla como un presagio. Hay marineros, ateozñs, que se persignan temerosos de lo que puedan encontrar allí. Mañana, Bill, James y Morgan bajarán conmigo. Dejo al cargo a Samantha.
Diario de a bordo: Día 352 de 365. Voodoo Island es un verdadero paraíso comparado con este lugar que huele a azufre y crujir de dientes. Entre árboles podridos y ciénagas llegamos hasta una cabaña en un islote en mitad de aguas turbias rodeada de perros rabiosos. Esperaremos.
Diario de a bordo: Día 353 de 365. La bruja ha aparecido y los perros se ocultaron en las sombras. Nos ha invitado a pasar y me ha sentado frente a ella, con la hoguera de por medio. Me ha sonreído y preguntado a qué estoy dispuesto. La respuesta se la tengo que dar mañana.
Diario de a bordo: Día 354 de 365. AQUÍ BILL. EL CAPITÁN HA ENTRADO SOLO, SIN ARMAS, DECIDIDO, EN LA CASA DE LA BRUJA. SÉ QUE NO HA PEGADO OJO PORQUE YO NO DUERMO NUNCA Y LE HE VISTO DEAMBULAR OBSERVANDO EL CIELO. JAMES Y MORGAN ESTÁN PREPARADOS PARA ENTRAR A FUEGO SI HACE FALTA
Diario de a bordo: Día 355 de 365. Ayer la bruja me escuchó, en silencio. Cuando acabé, sólo me dijo "vuelve mañana con el resto". Hoy nos ha dicho que la única forma es encontrar una anomalía cósmica en unas coordenadas y regresar al pasado del que escapamos. Allá vamos.
Diario de a bordo: Día 356 de 365. Está todo demasiado tranquilo. Bill le ha tallado una flauta de madera a Morgan quien no ha tardado en molestar con sus notas desafinadas a toda la tripulación. Hasta James está pensando seriamente en tirarlo por la borda. Demasiado tranquilo.
Diario de a bordo: Día 357 de 365. Lo que yo decía, estaba todo demasiado tranquilo. Hoy, según Morgan estaba tocando la flauta ha aparecido el que faltaba: Monstruo. Morgan y él parecen charlar sobre la anomalía. Ojalá supiera qué significa "Mphwe soeig fhwe fhtagn iä iä iä"
Diario de a bordo: Día 358 de 365. Monstruo ha pasado la noche charlando con Morgan y cuando el sol ha despuntado en el horizonte, le ha regalado un ramo de algas y ha parecido que se despedía. Es más, parecía que Monstruo dejaba escapar una lagrimilla cuando Morgan le dijo adios
Diario de a bordo: Día 359 de 365. Bill y Morgan me informan de que nos acercamos a zona de sirenas (lo peor es que será verdad). He dicho a los hombres y mujeres de mi tripulación que se protejan. Yo guiaré el barco. Mi voluntad es más fuerte que sus cantos. Bill discrepa.
Diario de a bordo: Día 360 de 365. La tripulación se ha atado a los mástiles, se han puesto tapones de cera, vendado los ojos para pasar entre las sirenas. Yo me he hecho cargo del timón. En mi mente sólo está Daisy, únicamente ella, y su recuerdo me salvará de las sirenas.
Diario de a bordo: Día 360 de 365. II Parte. Pues al final no ha sido mi amor por Daisy quien me ha salvado. Ha sido Bill. Mi querido contramaestre me ha amarrado a un mástil justo después de que intentara saltar por la borda. No me merezco a Bill. Debería hacerle más caso.
Diario de a bordo: Día 361 de 365. Bill ha venido a despedirse. Dice que esa anomalía creada por la bruja bicósmica sólo es para mí y sólo yo sabré todo lo que ha pasado después. El resto lo olvidarán todo. Nadie recordará. Dejo constancia aquí: Bill, ha sido un honor y un placer
Diario de a bordo: Día 362 de 365. Según mis cálculos (y los más exactos de Bill) estamos a un día de la anomalía cósmica. El agua ya es burbujeante y el aire tiene un ligero aroma a huevos podridos. Todo a nuestro alrededor parece muerto y el barco está sufriendo con cada minuto
Diario de a bordo: Día 363 de 365. Hemos llegado a la anomalía y la tormenta nos envuelve. No sé si el barco aguantará. Hemos perdido el palo de mesana y las velas se han roto. Morgan ha visto una rotura en el cascarón de proa... Y esa luz. ESA MALDITA LUZ. NOS VAMOS A PIQUE.
Diario de a bordo: Día 364 de 365. Nos hundimos en mitad del océano... Y desperté de nuevo en un camarote, al lado de Daisy. He regresado al día en el que matamos a la bruja. Morgan está vivo, el Maestro sigue vivo. Yo sigo vivo. DAISY SIGUE VIVA. Ahora toca cumplir lo prometido.
Diario de a bordo: Día 365 de 365. Hoy acaba mi aventura. Tenía miedo de despedirme de toda mi tripulación, de mi barco y de mi querida Daisy: el precio que tengo que pagar es abandonar la vida de pirata, abandonar el mar. Cumplo lo prometido, bruja. Ha sido un honor y un placer.
Diario de a bordo: Día 365 de 365. Segunda Parte. Contra todo pronóstico, Daisy se viene conmigo. Hemos decidido pasar nuestros días en alguna casita cerca de la costa y tener pequeños piratillas que siembren el terror por los 7 mares. ELLOS SERÁN LA ÉPOCA DORADA DE LA PIRATERÍA.
Diario de a bordo: última entrada. Dejo a Morgan como capitán. Le he regalado mi casaca roja y Daisy le ha dado su sombrero rojo de capitana. Lo hará bien. Cuando la gente beba ron pensarán en él!!! Le he dicho que hay un esqueleto escondido en el barco, Bill. Que se fíe de él.
FIN.
Epílogo.

Diario de a bordo: Día 1 de 365. Hola, aquí el Capitán Morgan. El Capi escribía todos los días aquí así que yo también. Hemos encontrado a Bill. Parece buen esqueleto. James me mira raro mientras escribo: debería avisarle que hay un mono de tres cabezas a su espalda?
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